Un retablo del Mestre del Cavall valorado en 180.000 euros en La Suite
La casa de subastas barcelonesa celebra su próxima venta el día 26 de marzo. Se trata de la tercera entrega de la licitación de una misma colección particular –cuya primera entrega fue hace hoy 11 años–, esta vez centrada en arte medieval y donde la pieza más relevante es el Retablo de la Virgen del Mestre del Cavall, valorado entre 140.000 y 180.000 euros.
Una pieza gótica excepcional, fechada en 1543 y atribuida al Mestre del Cavall, volverá a ser el centro de atención de los coleccionistas. Se trata del Retablo de la Virgen que ahora oferta La Suite en su subasta de la próxima semana, la tercera en una serie de ventas dedicadas a la misma colección particular que comenzaron hace ahora 11 años.
El conjunto procede originalmente de la ermita de Santa Maria de Toudell, situada en el municipio de Viladecavalls, en el entorno de Terrassa, y constituye uno de los conjuntos más completos que se conservan de este enigmático maestro tardogótico catalán.
Su estado de conservación también es relevante, ya que mantiene intactos elementos poco habituales en obras de esta tipología, como el guardapolvo original y la predela. El conjunto tiene unas dimensiones de 262 x 216 cm, a las que se suma una viga con inscripción –de 160 cm de largo– que permite fechar la obra con precisión.
En dicha viga puede leerse una dedicatoria que menciona la gloria de Dios y de la Virgen María, un elemento que, además de aportar información histórica, convierte la pieza en una rareza dentro de la producción conocida del artista.
El estudio y catalogación del retablo han sido realizados por Alberto Velasco, que en su texto explica cómo el retablo estuvo originalmente instalado en la ermita de Santa María de Toudell, una construcción religiosa privada vinculada a la masía de Can Trias. Una fotografía tomada en 1920 muestra todavía el conjunto en su emplazamiento original, presidido entonces por una imagen románica de la Virgen con el Niño.
La obra logró sobrevivir a la Guerra Civil gracias a que fue protegida y puesta a salvo. Tras el conflicto, el retablo formó parte de una exposición organizada por la Junta de Museos en Terrassa entre el 1 y el 16 de julio de 1939, una muestra que reunió más de 400 piezas. El retablo fue una de las diez obras reproducidas con ilustración en el catálogo oficial, lo que da idea del interés que ya despertaba en aquel momento.
Durante décadas continuó presidiendo la capilla de la ermita hasta que, en la década de 1980, la familia propietaria decidió retirarlo por motivos de seguridad y trasladarlo a una residencia particular en Terrassa.
Años más tarde, poco antes de 2008, fue adquirido por Antiguitats Clavell-Morgades, que lo presentó en la feria de anticuarios celebrada en Barcelona ese mismo año. Fue entonces cuando especialistas pudieron estudiarlo en profundidad y confirmar su atribución al Mestre del Cavall. Posteriormente, pasó a manos de un coleccionista particular, que lo ha conservado hasta la actualidad.

Desde el punto de vista artístico, el retablo responde a la tipología tradicional gótica, estructurado en tres calles y predela. En el compartimento principal se encuentra el nicho poligonal que originalmente albergaba la talla románica de la Virgen, coronado por un dosel de tracería gótica. A ambos lados aparecen representadas las santas Bárbara y Apolonia, mientras que la parte superior de la calle central está rematada por la escena de la Crucifixión.
Las calles laterales desarrollan episodios vinculados a la vida de la Virgen: en la izquierda se representan la Anunciación y la Natividad, y en la derecha la Epifanía y el Nacimiento de María. En la predela, organizada en cinco compartimentos, destaca en el centro el Cristo de Dolores, acompañado por la Virgen Dolorosa y un San Juan Evangelista, además de escenas dedicadas a san Sebastián y san Roque.
Uno de los aspectos más llamativos del conjunto es su excelente estado de conservación. El retablo mantiene intacta la mazonería dorada, el guardapolvo decorado con estrellas y la crestería del nicho central. La presencia de la viga original con inscripción, que servía como soporte y separación del altar, añade un valor histórico poco frecuente en este tipo de piezas.

La figura del Mestre del Cavall fue definida por el historiador Joaquim Garriga, a partir de un retablo dedicado a san Pedro procedente de Mas del Cavall y conservado en el Museu Diocesà i Comarcal de Solsona. Su producción se sitúa en un momento de transición en el arte catalán, cuando el Renacimiento comenzaba a imponerse, aunque el pintor mantuvo un lenguaje claramente tardogótico.
Precisamente esa singularidad estilística es uno de los aspectos que más interés despiertan entre los especialistas. Según Velasco, se trata de un artista que trabajó con formulaciones góticas ya tardías mientras incorporaba de manera superficial algunos elementos renacentistas, especialmente en las arquitecturas que aparecen en sus composiciones.
Hoy, este Retablo de la Virgen destaca dentro del catálogo del pintor por un motivo fundamental: es el único de su corpus que se conserva íntegro y completo. Esa circunstancia, unida a su procedencia documentada y a su notable estado de conservación, convierte la obra en una pieza de extraordinario valor histórico y artístico dentro del patrimonio pictórico catalán del siglo XVI y justifica las estimaciones de 140.000 a 180.000 euros.


