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Carmen Garrido (1947-2020). Técnica y entusiasmo

Hace unos días murió Carmen Garrido, Conservadora de Museos (1995), Jefa del Servicio en el Gabinete de Documentación Técnica del Área de Restauración del Museo del Prado desde 1982 hasta su jubilación en 2012, autora de libros imprescindibles para el conocimiento de la técnica pictórica y colaboradora de ARS Magazine (donde presentó dos obras inéditas de Velázquez). Jaime Garcia-Máiquez recuerda su figura.


Ya como doctora en Historia del Arte (1979), junto a un pequeño grupo de profesionales –entre los que es necesario destacar a José María Cabrera–, Carmen fue pionera en nuestro país en los estudios de análisis físico-químicos puestos al servicio de pintura, que empezó a estudiar desde el Laboratorio del Instituto del Patrimonio Cultural de España, y a los que dedicó toda su carrera profesional.

Desde el Museo del Prado, Garrido estudió las más importantes pinturas de la colección, que abarcaban todas las épocas y escuelas: más de 1.500 pinturas, desde los Primitivos Flamencos hasta el Guernica de Picasso a su llegada a España. Y difundió sus hallazgos a través de conferencias y publicaciones en revistas o libros. Son clásicos de la bibliografía artística sus libros sobre El Bosco: estudio técnico, (2001) en colaboración con Roger van Schoute; Velázquez: la técnica del genio (1998) en colaboración con Jonathan Brown; Luis Meléndez: estudio técnico (2004) en colaboración con Peter Cherry; o El Greco Pintor (2015) en colaboración conmigo.

De aquí se desprende, en primer lugar, su desbordante capacidad de trabajo, guiada en todo momento por la revalorización del proceso creativo de los grandes maestros, por descubrirlo y por transmitirlo. Y en segundo lugar, su afán por trabajar en equipo: sus grandes proyectos venían de la mano de un compañero de investigación, del que sabía extraer lo mejor.

Este acercamiento técnico a la pintura se enriqueció con puntuales estancias en la Universidad de Lovaina la Nueva, la Alte Pinakothek de Múnich o el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, así como contactos con profesionales de la National Gallery de Londres y Washington, del Museo del Louvre en París o del Instituto Real del Patrimonio Artístico de Bruselas. Carmen Garrido se fue convirtiendo por su privilegiado trabajo, singular talento y simpatía en una persona fundamental en el entramado de investigaciones que se estaban desarrollando en museos y universidades. Conocía a todos y todos la conocían.

En su interés por divulgar sus descubrimientos hay que enmarcar sus artículos, libros y conferencias: unas 80 publicaciones, seis importantes libros y cientos de conferencias a lo largo y ancho del mundo. O el entusiasmo con el que abordaba los proyectos expositivos de carácter técnico, de manera puntual, como en el caso de la restauración de Las Hilanderas o El Jardín de las Delicias, o forma exclusiva, como en la exposiciones El Trazo Oculto (Museo del Prado, 2006) comisariado junto a Gabriele Finaldi, o El Nacimiento de la Pintura (Museo San Pío de Valencia, 2010) comisariado junto a Duilio Bertani.

El legado profesional de Garrido es triple. Por un lado, la creación de un departamento técnico que sigue en plena actividad, prestando un servicio necesario a los departamentos de Conservación y Restauración del Museo del Prado. Por otro, la explicación del arte de la pintura a través de la técnica, que era para ella el modo más preciso y emocionante de acercarse al misterio creativo. Y por último, una idiosincrasia particular a la hora de investigar en equipo, mezcla a partes iguales de trabajo y amistad. En esto, como quizá en todo lo demás, se puede decir de una manera muy exacta que nuestra Carmen Garrido era también una artista. Jaime Garcia-Máiquez

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