Asurbanipal, rey de los asirios, una personalidad culta y violenta en CaixaForum Madrid
Fundación “la Caixa” continúa colaborando con el Museo Británico y desde mañana y hasta el 4 de octubre presenta en CaixaForum Madrid la exposición Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria, comisariada por el conservador del Departamento de la Antigua Mesopotamia en Medio Oriente del museo londinense, Sébastien Rey. La ambiciosa muestra- que como siempre tiene un montaje cuidado y didáctico- reúne 158 objetos de la colección del Museo Británico para ilustrar la vida y el legado de Asurbanipal (669 – c. 631 a. C.), último gran soberano del Imperio asirio. Este rey gobernó desde Nínive (en el actual Irak) un imperio gigantesco que se extendía desde las costas del Mediterráneo hasta las montañas de Irán.
En la presentación de la exposición la directora de CaixaForum Madrid, Isabel Fuentes, recordó que el acuerdo que mantienen con el Museo Británico es estratégico y eso ha permitido que desde 2015 se hayan organizado un total de diez exposiciones, incluyendo la de Asurbanipal, porque han podido presentar proyectos de culturas y civilizaciones poco representados en los museos e instituciones públicas españolas y mencionó que se han perdido ofrecer perspectivas en torno a los faraones y momias en Egipto, la Edad Media en Europa, la Antihua Grecia o de los Asirios a Alejandro Magno, el sueño americano (del pop a la actualidad), el poder femenino en el arte y las creencias; y Voces del Pacífico, entre otros proyectos.
Por su parte, el director del Museo Británico, Nicholas Cullinan, subrayó que aunque la sede central esté en Londres, el Museo Británico gracias a los acuerdos que mantiene con instituciones culturales como Fundación «la Caixa» tiene ‘delegaciones’ en San Petersburgo, París, Madrid y otras ciudades españolas. «Las nueve exposiciones anteriores en los CaixaForum han artraído a más de tres millones de personas y hay previstas que se organicen otras tres hasta 2030. Tenemos una visión compartida con la Fundación «la Caixa»: del mundo para el mundo con un diálogo activo con la sociedad».
Por último, el comisario Sëbastien Rey destacó que la exposición tiene muchas capas e historias. «Queríamos abordar temas como la realeza, el poder, la violencia o el conocimiento. Asurbanipal lideraba un ejército implacable para extender su imperio pero también fue un erudito. Una dualidad se expresa en una de las obras expuestas donde se ve al rey matando un león y en cinturón lleva dos estiletes para escribir sobre arcilla. Y ese afán por el conocimiento tuvo su cénit con la Gran Biblioteca, que no solo atesoraba conocimiento sino también le permitió administrar su poder». Y añadió que los objetos seleccionados nos pueden servir para conectar una sociedad como la asiria, que data de hace más de 2.600 años, con la sociedad actual.
Esta exposición está dedicada a la figura histórica de Asurbanipal, rey de Asiria. Soy Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria sitúa a los visitantes en la zona geográfica del actual Irak hace más de 2.600 años, en el siglo VII antes de Cristo (a. C.). Este reconocido y valorado rey asirio gobernó entre los años 669 y 631 a. C. el entonces mayor imperio del mundo desde la ciudad de Nínive, en la actual Mosul, en el norte de Irak. Su reinado significó el punto álgido del Imperio asirio, que se extendía desde las costas del Mediterráneo oriental hasta las montañas del Irán occidental.
Bajo su reinado creció la economía, se expandieron estilos artísticos y surgieron nuevas corrientes de pensamiento. El movimiento humano por todo el Mediterráneo y Oriente Medio fue incesante en ese continuo intercambio de conocimiento. Asurbanipal incluso albergó en su palacio una biblioteca de tabletas cuneiformes con la ambición de reunir todo el conocimiento existente. No obstante, mantuvo un férreo control sobre sus territorios y vasallos, y no dudó en emplear, además de la estrategia y la diplomacia, también la violencia y el terror.
Los responsables del proyecto junto al comisario de la exposición han estructurado el recorrido en siete ámbitos temáticos, más un epilogo, que ofrece las numerosas aristas de un gobernante, que como todo líder carismático lideró un período de luces y sombras, Por un lado, épico y violento, y por otro poseedor de una cultura y una sed de conocimiento que le hicieron poner en marcha la primera gran biblioteca de la humanidad.
La colección del Museo Británico, rico en fondos de antiguas culturas, ha cedido alrededor de centenar y medio de objetos asirios de la colección del British Museum; las distintas secciones de la exposición recorren la vida y la influencia de esta figura y ponen en perspectiva su importancia histórica. El público podrá conocer cuál fue su adiestramiento militar, como conducir carros, montar a caballo o el tiro con arco, y sus demostraciones de valentía como cazador de leones.
El visitante, a través de los diferentes objetos, algunas réplicas, y algunas reproducciones tridimensionales que ayudan a comprender mejor ese universo y de admirar la opulencia de los palacios en los que vivió Asurbanipal, así como los jardines reales de Nínive, un oasis en el que crecía todo tipo de flora proveniente de cualquier parte del imperio. También nos ilustra sobre la biblioteca de manuscritos de escritura cuneiforme que Asurbanipal albergó en su palacio con la ambición de reunir todo el conocimiento del momento y que permitió conocer la medicina, la religión o la historia de la época.
El proyecto expositivo descubre las demostraciones de fuerza y la humillación a la que Asurbanipal sometía a sus enemigos derrotados (incluso si el enemigo era su propio hermano), y su capacidad igualmente relevante para la estrategia y la diplomacia. No conviene olvidar el relevante papel que el Museo Británico ha tenido en el redescubrimiento de restos de la antigua Asiria y en introducir el mundo de Asurbanipal en el imaginario europeo del siglo XIX. Y eso nos alerta sobre la importancia que tiene la conservación del patrimonio cultural para las generaciones futuras y para ayudarnos a comprender la historia global de la humanidad.
La primera parte se centra en la figura del rey Asurbanipal y su contexto histórico, pues no en vano hace más de 2600 años, la historia de Oriente Medio vivió un momento decisivo: el ascenso de Asiria en el Irak actual. Durante tres siglos, los reyes asirios expandieron sus fronteras hasta crear uno de los imperios más poderosos de la Antigüedad. Asurbanipal (669 – c. 631 a. de C.), considerado el último gran soberano asirio, tras acceder al trono, ejerció un poder sin rival, gobernando desde la capital, Nínive, en la actual Mosul, sobre un territorio que se extendía desde la costa oriental del Mediterráneo hasta las montañas del oeste de Irán. Entre sus logros conviene mencionar su amor a la cultura y al arte, la creación de la biblioteca real de Nínive, sus contradicciones, su afición a la caza de leones y a otras criaturas feroces, su modo de ejercer la diplomacia pero también la violencia, lo que nos dice mucho de una personalidad dual, tan controvertida como aquella.
Aunque fue su abuelo Senaquerib quien transformó Nínive en una gran ciudad asiria, Asubanipal supo dotarla de una arquitectura grandiosa, Tras habitar el “Palacio sin rival”, el último rey asirio se hizo su propia residencia real en la misma Nínive, el palacio norte, decorado con paneles murales que, esculpidos y pintados de vivos colores, ensalzaban su gobierno. La magnitud y la ornamentación de estos impresionantes edificios reflejaban la riqueza y el poder de Asurbanipal. Las salas más majestuosas estaban decoradas con escenas narrativas, de vivos colores, con figuras protectoras talladas en bajorrelieve sobre paneles de alabastro yesoso, a la vista de los miembros de la corte y de los dignatarios visitantes. Eran los guardianes mágicos del rey.
El tercer ámbito se ciñe a los Jardines de recreo porque a los reyes de Asiria les gustaba cultivar jardines, huertos y cotos de caza como si se tratara de paraísos terrenales. Demostraban su capacidad para traer abundancia y armonía al mundo llenándolos con plantas y animales de todos los rincones del imperio. En esos lugares de esparcimiento se organizaban cacerías de leones, espectáculos en los que el rey cazaba y mataba a este feroz animal, tanto a pie como a caballo, hasta representar su triunfo sobre los elementos caóticos del mundo. Estas cacerías, con su cuidada escenificación y sus rituales correspondientes, presentaban a Asurbanipal como portador de la estabilidad al imperio, sin olvidar los banquetes en los que exhibía todo su poder con los súbditos, tanto por la calidad de los objetos como por la de los alimentos, que también propiciaban relaciones diplomáticas con sus vecinos.
Y eso enlaza con uno de los rasgos que mejor le define, su apetito por el conocimiento y su afán por la erudición. Asurbanipal estudió las artes de la escritura, era capaz de resolver problemas matemáticos complejos y de debatir con sabios y especialistas. Fruto de una esmerada formación estaba convencido que el control del imperio se podía lograr también por atesorar el saber de su tiempo, por lo que creó la biblioteca más grande y completa jamás reunida. Albergaba todo el conocimiento escrito de Mesopotamia bajo un mismo techo, con más de 10.000 textos, todos ellos grabados en la mejor arcilla y con la caligrafía más perfecta. Heredó muchos textos de su padre pero tras conquistar Babilonia en el año 648 a. de C., llegaron a Nínive miles de volúmenes nuevos, según consta en las listas de adquisiciones. Muchas de las tablillas de la biblioteca llevaban la marca «Palacio de Asurbanipal, rey del mundo, rey de Asiria». Algunas incluían plegarias a Nabu, dios de la escritura. Su destrucción junto al resto de Nínive en el año 612 a. de C., ha dificultado la labor arqueológica de reconstruir su disposición y organización, pero los restos fragmentados y dispersos de la biblioteca de Asurbanipal se excavaron en 1850 y eso permitió que se salvaran muchos de sus legados.
Su imperio abarcó un vasto territorio con culturas diversas, lo que dificultaba su gestión. Gracias a la puesta en marcha de una buena red de comunicaciones y al desarrollo económico de muchas de su regiones y ciudades, hizo posible la irrupción de un tejido cultural y social que incorporó nuevas tradiciones y formas de pensar.
Tras ese amplio desarrollo en todos los órdenes de la sociedad asiria se produjeron una serie de conflictos, tanto con potencias vecinas pero enemigas como por la rivalidad que tenía con su hermano mayor, Shamash-shum-ukin, al que había correspondido Babilonia. Las constantes interferencias de Asurbanipal hicieron que poco a poco se rebelara su hermano mayor y organizara una conspiración contra él. Todo concluyó cuando su hermano murió tras numerosos enfrentamientos de partidarios de uno y otro. No se sabe ni dónde, ni cómo ni la fecha exacta de la muerte de Asurbanipal pero sí que su reinado concluiría entre los años 631 y 627 a. de C. Y esa muerte trajo consigo el desmoronamiento de su imperio.
El séptimo ámbito está dedicado al redescubrimiento durante el siglo XIX, lo que cambió la percepción que se tenía de Asiria. Y desde los hallazgos de sus restos se considera que fue una de las grandes civilizaciones de la antigüedad a través de los objetos encontrados en los yacimientos de la región de Mosul, cuando esta ciudad y sus alrededores formaban parte del imperio otomano.
Y como epílogo una mirada hacia adelante preservando el pasado, algo en lo que está poniendo su empeño el Gobierno y el pueblo iraquí, que actualmente desde la Junta Estatal de Antigüedades y Patrimonio de Irak y con la ayuda del Louvre o del Británico, entre otros, están ayudando a reconstruir un patrimonio que es fundamental tanto para el pueblo iraquí y poder legarlo a las generaciones presentes y futuras, Durante años diferentes acontecimientos internacionales como la guerra del Golfo (1990-1991), la invasión y ocupación de Irak (2003–2011), junto a las operaciones militares, las sanciones, los saqueos y el vandalismo afectaron gravemente el patrimonio cultural del país, sobre toto los yacimientos de Nimrud y Nínive. Rescatarlo es una responsabilidad para el conocimiento compartido de la humanidad.







