El viaje por los claros y las sombras en la Fundación Unicaja

El viaje por los claros y las sombras en la Fundación Unicaja

 

Ese contraste entre los claros y las sombras ha sido uno de los ejes de la representación para los pintores, sobre todo durante el Barroco. Ahora la Fundación Unicaja y  la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid presentan en la sala de exposiciones de Málaga la muestra El viaje de la luz: de Guido Reni a Murillo, que reúne más de 80 obras de diferentes géneros de la pintura barroca española, flamenca e italiana, tres de las grandes escuelas europeas. Comisariada por Mercedes González de Amezúa, que fue conservadora jefe de la Real Academia hasta 2016, la exposición abarca desde el siglo XVI al XVIII y permanecerá abierta hasta el 5 de julio.

Con esta exposición en el Centro Cultural Fundación Unicaja de Málaga nuevamente la institución andaluza refuerza su compromiso por presentar un proyecto de calidad. En este caso este territorio de exploración en torno al dominio del claroscuro, visible en géneros tan diferentes como el retrato, el bodegón, el paisaje o los temas religiosos y mitológicos de tres grandes escuelas europeas del Barroco como son la española, la flamenca y la italiana.  Fue un período largo, entre los siglos XVI al XVIII, caracterizado por una gran efervescencia creativa en un reto de cómo  dominar la luz para la evolución de las formas artísticas.

En el recorrido que pueden encontrar los visitantes entre las obras procedentes de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de casi 50 autores se pueden destacar el talento de Guido Reni, José de Ribera, Martín de Vos, Claudio Coello, Luca Giordano, Antonio de Pereda, Alonso Cano, Carreño de Miranda, Bartolomé Esteban Murilllo, Vicente Carducho, así como una Última Cena del taller de Tintoretto.

En El viaje de la luz: de Guido Reni a Murillo se observa cómo la gestión del manejo de la luz, crucial en la formación y carrera de todo pintor, es el eje central, ya que su uso y tratamiento se resuelve de diferentes modos en cada generación. La comisaria Mercedes González de Amezúa propone una interacción entre diferentes academias y trayectorias vitales, una invitación que ayude a comprender la diversidad de lenguajes visuales que se desarrollaron en distintos contextos geográficos y culturales.

En este paseo por el claroscuro a lo largo de más de dos siglos iremos conociendo obras maestras como La Abundancia (1584) de Martín de Vos; Cristo resucitado abrazado a la Cruz (1620-1621) de Guido Reni; Prendimiento de Cristo (primera mitad siglo XVII) de Adam de Coster; La Magdalena de Bartolomé Estebán Murillo; Florero sobre una cortina (siglo XVII) de Juan de Arellano; Visión de Santa Magdalena de Pazzi (1669-1689) de Ciro Ferri, y El Ángel de la Guarda (de fines del siglo XVII) de Claudio Coello.

Guido Reni, (Bolonia, 1575 - Bolonia, 1642) Cristo resucitado abrazado a la Cruz, 1620-1621.
De izquierda a derecha: Mercedes González de Amezúa, comisaria de la exposición; Víctor Nieto, director del proyecto y académico delegado del Museo, Calcografía y Exposiciones de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; y José María Luna, director de Actividades Culturales de la Fundación Unicaja delante de 'El Ángel de la Guarda' de Claudio Coello.

La exposición supone una mirada transversal al uso de la luz como vehículo narrativo y la comisaria la ha estructurado en alrededor de cuatro grandes secciones: Manierismo, Inicio del Barroco y caravagismo, Color frente a dibujo y Luminosidad en las que el visitante puede ir descubriendo cómo estos artistas interpretaron la luz, no solo como recurso pictórico, sino como vehículo de espiritualidad, emoción y construcción narrativa.

En la primera sección, dedicada al Manierismo, cuelgan obras de Jacopo Bassano (1515-1592), un pintor adscrito a la escuela veneciana que influyó en los orígenes del naturalismo barroco; Jacopo Comin, más conocido como Tintoretto (1518.1594), capaz de conseguir unos singulares efectos de luz en sus obras y que legó a la posteridad un conjunto de pinturas sobre la vida de Jesús y la Virgen María en la famosa Scuola di San Rocco en Venecia; y un creador como Vicente Carducho (Florencia, 1576- Alcalá de Henares, 1638) que aunque nacido en Italia hizo casi toda su carrera en España.

En El inicio del Barroco y el caravaggismo podemos admirar obras de pintores tan excelsos como Guido Reni ( Bolonia, 1575-1642) que desarrolló una exitosa carrera plástica desde del clasicicmo romano-boloñés como pudimos observar en la retrospectiva que le organizó el Museo Nacional del Prado hace casi tres años y del que se exhibe Cristo resucitado abrazado a la Cruz, 1620-1621; y de un pintor como José de Ribera (Játiva, 1591-Nápoles, 1652) que desarrolló toda su carrera artística en Italia, primero en Roma y luego en Nápoles,

Todo ese influjo de Reni y de José de Ribera nos sirve de introducción a la tercera parte de la exposición, Del color frente al dibujo con magníficos ejemplos barrocos de Alonso Cano (Granada, 1601-1667), Juan Carreño de Miranda (Avilés, 1614- Madrid, 1685), Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 1618- 1682), Juan de Arellano (Santorcaz, 1614-Madrid, 1676) o Luigi Amidani.

Por último, la muestra culmina con Luminosidad, en el que cuelgan piezas de figuras tan relevantes como Luca Giordano, Claudio Coello, Salvator Rosa. O Antonio Acislo Palomino. Todo el conjunto de obras reunido en Málaga constituye una ocasión para disfrutar de una de las colecciones artísticas más completas y de calidad de nuestro país.

Obras apenas vistas en Andalucía pero de notable calidad como La batalla de Clavijo de Orazio Borgianni, de Príamo y Tisbe de Matías Jimeno, Santa Teresa de Andrea Vaccaro, Toma de hábito del Beato Orozco de Bartolomé González, o Inmaculada Concepción de Acisclo Antonio Palomino, han sido restauradas y rehabilitadas para la ocasión, y ahora tienen un estado de conservación óptimo  para descubrir de nuevo la belleza que desprenden.

Bartolomé Esteban Murillo, (Sevilla, 1617 – 1682). La Magdalena, ca. 1650.
Martin de Vos (Amberes, 1532-1603). La Abundancia, 1584.
Gerard Seghers, Gerard (Amberes, 1596-1651). Prendimiento de Cristo, primera mitad siglo XVII.

Entre las mejores piezas sobresale una Magdalena de Murillo, que además fue protagonista de uno de los casos más tempranos de aplicación de legislación en defensa del patrimonio histórico en nuestro país. Fruto del interés por obras destacadas del Barroco español, Carlos III firmó en 1779 un real decreto por el que se prohibía vender al extranjero cuadros de autores fallecidos. Unos meses más tarde en la aduana de Ágreda se interceptó este lienzo de Murillo, que pretendía sacarse de España. Gracias al decreto pudo ser decomisado y se envió al Rey, quien lo regaló a la Academia, como se informa en las actas del 5 de marzo de 1780.

Otras piezas de gran interés artístico e histórico fue el reunido por Manuel de Godoy, del que se exhiben Cristo recogiendo sus vestiduras de Alonso Cano; La Abundancia de Martín de Vos; Jacob y Labán con los rebaños o Jacob en el pozo y Salida de los hebreos de Egipto o Partida de Jacob con su rebaño de Pedro de Orrente; La Visitación de Luca Giordano; o el mencionado Reni con Cristo resucitado abrazado a la cruz de Guido Reni (1620-1621), procedente de las colecciones reales del Alcázar de Madrid, una de las pocas obras que se salvaron del incendio que entre la Nochebuena y la Navidad de 1734 asoló el monumento.

Tras su clausura en el Centro Cultural de la Fundación Unicaja de Málaga la exposición se exhibirá en las salas del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 2027, fruto de un acuerdo que vienen desarrollando ambas entidades durante los últimos años. Paralelamente, a partir de abril, se han diseñado un ciclo de conferencias, conciertos y visitas teatralizadas al Viaje de la luz. De Guido Reni a Murillo.