Italia se queda con el ‘Ecce Homo’ de Antonello da Messina
La tabla, pintada por ambas caras, iba a subastarse la semana pasada en Sotheby’s como uno de los lotes estrella, pero acabó retirándose in extremis. Ahora sabemos que fue porque estaba en conversaciones privadas con el Ministerio de Cultura italiano, que ha adquirido la obra por 14,9 millones de dólares (unos 12,5 millones de euros) con destino al Museo de Capodimonte en Nápoles.
Tenía todas las papeletas para convertirse en preciado objeto de deseo de los grandes coleccionistas y, como ya anunciamos hace un par de semanas, esta tablita pintada por ambas caras olía a récord. Por eso, cuando el jueves pasado vimos que el lote se había retirado de la subasta, nos quedamos un poco decepcionados. ¿Qué había pasado? Adiós al récord. O no…
El Ecce Homo de Antonello da Messina era una pieza rarísima que contaba además con otra pintura en su trasera, un San Jerónimo penitente. Una de esas joyitas que solo salen al mercado una vez en la vida, por eso desde el principio hubo quien se interesó por ella (el lote, de hecho, contaba con una guarantee).
La escasez de pinturas del artista siciliano–se conservan apenas 40 obras suyas en total y son prácticamente inexistentes en el mercado– encendió seguro la mecha de los coleccionistas de Old Masters, que el pasado 5 de febrero debieron de quedarse decepcionados cuando comprobaron que el lote se había retirado de su subasta en Nueva York.
Enseguida se desataron los rumores sobre su posible venta al Ministerio de Cultura de Italia, algo que se fue publicando en diferentes perfiles de redes sociales que luego se borraban, suponemos que porque la noticia no era oficial. Pero esta mañana por fin se ha confirmado: “Es propiedad del Estado italiano”, ha escrito en una red social la Fundación Federico Zeri de Bolonia, destacando que fue el propio historiador que lleva el nombre de la institución quien atribuyó por vez primera esta obra al maestro.
“Se trata de una obra temprana aún desconocida en la literatura artística”, escribió Zeri en 1985. Pero desde entonces ha sido ampliamente estudiada y se ha podido ver en diferentes exposiciones de todo el mundo (se ha pedido también para que participe en la futura muestra que organiza el Museo Thyssen sobre el autor siciliano para 2028).
La tabla, pintada al temple en su Messina natal, se puede fechar hacia el 1460, cuando el artista todavía no había descubierto el óleo. Se trata de la iconografía más temprana de Ecce Homo creada por Da Messina, de la que luego haría más versiones (por ejemplo, la conservada en la Galleria Nazionale dell’Umbria). Permaneció en manos de una familia española hasta principios del siglo XX, cuando fue adquirida por la familia Wildestein. Eso hizo que algunos quisiera reclamar la obra para las colecciones públicas españolas, sin imaginar que el Gobierno italiano ya estaba en conversaciones con el dueño y con Sotheby’s para cerrar la operación (el cuadro también había pasado por la galería Fabrizio Moretti y puede que su actual propietario fuese italiano).
Precisamente el galerista florentino ha estado implicado en la adquisición pública, pues ha hecho de intermediario entre el dueño, la casa de subastas y el propio Ministerio de Cultura, en una operación llevada a cabo con la máxima discreción. Hasta que hoy se destaparon todas las cartas.
El nerviosismo entre la prensa italiana y sus preguntas a las autoridades museísticas durante las últimas horas, ha obligado a Costantino D’Orazio –director de la Galleria Nazionale dell’Umbria y de la Pinacoteca Nazionale di Bologna– a confirmar esta adquisición histórica, porque probablemente sea la última tabla de Antonello da Messina que quedaba en manos privadas.
Por eso se felicitaba de esta recuperación para el patrimonio nacional, destacando además el trabajo del Ministerio para anticiparse a la subasta y hacerse con la obra mediante negociaciones privadas “a un precio muy ventajoso”. Unos 12 millones, aventuraban algunos medios locales.
Sin embargo, no ha sido hasta hace unos minutos cuando hemos sabido a cuánto ascendía exactamente esa cifra tan ventajosa: 14,9 millones de dólares (los mencionados 12,5 millones, pero de euros), según cuenta la propia casa de subastas en un comunicado. Hay quien dice que el Ministerio italiano ha contado con “un patrocinador” para sufragar el pago, quizá para contrarrestar las voces críticas que consideran esta adquisición una “compra descabellada”. ¿Y dónde se expondrá esta joya del Renacimiento? Pues aunque Moretti esperaba que fuese a los Uffizi, Keith Christiansen ha anunciado que irá destinado al Museo de Capodimonte en Nápoles. Sol G. Moreno



