El Bellas Artes de Sevilla recibe un paisaje inédito de Iriarte
Entre las numerosas obras que Cultura ha comprado este atípico mes de diciembre para decenas de museos públicos, también cabe celebrar la incorporación de Paisaje con san Jerónimo recién atribuido a Ignacio Iriarte –uno de los fundadores de la Academia de Sevilla– y adquirido por 42.000 euros a la galería Magalhães & Santos.
El Ministerio de Cultura por fin se acuerda del Museo Bellas Artes de Sevilla. Y si en las últimas semanas ha regado con pinturas de Maíno, Blanchard o Mallo, terracotas de La Roldana, enconchados y biombos virreinales numerosos centros repartidos por la Península, ahora deposita una pintura de Ignacio Iriarte en el primer centro andaluz. Paisaje con san Jerónimo es una escena entre rocosa y boscosa donde un minúsculo santo aparece en medio de sus bestias. Un cuadro que aúna el motivo religioso, tan apreciado durante el barroco, con la pintura de naturaleza, en la que el pintor destacó con fuerza desde su llegada a Sevilla, hacia 1640-1642. No olvidemos que desarrolló su carrera en la ciudad hispánica en el mismo momento que Murillo, quien por cierto le elogió (en una ocasión dijo que el vasco “no podía dejar de pintar los países por inspiración divina, según lo bien que lo hacía”).
La tela, procedente de una colección particular española que la consideraba flamenca, tiene el aliciente de ser inédita, pues ha sido recientemente atribuida a Ignacio Iriarte por José María Quesada.
Según explica en la ficha de la pieza, que ha tenido la oportunidad de estudiar a fondo, posee “uno de los estilemas más característicos de Iriarte: el modo de pintar las hojas de sus árboles, en especial, las hojas a contraluz”. Un trabajo minucioso que al parecer hacía con paciencia, pintando una a una mediante trazos largos y diferentes texturas, simulando así los reflejos del sol.
Además, continúa el especialista, la figura de san Jerónimo se inspira en la postura de Daniel en el foso de los leones de Pedro Pablo Rubens, solo que invertido; lo que hace pensar que el autor español hizo uso del grabado inspirado en el cuadro original.
Ignacio Iriarte (1621-1670) fue uno de los paisajistas barrocos españoles más destacados de su generación. Viajó desde su Azcoitia natal hasta Sevilla, donde dejó gran parte de su legado: allí se formó junto a Herrera el Viejo, pintó gran parte de sus obras e incluso participó en la fundación de la Academia de Sevilla, de quien fue su primer secretario. De ahí la conveniencia de que el óleo recién adquirido por Cultura a la galería Magalhães & Santos se deposite en el Museo Bellas Artes de esa ciudad.
El autor tomaba apuntes y dibujos previos sobre el terreno, para después trasladarlos al lienzo en su estudio. Y aunque es evidente que no pintaba paisajes puramente reales, sí que se aprecian en ellos elementos propios de la sierra de Aracena (Huelva) que tanto recorrio durante sus excursiones.
No se conservan muchas pinturas firmadas por el autor, salvo Paisaje con pastores –en el Prado– y Paisaje con cazadores y un castillo en una cumbre (perteneciente a la Colección Alba y actualmente expuesto en el Palacio de Liria). Por lo que esta nueva incorporación al corpus del maestro supone toda una novedad que, además, descansará en manos públicas. Puede que no acapare tantas miradas como esa terracota de La Roldana por la que algunos sevillanos se siguen lamentando, pero desde luego suma una pieza fundamental en el puzle de la escuela barroca sevillana.

