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Vanguardistas rusas en el Museo Thyssen-Bornemisza


A finales del siglo XX y principios del XX hubo una gran efervescencia literaria y plástica en los últimos años del Imperio Ruso, conectado con los que se estaba haciendo en las grandes capitales europeas, sobre todo París y Berlín. Ahora el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza propone un montaje especial titulado Pioneras. Mujeres artistas de la vanguardia rusa, que reúne 12 obras de la propia colección del museo de siete artistas que destacaron en ese período: Goncharova, Alexandra Exter, Rózanova, Udaltsova, Popova, Stepanova y Sonia Delaunay. Un grupo heterogéneo que se formó en un régimen sociopolítico aferrado a los valores de la época preindustrial, pero que al pertenecer a una cierta élite cultural conocieron lo que se hacía fuera y eso les convirtió en pioneras y en creadoras de nuevos lenguajes artísticos que llamaron la atención de la sociedad rusa y europea de ese período.

La comisaria de este proyecto, Marta Ruiz del Árbol, conservadora de Pintura Moderna del Thyssen, destacó que estas pioneras rusas empezaron a surgir años antes de la Revolución Rusa y añadió que aunque no fueron homogéneas si tuvieron algunos rasgos comunes: interés por el color, orientación hacia la abstracción y un intento por desbordar el marco de la pintura para que el arte llegara a la vida, mediante el diseño de libros o de tejidos, entre otras actividades. Por su parte, Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, dijo que este tipo de proyectos formará parte de un programa que revisará la programación de la expositivo del museo para lograr una mayor visibilidad de las colecciones y lo hará, entre otros temas, con los de género como los que ahora tiene de Cristina Lucas y Eulàlia Valldosera e incluso del artista indio Amar Kanwar, ahora expuestos en el Museo. Además recordó que el barón Thyssen empezó a coleccionar arte ruso en la década de los 70, comprando seis pinturas importantes, cuatro de ellas realizadas por mujeres y que están en esta muestra.

De Natalia Goncharova (Negaievo, 1881-París, 1962), quizá la pionera de todas ellas, se exhiben tres piezas: Pesca, 1909 y El Bosque, 1913, la primera de ellas inspirada en las tradiciones rusas, y la segunda influida por el cubismo y el rayonismo, mientras que en Composición con rectángulo azul, un gouache tardío entre 1950 y 1959, se interesa más por la gradación del color. Alexandra Exter (Belostok, 1882- Fontenay-aux.Roses, 1949) fue una artista que viajó constantemente y de ella se exhibe un collage y óleo sobre lienzo titulado Naturaleza muerta, una composición de 1913, influida por el contacto que tuvo con Picasso y Braque en París, aunque con un color más vibrante.

Olga Rózanova (Melenki, 1886- Moscú, 1918) además de pintora fue poeta y cultivó el cubofuturismo como se desprende al contemplar Hombre en la calle, óleo de 1913, con formas acentuadas por el color, mientras que Nadeshda Udaltsova (Orel, 1886-Moscú, 1961) estuvo muy vinculada al movimiento cubista como observamos en Cubismo, una composición de 1914, algo que también cultivó su amiga Liubov Popova (Ivanovskoie, 1889-Moscú, 1924), que conocía muy bien el arte clásico italiano pero también las vanguardias parisinas, en especial el cubismo. De esta artista constructora cuelgan tres óleos, desde un bodegón tratado como una Arquitectura pictórica con instrumentos de 1915 a otras dos de 1918 que pintó con el mismo título, en los que evolucionó hacia un cierto suprematismo y constructivismo con planos de color.

La más joven de estas pioneras fue Varvara Stepanova (Kaunas,1894-Moscú, 1958), admiradora de los poetas futuristas y escritora de poemas transracionales, en los que combinó textos y formas abstractas, por su formación en artes aplicadas, lo que le llevó no solo a pintar sino al diseño textil y a decorar espacios públicos y teatrales. De ella se exhiben una composición constructivista de 1920, Jugadores de billar, y un boceto para un diseño de tela de 1924.

Y por último, Sonia Delaunay (Odesa, 1885- París, 1979) que pasó la mayor parte de su vida en París, aunque con estancias en España y Portugal. Casada con Robert Delaunay, de quien tomó su apellido, hay en muchas de sus obras una clara herencia de sus raíces rusas, aunque también  cultivó el simultaneísmo con su marido en esa aventura por los contrastes de color y la disolución de la forma a través de la luz. En Pioneras se puede ver una pintura de 1925, Vestidos simultáneos (Tres mujeres, formas, colores), que corrobora la fuerza de su composición. Además el montaje de la exposición, obra de Sonia Sánchez, incluye un video sobre la restauración de un par de pinturas presentes: Pesca, 1909, de Goncharova; y Jugadores de billar, 1920, de Stepanova, que sirve para detallar los problemas de conservación que tienen muchas de las piezas de las vanguardias históricas y contribuir a mejorar su estado. Julián H. Miranda

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