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Una traza para retablo inédita de Alonso Cano en el Musée Magnin de Dijon

La revista Master Drawings incluye en su número de otoño (volumen 58, nº 3, 2020) un artículo donde se da a conocer un dibujo del pintor, escultor y arquitecto granadino en los fondos del Musée Magnin, del que se conserva otro fragmento en la Kunsthalle de Hamburgo.


Alonso Cano (Granada, 1601-1667) destacó en las tres artes hasta postularse como una de las grandes figuras no solo de los Siglos de Oro, sino de la historia del arte español de todos los tiempos. Y lo hizo especialmente en el campo del dibujo, donde sobresalió por encima de sus contemporáneos. Dentro de su amplia producción sobre papel destacan sus proyectos arquitectónicos ya desde sus primeros años sevillanos. La aparición de este importantísimo dibujo en el museo galo, que da a conocer el historiador del arte y editor de Ars Magazine, Ángel Rodríguez Rebollo, en Master Drawings Journal, corrobora una vez más las altas capacidades del racionero no solo como dibujante, sino como creador de estructuras de gran formato.

Aunque sus dimensiones y técnica (650×198 mm. Pluma y aguada de tinta parda y trazos de sanguina sobre papel verjurado) lo hacen ya de por sí excepcional, hay que sumarte otro factor de mayor importancia, pues concuerda punto por punto con el Proyecto para un altar con la figura de San Diego de Alcalá de la Kunsthalle de Hamburgo. Al unirlos, ambos coinciden los pliegues del papel y los cortes de ambos fragmentos, por lo que no cabe duda de que en origen formaron parte de un todo que ahora puede reconstruirse casi por completo.

Además, sus dimensiones hacen de él el ejemplar de mayor tamaño en cuanto a trazas arquitectónicas de Cano se refiere. Las conocidas suelen alcanzar los 300 mm en altura, como el Proyecto para un retablo de san Juan de Dios del Prado (232×162 mm)  o el Proyecto para retablo dedicado a la Inmaculada Concepción de la colección Palacios de Zaragoza (389×279 mm). De hecho, sólo es superado por el Proyecto para retablo de san Diego de Alcalá de la Pierpont Morgan Library de Nueva York (1176×692 mm), si bien éste último está compuesto, a modo de puzle, por diferentes piezas de papel unidas entre sí, lo que en puridad hace del ejemplar de Dijon una obra única.

La estructura del retablo dibujado por Cano es similar al de la parroquia sevillana de Nuestra Señora de la Oliva de Lebrija (1629-1631). La calle central es la que adquiere un mayor desarrollo. Sobre el banco se erige un manifestador o tabernáculo de grandes proporciones que ocupa prácticamente todo el espacio, en sintonía con los preceptos del Concilio de Trento. En el segundo cuerpo, que ahora ha quedado completo al unirse las trazas de Dijon y Hamburgo, Cano destinó la calle central a una pintura de grandes dimensiones, mientras que las laterales se concibieron para albergar esculturas de bulto redondo.

Se fecha hacia 1635-1638, cronología que también posee el retablo de San Juan Evangelista del convento de Santa Paula de Sevilla, contratado por Cano en 1635 y que dejó prácticamente acabado tras su marcha a Madrid en 1638. Con él comparte no solo la mista disposición de los elementos arquitectónicos de la calle lateral, sino también el cuidado por los retalles ornamentales.

En el artículo se postula también el posible destino para el que fue concebido, la iglesia del convento de los capuchinos de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), fundado por Manuel Alfonso Pérez de Guzmán y Silva, VIII duque de Medina Sidonia (1579-1636). Para este importante personaje, cabeza principal de la familia de los Guzmanes, Cano había trabajado años antes y lo volvería a hacer, precisamente para el mismo edificio y para el IX duque a finales de la década de 1640, cuando pintó la Aparición de la Virgen a San Félix de Cantalicio, hoy en el Museo de Bellas Artes de Cádiz.

El primer propietario conocido del dibujo del museo de Dijon fue el crítico de arte y director del South Kensington Museum (futuro Victoria & Albert), Sir John Charles Robinson (Nottingham, 1824-Londres, 1913). Así lo demuestra la marca de coleccionista situada en el ángulo inferior izquierdo de la traza, «J.C.R». No ha sido posible saber con certeza cuándo fue adquirido por Robinson, pero cabe pensar que se hizo con él durante su viaje a España entre 1862 y 1863; tampoco cuándo salió de su colección, habida cuenta de las sucesivas ventas efectuadas por éste entre 1868 y 1914 en París, Ámsterdam y Londres.

Hay que esperar a 1919 para localizarlo de nuevo en París en la venta de la colección del pintor François Flameng (París, 1856-1923) durante los días 26 y 27 de mayo en la Galerie Georges Petit. Así consta en el catálogo manuscrito del Musée Magnin, donde finalmente ingresó el esbozo en el año 1937. Tampoco se ha podido dilucidar cuándo fue cortada la traza original, aunque es de suponer que fue en torno a 1870, seguramente para sacar un mayor rédito económico de la obra original.

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