Una Menorá cordobesa del siglo XVIII sobresale en Alcalá
Procede de la familia Emerguin y permaneció cedida al Museo Sefardí de Toledo durante numerosos años
El mercado siempre espera con interés la subasta de artes decorativas de la sala Alcalá ya que suelen aparecer objetos singulares con las que poder fortalecer aquellas colecciones que apuestan por piezas con valor histórico.
En esta ocasión presentan los días 7 y 8 de octubre, un candelabro ritual judío, o Menorá de siete brazos de luz, constituye un testimonio excepcional de la platería histórica española del siglo XVIII, labrado en los prestigiosos talleres de la ciudad de Córdoba (núm. 627).
Se trata de una pieza de gran formato y notable envergadura artística, confeccionada en plata de primera ley en su color con unas dimensiones de 67 x 27 x 57 centímetros y un peso total de 3,300 kilogramos, el cual incluye el contrapeso interno de su base para garantizar su estabilidad.
La obra destaca por una compleja estructura que parte de un pie circular hacia un fuste central de elegante diseño abalaustrado. Desde este vástago se ramifican de manera simétrica tres brazos curvos a cada lado, culminando en los respectivos puntos de luz. Su superficie exterior muestra un rico programa ornamental a base de motivos fitomorfos de hojas y flores, resuelto mediante la combinación de las técnicas tradicionales de moldeado para la volumetría inicial, cincelado en frío para la definición de los perfiles y repujado desde el reverso para dotar a los relieves de una marcada tridimensionalidad.
A lo largo de su historia reciente, la pieza ha gozado de un destacado reconocimiento institucional y cultural, habiendo pertenecido originalmente a la célebre colección privada de la familia Emerguin. Bajo este amparo patrimonial, el candelabro fue cedido en calidad de préstamo al Museo Sefardí de Toledo, donde permaneció catalogado en sus salas bajo el número de inventario 0509/001. Su relevancia histórico-artística motivó asimismo su selección para formar parte de importantes muestras temporales, entre las que sobresale su exhibición pública dentro del conjunto monumental de la Mezquita-Catedral de Córdoba, antes de su posterior paso por el mercado del arte especializado a través de destacadas salas de subastas nacionales.
Desde el punto de vista del análisis de sus marcas, la pieza presenta una singularidad técnica de gran interés para los historiadores. Aunque la manufactura del candelabro se adscribe formalmente al siglo XVIII, en su superficie aparece grabado el punzón numérico moderno con la ley «916». En la España del setecientos, la pureza de la plata fina se regulaba mediante el sistema de dineros, fijándose para estas piezas la ley de once dineros, que equivale exactamente a 916,6 milésimas. Sin embargo, la obligatoriedad de estampar la cifra decimal «916» no se introdujo en la legislación española hasta la promulgación de la Ley de Metales Preciosos de 1934. Este fenómeno revela que la Menorá fue labrada originalmente bajo las ordenanzas del gremio cordobés dieciochesco, pero fue marcada de nuevo en el siglo XX para certificar legalmente su pureza ante las normativas contemporáneas de comercio y exhibición.
Este rigor en el control del metal evoca la importancia de Córdoba como uno de los núcleos de platería más influyentes de Europa durante el siglo XVIII, donde los maestros plateros debían estampar obligatoriamente la marca de la localidad —un león rampante o una corona baja— junto a los punzones del marcador oficial y del propio artífice. Finalmente, en el plano iconográfico y litúrgico, la Menorá representa los siete días de la creación y la iluminación divina, un símbolo que dentro de las comunidades de la tradición sefardí adquiría un valor supremo. Las familias custodiaban estas valiosas piezas de plata fina para alumbrar las estancias durante las festividades mayores, la sagrada celebración semanal del Sabbat o ceremonias solemnes de gran trascendencia social y familiar, como las bodas.
Con todas estas características histórico-artísticas nos preguntamos si el Estado podría estar interesado en aportar los 9.000 € que solicitan por su adquisición.
Las buenas piezas continúan a lo largo del catálogo. Por nombrar algunas destaca el tapiz en lana que describe al Embajador Romano ofreciendo Roma a Numa Pompilio realizado en los talleres de Bruselas en el tercer cuarto del S. XVII y que se puede adquirir en 20.000 € (núm. 1.059); o también en la sección de textiles, el tapiz repostero en lana con el escudo del I duque de Montoro, marcado «B B. F.V.H.» (núm. 648) realizado en el taller de Franz Van der Hecke, Bruselas – Bravante, S. XVII. Título nobiliario de Luis Méndez de Haro y Vigo (1598-1661), valido del rey Felipe IV quien también ostentó los títulos de marqués del Carpio y conde-duque de Olivares, vinculados en la actualidad a la Casa de Alba y que se puede adquirir en 15.000 €.
Atendiendo al mercado filipino -que tantas alegrías ha ofrecido a nuestras salas nacionales- ofrecen un baúl mundo (Kalantas) de madera tallada de cedro y policromada en rojo, con herrajes dorado del siglo XVII – XVIII para el que solicitan 15.000 €de salida.
A lo largo del catálogo destacan numerosas piezas que, sin duda, despertarán el interés de los coleccionistas, por lo que seguiremos muy de cerca el desarrollo de su licitación. Noemí Marín




