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La Biblioteca Vaticana se blinda contra los ‘hackers’ mediante robots

La institución de la Santa Sede protege sus fondos digitales de los piratas informáticos al aliarse con una empresa de defensa cibernética que utiliza inteligencia artificial para interceptar de forma autónoma cualquier posible amenaza y desarrollar una estrategia para contenerla.



La Biblioteca Apostólica Vaticana posee algunos de los manuscritos más antiguos que existen y grandes tesoros documentales que desde hace años ha puesto a disposición del público.

Desde que en 2012 comenzó a digitalizar los más de 80.000 documentos históricos que posee, miles de personas han podido acceder a joyas de incalculable valor como la Codex Vaticanus –primera copia existente de la Biblia–, la Divina Comedia ilustrada por Botticelli o el poema épico de Virgilio La Eneida.

Esta apuesta por el acceso libre y gratuito de sus contenidos, que asciende ya a una cuarta parte del total, también ha llevado consigo un aumento de los cibertataques por parte de piratas informáticos, algunos de los cuales actúan por motivos políticos y religiosos (como ocurrió en 2012, cuando Anonymous atacó la web vaticana para denunciar la «corrupción» en la Iglesia Católica).

Según ha declarado el jefe de seguridad informática de la Biblioteca, Manlio Miceli, a The Observer, la cifra de este tipo de amenazas llega actualmente hasta las 100 mensuales, por eso la Institución ha decidido blindarse contra ellas, tal y como ha anunciado en una entrevista publicada en el dominical británico. «Tenemos que proteger nuestra colección online para que los lectores puedan confiar en que los registros sean precisos», explica Miceli. «En la era de las noticias falsas, este tipo de colecciones juega un papel importante en la lucha contra la desinformación, por lo que defenderlas contra cualquier ataque es fundamental».

Con esta idea en mente, la Santa Sede se ha asociado con la empresa especialista en ciberseguridad Darktrace, para evitar nuevos intentos de robo, manipulación o secuestro de sus fondos digitales. Esta compañía británica está respaldada por varios exjefes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos y por el servicio de seguridad nacional británico: el MI5.

El servicio que ofrece va mucho más allá de un software potente, pues propone un sistema de nueva generación compuesto por robots con inteligencia artificial que son capaces de detectar de forma automática los signos típicos de un ataque informático y desarrollar estrategias para interceptar a los hackers.

Una solución que satisface las necesidades de la Biblioteca Vaticana, ya que los robots que ahora se encargarán de custodiar los servidores «nunca duermen, no cogen descansos y pueden analizar más amenazas que los mejores equipo  de la vida real», considera el italiano.

Por su parte el director de Draktrace, Dave Palmer, defiende la fiabilidad de sus agentes IA, que trabajan 24/7. Aunque no se plantea cuáles pueden ser los motivos de estos ataques cibernéticos -«quizá hacer dinero rápido o causar vergüenza en el escenario global-, sí que destaca que «la amenaza de manipulación es la mayor preocupación de seguridad».

Esperemos que con estas medidas la Biblioteca Vaticana, custodio de un  patrimonio sinigual, pueda mantener sus tesoros a salvo de hackers que quieran borrar, retener o incluso falsificar sus documentos centenarios.

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