En Mercado

Una Magdalena de Alonso Cano para el Prado

La pinacoteca madrileña, a través del Ministerio de Cultura y Deporte, enriquece su colección con una nueva pintura del artista granadino procedente de una colección nobiliaria.


La Plataforma de Contratación del Sector Público de Ministerio de Hacienda ha publicado la adquisición, por un valor de 200.000€, del lienzo Magdalena penitente en el desierto de Alonso Cano, con destino al Museo Nacional del Prado. La pintura, que dimos a conocer en Ars Magazine (nº 20, octubre-diciembre 2013), posee una trazabilidad histórica nada desdeñable y forma pareja con un San Jerónimo del mismo formato (óleo sobre lienzo, 104 x 205 cm). La venta se ha llevado a cabo a través de la madrileña Galería Caylus.

Pintor, escultor y arquitecto, Alonso Cano (Granada, 1601-1667) es, junto a Velázquez, la gran figura del panorama artístico español del siglo XVII. Dentro de su producción, se conocen varias obras en las que abordó el pasaje de la Magdalena en el desierto, un tema que, además, le permitió tratar el desnudo femenino. Pese a las abundantes referencias documentales, en la actualidad es en sus dibujos donde más ejemplos nos han llegado. De ellos, cabe destacar el de la colección Edwin C. Cohen de Nueva York que dio a conocer Zahira Véliz en la exposición dedicada a los dibujos de Cano del Museo del Prado de 2001 (nº cat. 40). Este es preparatorio para el cuadro que ahora ha adquirido la pinacoteca madrileña, que se fecha hacia 1653, coincidiendo con el regreso del racionero a Granada.

Tanto Magdalena penitente en el desierto como San Jerónimo, están perfectamente documentados desde el siglo XVIII. Su primer propietario conocido fue el infante don Luis de Borbón y Farnesio (1727-1785), hijo de Felipe V. Figuraban en la sacristía de su palacio de Bobadilla del Monte, tal y como consta en la hijuela de su testamentaría, redactada entre 1786 y 1787, entre los bienes adscritos a su primogénito, Luis María de Borbón, XIV conde de Chinchón. En 1826 aún permanecían en la sacristía de Bobadilla, y en 1832 figuran como propiedad de los condes de Chinchón. Así lo testimonia el monograma CC coronado que todavía hoy puede verse en el ángulo inferior izquierdo del lienzo. Por descendencia, pasaron a los duques de Sueca y Alcudia, en cuyos inventarios de 1881, 1888 y 1894 aparecen descritos en el denominado «Segundo Salón. Escuela Española» del palacio familiar.

Esperamos poder contemplar muy pronto el cuadro en las salas del Museo del Prado junto a otras obras maestras del racionero.

Recommended Posts
0

Start typing and press Enter to search