Un Clavé de 1965, 29.000 euros en Segre

Antoni Clavé. Main blanche, 1965. Salida y remate: 29.000 euros

Un Clavé de 1965, 29.000 euros en Segre

Una temporada más, buenas ventas en la cita de septiembre y alguna que otra grata sorpresa como las subidas de Pérez Villalta y Pilny


 

Al final, el gato al agua se lo llevó Antoni Clavé. En nuestro artículo de previos de la pasada semana (leer), comentamos la singularidad del avanzado boceto (no tan trabajado como pensábamos) de gran tamaño de José María Sert para un panel que terminaría en el Salón de Crónicas del Ayuntamiento de Barcelona: El alud. Crónica de los Almogávares, c. 1926 (200 x 165 cm; lote 137). Lamentablemente, los 60.000 euros pedidos por él se demostraron claramente excesivos para un autor cuyas composiciones barrocas han caído en desgracia en los últimos tiempos, más minimalistas y a la búsqueda de lo sencillo, y nadie pujó por el lienzo.

La alternativa, como decíamos, la tomó el pintor catalán Antoni Clavé con una pieza de cierta calidad, buen tamaño y un precio relativamente atractivo. No estábamos ante una especialmente buscada composición de finales de los años 40 o incluso de los 50, de sus reyes, bodegones de gran color, etc. Pero Main blanche, 1965 (O/L, 105 x 75 cm; 170), por la que se pedían los 29.000 euros ofrecidos por un coleccionista al teléfono finalmente, comparte ecos de esos momentos estelares, aunque indudablemente en otro nivel de calidad, trabajo y precio. Grata sorpresa con todo.

En esta línea catalana, destacaron los 9.500 euros, la salida, que un coleccionista había dejado por escrito antes de la licitación por el sencillo Signes vermells, 2008 (29,5 x 21 cm; 173), realizado por un Antoni Tàpies con 85 años, un tanto tembloroso ya, con las energías ya disminuidas pero con la maestría del que busca sólo la expresión y, de alguna manera, deja a un lado los oropeles y lo superfluo. No hubo interesados, en cambio, en el otro papel de su mano, Pie chino, 1979 (55 x 35,5 cm; 179), por el que se pedían 16.000 euros, ni por el dibujo de Salvador Dalí, Personnages, 1958 (lápiz sobre papel, 18 x 17 cm; 161), por 28.000 euros.

La otra venta importante de la tarde pertenecía a una cuidada colección de pintura vasca. Se trataba de un óleo sobre táblex de Menchu Gal, Puerto refugio. Fuenterrabía (50 x 62 cm; 122), por el que se pedían 22.000 euros, que fueron ofrecidos por un coleccionista al teléfono y superados luego por otro en la sala con los 24.000 euros definitivos. La cruda realidad es que el resto de piezas tuvieron escasa acogida salvo honrosas excepciones: los 6.000 euros dados por los Pescadores (O/T, 39 x 49 cm; 116), de Valentín de Zubiaurre, y los apenas 1.600 por el pastel de Gustavo de Maeztu, Muchacha con pañoleta (56 x 41 cm; 128). Interesante fue la esperada pugna –al menos por mi parte- por la buena vista sobre tabla de Fuentarrabía (O/T, 25 x 69 cm; 134), de un eclipsado aún Gonzalo Chillida; de los apenas 900 euros hasta los 1.900 euros finales, que hacen algo de justicia, como quien dice.

Antes de pasar a los dos últimos comentarios, mencionemos algunas otras buenas ventas de contemporáneo. La primera, los 13.000 euros ofrecidos por un coleccionista al teléfono por la escultura del cubano Agustín Cárdenas, Figura sentada, 1988 (bronce, PA de 6 ejemplares, 41 x 28 x 13 cm; 182), procedente de la galería Durban de Caracas; en esta línea cubana, destacó la venta por 6.000 euros de Sin título, c. 1957 (pintura sobre madera, 36,5 x 53,2 x 3,5 cm; 174A), de Loló Soldevilla. En los españoles ya, a nada menos que 10.000 euros subió -tras una interesante puja entre coleccionistas en sala y en un teléfono, que partió desde los 6.000- el lienzo del asturiano Pelayo Ortega, El Bardo, 1997 (O/L, 150 x 150 cm; 241), toda una grata sorpresa. Y por 8.500 euros se adjudicó la pareja de dibujos a carboncillo y pastel de Pepe Espaliú, Sin título (díptico), 1989 (56 x 71 cm c/u; 220). Hablando de los españoles, la portada del catálogo era el temprano cuadro de Guillermo Pérez Villalta, El gran número o el difícil equilibrio sobre el vacío. Retrato de Manuel Quejido [Dedicado a los primitivos paisajistas flamencos y a la iconografía popular griega], 1974 (O/T, 120 x 100 cm; 206); gran alegría al comprobar el interés suscitado que se manifestó en duplicar su precio fijado, de 3.000 a 6.500 euros.

Interesantes fueron también, sin duda, algunos remates de fotografía. Cito sólo dos, pero es una sección que sigue creciendo. Strawberry, 1985 (gelatina de plata, 1/10, 40,6 x 50,8 cm; 226), de Robert Mapplethorpe, se adjudicó por los 9.500 euros pedidos. Lo mismo sucedió con los 5.200 euros en que se ofrecía la fotografía en C-Print de Cándida Hoffer, DHFK Leipzig II, 1991 (5/6 de la edición de 1999, 51 x 59 cm; 233).

Por último, la sorpresa en la pintura decimonónica: en nada menos que 18.000 euros se remató el lienzo de Otto Pilny, pintor especializado en temas orientalistas nacido en Chequia –aunque considerado suizo (ver)-; de su mano se ofrecía La esclava en el harem (O/L, 111 x 159,5 cm; 86), por 15.000 euros, pero la demanda extranjera hizo que subiera a la cifra comentada. Y la acuarela del filipino Félix Martínez, Mestiza de Manila, 1895 (42 x 27 cm; 24), como era de esperar, pasó de los 1.500 de inicio hasta los 5.500 euros finales. Buenas ventas para las fechas tardoveraniegas, a la espera de las sorpresas de octubre. Daniel Díaz @Invertirenarte

Antoni Clavé. Main blanche, 1965. Salida y remate: 29.000 euros
Agustín Cárdenas. Figura sentada, 1988. Salida y remate: 13.000 euros
Otto Pilny. La esclava en el harem. Salida: 15.000 euros. Remate: 18.000 euros
Menchu Gal. Puerto refugio. Fuenterrabía. Salida: 22.000 euros. Remate: 24.000 euros
Pelayo Ortega. El bardo, 1997. Salida: 6.000 euros. Remate: 10.000 euros
Antoni Tàpies. Signes vermells, 2008. Salida y remate: 9.500 euros.
Robert Mapplethorpe. Strawberry, 1985. Salida y remate: 9.500 euros