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Un Canogar de 1959 y la modernidad en Retiro

La sala ofrece el 10 de abril cuatro importantes obras de artistas españoles, realizadas entre 1954 y 1970


 

Para muchos, el inicio de la modernidad en lo que a artes plásticas se refiere, comenzó como quien dice de forma plena con el grupo El Paso. Y aunque realmente hubo conatos anteriores, más o menos bien desarrollados, estructurados y con diversas exposiciones, como los llamados Grupo Pórtico, Dau al Set y Parpalló, es cierto que quizá el movimiento que más éxito de crítica, público e incluso de los propios artistas tuvo fue el grupo El Paso, con un marcado sentido expresionista en figuras como Manolo Millares, Antonio Saura, Luis Feito o Rafael Canogar.

Pues bien, de éste último, del toledano nacido en 1935, Sala Retiro ofrece una tela digna de mención y de figurar quizá como la más importante de su licitación. Se trata de una soberbia Pintura, 1959 (O/L, 195 x 130 cm; lote 80), seleccionada tal vez para la la Bienal de Sao Paulo en el año de su factura, 1959 (a tenor de la etiqueta por detrás del Ministerio de Asuntos Exteriores). Catalogada en los archivos del artista con la referencia 1959-066 (ver), expuesta en cinco muestras y publicada en ocho trabajos, recuerda notablemente en su planteamiento a la muy cercana temporalmente Pintura nº 47, 1959 (O/L, 200 x 150 cm; ver). Lógico, pues los trabajos de esos momentos tienen siempre ese aire de lucha de la postguerra europea, de los horrores vistos y contados, un solo aparente juego entre blancos, negros y ligeros toques de rojo; algo tan característico que usaron habitualmente los cuatro artistas mencionados más arriba y que acabaría definiendo la producción primera de El Paso.

Hace apenas unas semanas, el pasado 27 de marzo, salía a pujas Gallo, 1960 (O/L, 162 x 130 cm; ver), con un curriculum similar en importancia, en Alcalá Subastas; los 70.000 euros pretendidos fueron excesivos y la pieza quedó, ¡ay!, desierta (ver). Quizá por eso, Retiro es ahora más cauta, y ofrece su Pintura, 1959 por un mucho más atractivo precio de 40.000 euros, que debería subir en buena lógica.

Sin embargo, debo reconocer que no las tengo todas conmigo. Canogar ha sido un pintor poco complaciente, que ha evolucionado en su estilo sin plegarse a gustos, ni a modos ni a modas, ni siquiera a su propio éxito del primer momento. Y así, está pintura desgarrada, expresionista, y deudora de un momento muy concreto de la vida europea en general y de la de los españoles en particular, ha quedado como olvidada, relegada, como si de un pasado al que apenas se quiere mirar se tratara, y tal vez también porque no representa perfectamente la esencia inconformista de Canogar. Y así, lamentablemente el voluble mercado del toledano no responde a su calidad. Una injusticia que sólo el tiempo al morir, que todo lo depura y ordena, se encargará de mitigar (y que ya ha comenzado con Millares y Saura, fundamentalmente).

Mucho más complaciente y amable es el espectacular lienzo del valenciano Manuel Hernández Mompó (1927-1992), Risa igual a luz, 1967 (O/L, 260 x 195 cm; 81). Procedente de la galería Juana Mordó y catalogado por Carlos Pérez e Inés Vallejo en su catálogo razonado de referencia (2005, Reina Sofía, ver, pág. 539, ref. 1967/9), su luminosa producción –en el caso actual muy simplificada y reducida en sus signos y colores habituales- recuerda de alguna manera la alegría de vivir que exportó al mundo el gran maestro Joaquín Sorolla. Los 90.000 euros pedidos piden un coleccionista que sepa apreciar este espíritu sencillo, mironiano hasta cierto punto, lo cual en estos tiempos no es fácil en absoluto. De conseguirlo, se convertiría en una de sus piezas más caras…

La tercera obra en liza se debe a la mano del catalán Antoni Tàpies. Se trata esta vez de Sin título, hacia 1970 (Tm, pintura y ensamblaje sobre cartón, 60,3 x 80,5 x 1,5 cm; lote 85), una pintura que aparentemente no dice mucho, pero que hay que mirar con otros ojos, con una mirada que sepa posarse en la superficie y que sea capaz de percibir finalmente el cortante filo del cuchillo… Con certificado de la Comisión Antoni Tàpies, con número T-9833 y fecha de 18 de diciembre de 2017, se ofrece por 34.000 euros.

El cuarto jinete, que no del Apocalipsis sino de esta modernidad que estamos comentando, es Antoni Clavé, con su lenguaje más clásico pero a la vez tan moderno y personal. Salen a pujas dos piezas suyas de los años 50 realizadas en su época francesa y con precios atractivos. La primera, una densa Nature morte au poisson, 1954 (O/T, 54 x 73 cm; 89), con etiqueta de la sala Gaspar de Barcelona, y su gusto por los negros y las formas deshechas; con certificado número 54HPN26 (firmado por Nathalie en septiembre de 2009), se ofrece por 18.000 euros. La segunda, un lejano Roi, 1959 (O/papel/L, 81 x 64,5 cm; 75), con etiqueta de la galería Taménaga, de su elaborada serie sobre los reyes; con certificado número 59HPN62 (firmado por Nathalie en enero de 2019), se ofrece por 10.000 euros. Daniel Díaz @Invertirenarte

Rafael Canogar. Pintura, 1959. Salida: 40.000 euros. Remate: 55.000 euros
Rafael Canogar. Pintura, 1959. Salida: 40.000 euros
Antoni Clavé. Nature morte au poisson, 1954. Salida: 18.000 euros. No vendido
Antoni Clavé. Nature morte au poisson, 1954. Salida: 18.000 euros
Manuel Hernández Mompó. Risa igual a luz, 1967. Salida: 90.000 euros. No vendido
Manuel Hernández Mompó. Risa igual a luz, 1967. Salida: 90.000 euros
Antoni Clavé. Roi, 1959. Salida: 10.000 euros. No vendido
Antoni Clavé. Roi, 1959. Salida: 10.000 euros
Antoni Tàpies. Sin título, hacia 1970. Salida y remate: 34.000 euros
Antoni Tàpies. Sin título, hacia 1970. Salida y remate: 34.000 euros
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