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Un Calvario del círculo de Van der Goes para el Prado

La pinacoteca incorpora a su magnífica colección de pintura flamenca su primera tabla del círculo del artista nacido en Gante, Hugo Van der Goes. Procede de una antigua colección particular madrileña y ha sido adquirida en 1,6 millones de euros.


Tras múltiples negociaciones con sus actuales propietarios, el Estado y el Museo del Prado han sumado fuerzas para incorporar a la colección del museo el «Calvario con santos y donantes» del círculo del pintor flamenco Hugo van der Goes (Gante, 1440-Auderghem, 1482). La adquisición ha alcanzado los 1.600.000 euros que, según las fuentes consultadas, serán abonados en dos anualidades: la primera corresponderá al Ministerio de Cultura y la segunda a la pinacoteca. Merece la pena señalar que también el Metropolitan Museum of Art de Nueva York intentó hacerse con ella hace unos años, pero afortunadamente la obra no abandonó nuestro país y a partir de ahora formará parte de sus colecciones públicas.

Con ella, el Estado se saca además la espina de la adquisición fallida del llamado «Retablo de Monforte de Lemos», también de van der Goes, que en 1913 fue puesto a la venta por la comunidad religiosa del colegio del cardenal Rodrigo de Castro de la localidad lucense. Finalmente, y a pesar de la campaña de suscripción popular que se intentó, la «Adoración de los Magos» fue comprada por el Kaiser Friedrich Museum de Berlín. De aquel hecho dio pormenorizada cuenta Juan Antonio Gaya Nuño en su «Pintura europea perdida por España» (Madrid: 1964, pp. 105-117).

Esta «Crucifixión con santos y donantes»  posee unas dimensiones de 122 x 134 cm. Cristo en la cruz, acompañado de la Virgen y san Juan Evangelista, está flanqueado por san Jerónimo, Santiago Apóstol, la Magdalena y santa Catalina. En cada grupo aparecen los donantes y sus familiares, siguiendo la tradicional colocación del masculino a nuestra izquierda y el femenino a la derecha. El conjunto se abre a un amplio y bello paisaje.

Fue dada a conocer en la exposición «Santiago en el Arte» celebrada en Madrid en 1954 y de la que el profesor José Manuel Pita Andrade hizo una reseña en la revista Goya (nº 1, p. 60). Pero quien mejor la estudió fue Elisa Bermejo en su monografía, aún de referencia, «La pintura de los primitivos flamencos en España» publicada por el CSIC en 1983 (Vol. II, pp. 65-66, figs. 65-69).

La tabla ha pasado por diversas atribuciones. En 1954 se consideró como obra de un imitador de Van der Goes. Cinco años más tarde, el historiador H. Pauwels la vinculó a Justo de Gante (1410-1480), pero tal atribución fue desechada por la profesora Bermejo, que vio en ella suficientes evidencias para vincularla de nuevo al círculo más próximo al pintor flamenco. Esta llegó incluso a valorar la posibilidad de que hubiera salido de sus pinceles al compararla con el «Tríptico Portinari» de los Uffizi, puesto que las semejanzas en los rostros entre una y otra pintura le parecieron más que evidentes.

En diciembre se presentará en el Prado como del círculo de Van der Goes pero, hasta que futuros estudios permitan determinar la autoría definitiva, solo queda felicitarse porque una pieza de tanta calidad pase a engrosar la colección de pintura flamenca de nuestra primera pinacoteca.

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