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Tres percepciones de Jon Rafman en La Casa Encendida


Dentro del ciclo Un rastro involuntario, La Casa Encendida presenta hasta el 9 de enero la exposición del artista canadiense Jon Rafman: Tú, el mundo y yo. La muestra está centrada en el impacto emocional, social y existencial de la tecnología en la vida contemporánea, a partir de dos piezas visuales: Nueve ojos de Google Street View, y, la segunda, el video que da nombre a la exhibición. Está comisariada por This is Jackalope, entidad dedicada a la creación y producción de prácticas artísticas contemporáneas dirigida por Cristina Anglada y Gema Melgar.


Jon Rafman (Montreal, Canadá, 1981) estudió Filosofía y Literatura en  la Universidad McGill de Montreal y obtuvo un máster en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago. Ha expuesto individualmente en Ámsterdam, Londres, San Luis, entre otras ciudades, y en colectivas en Zúrich, Kassel, Berlín, Moscú, Connecticut y Arlés. En esta muestra reflexiona, y nos lleva a hacerlo a los espectadores de su obra, en torno a temas como la memoria, la nostalgia tecnológica y cómo nos influye la tecnología para definir quiénes somos, así como en la huella digital que van forjando las imágenes que circulan en Internet, pero en las que no aparecemos identificados.

Como afirma la directora de La Casa Encendida, Lucía Casani, la sala A donde se exhiben estos proyectos “se convierte en un lugar dinámico, un nuevo espacio de experimentación para artistas y comisarios, con colaboraciones curatoriales anuales mediante las que profundizar a lo largo de varios episodios o muestras sobre cuestiones muy actuales”. Tú, el mundo y yo es el cuarto proyecto del año, tras los dedicados a Agniezska Polska, Jonathan Baldock, y el diálogo entre David Horvitz y Javier Cruz.

Nueve ojos de Google Street View es un trabajo fotográfico de Jon Rafman, realizado a partir de las imágenes capturadas por las cámaras de Google Street View. El proyecto fue publicado en un libro que recoge cientos de las imágenes que el artista encontró a lo largo de las calles de todo el mundo. Un año después de comenzar a operar Google Street View en 2007, el canadiense inició su pieza con imágenes tomadas del navegador y aún sigue el proceso como si fuera un paseante digital del siglo XXI, atrapando un flujo constante de imágenes automatizadas.

A través de los nueve ojos de las cámaras de Google, el autor del proyecto ha seleccionado aquellas que le interesaban para fijar una narrativa. Ha capturado imágenes poéticas, otras insólitas y muchas banales que, según él, parecen “fotografías que nadie tomó y recuerdos que nadie tiene”. Son rastros visuales que nos trasladan a momentos de nostalgia, añoranza y pérdida y que evocan la contemplación de viejas instantáneas familiares.

La segunda pieza es un vídeo que lleva el mismo título que la muestra, Tú, el mundo y yo, realizado en 2010, donde Rafman se planteó la dificultad y muchas veces la imposibilidad de recordar a alguien cuando no tenemos imágenes de esa persona. Y en el caso de tener alguna imagen digital, lo vulnerables que pueden resultar, pues existe el riesgo de que se desvanezcan para siempre. En esta obra, un narrador anónimo busca desesperadamente a un amor perdido. A través de las herramientas contemporáneas de Google Street View y Google Earth, el autor recorre los lugares en los que estuvieron juntos en busca de recuerdos, de las huellas de esa persona y de su relación.

En ese recorrido visual hay toda una exploración geográfica y social en la que se mezclan imágenes de satélite de Google, representaciones en 3D de rincones  históricos como Stonehenge o Machu Picchu creadas por los propios usuarios de la herramienta y panorámicas de Google Street View de sus lugares de vacaciones favoritos. Una búsqueda incesante hasta encontrar una imagen a la que aferrarse, que para el autor es la prueba que demuestra de alguna forma la existencia de esa vivencia pasada. Late la idea de “temporalidad detenida”, de la que hablaba Ned Beauman en su texto para la exposición de Rafman en la galería Sprüth Magers de Berlín, lo que en este caso hace que toda la relación quede congelada y condensada en una captura de pantalla que sustituye todas las demás experiencias y recuerdos.

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