Todas las Marías Magdalenas, en el Bellas Artes de Valencia
El museo presenta una exposición donde reflexiona sobre la figura bíblica a través de unas 70 piezas, entre pinturas, esculturas y obras sobre papel. Un recorrido comisariado por Pablo González Tornel que podrá visitarse hasta el 14 de febrero de 2027. TEXTO: Fernando Rayón.
María Magdalena no es solo un personaje bíblico. El tiempo la ha engrandecido e incluso convertido en protagonista de novelas de ciencia ficción y otras especies. En la historia del arte, ha tenido siempre un papel fundamental, no solo por acompañar a Cristo en las escenas de la Pasión, sino por protagonizar una trayectoria personal –leyendas incluidas– con matices muy singulares.
Todas estas facetas son las que explora Magdalena. Ni santa ni pecadora, muestra organizada por el Museo de Bellas Artes de Valencia que reúne cerca de 70 obras.
Algunas procedentes de España, con préstamos del Prado, el Thyssen-Bornemisza, el Museo de Escultura de Valladolid, Patrimonio Nacional, la Catedral de Sevilla o el Monasterio de la Cartuja de Granada; pero también otras venidas de instituciones italianas (Museos Capitolinos, Galería Nacional de Arte Antiguo de Roma o Pinacoteca Nacional de Bolonia, entre ellas).
La muestra, que estará abierta hasta el 14 de febrero del año que viene, cuenta con obras maestras de Pedro de Mena, Artemisia Gentileschi, Gregorio Fernández, Luca Giordano o Pedro Duque Cornejo; en un recorrido que incluye desde pinturas, hasta esculturas y obras sobre papel.
Comisariada por Pablo González Tornel, director del museo de Valencia, propone una profunda reflexión historiográfica sobre la cultura visual del Barroco a través de la figura de María Magdalena.
Durante la presentación, a la que asistieron la consellera de Educación, Cultura y Universidades, Carmen Ortí, y el presidente del Consell Valenciano de Cultura, José María Lozano, el comisario recordó que la muestra “continúa el trabajo del Bellas Artes en exposiciones previas, como Intacta María o Fieramente humanos”.
En la primera parte del recorrido, se analiza cómo la santa surgió de un proceso de narraciones desarrollado durante siglos. La difusión medieval de la Leyenda Dorada, convirtió a este personaje en evangelizadora de la Provenza y habitante de la gruta de Sainte-Baume cerca de Marsella. De hecho, así se la representa en gran parte de las obras expuestas.
Pero el núcleo central lo constituye la sección dedicada a su personificación de la Penitencia. En este apartado destaca la Magdalena penitente de Domenico Tintoretto. El mismo efectismo de su vestimenta se puede ver en la versión que hace Pedro de Mena, una de las obras maestras de la escultura española.
Junto a ella, y recién restaurada, la Magdalena de Pedro Duque Cornejo de la Cartuja de Granada no solo permite contemplar su belleza, sino la parte trasera de una obra que siempre ha permanecido oculta por su ubicación en el retablo. La policromía original resulta tan moderna como sorprendente.
Entre Mena y Duque Cornejo, emerge María Magdalena como la Melancolía de Artemisia Gentileschi. Es un préstamo de la Catedral de Sevilla y una de las obras maestras del barroco italiano.
Y es que la Magdalena fue algo más que un modelo para mostrar la desnudez femenina –San Sebastián lo fue del masculino–, pues ofrecía muchas más interpretaciones a los artistas. Incluso su dolor y éxtasis ha sido objeto de creaciones tan dramáticas y originales como la versión de Mateo Cerezo del Museo de Burgos.
La muestra se deleita en esos detalles y he de reconocer que las obras maestras de los italianos –Guercino, Luca Giordano o Maratta– apenas pueden competir con la fuerza y dramatismo de las creaciones hispanas.
Nuestros artistas encontraron en el personaje no solo un argumento sino toda una coartada para expresar lo que quizá no consiguieron con ningún otro santo o modelo. Esta exposición, sin duda, lo demuestra.





