Tiziano, Rubens o Bourgeois se rinden a la inmortalidad de las ‘Metamorfosis’ de Ovidio

Tiziano o Bourgeois se rinden a la inmortalidad de las ‘Metamorfosis’ de Ovidio

El Rijksmuseum de Ámsterdam y la Galería Borghese de Roma presentan una muestra con obras de todas las épocas inspiradas en las historias del poeta latino.

Juul Kraijer. "SPAWN", 2019. Courtesy of Juul Kraijer studio.
Vista de sala de la exposición. Fotografía: Rijksmuseum/Albertine Dijkema

Las Metamorfosis de Ovidio, escritas en el siglo I d.C, son de las obras más importantes de la historia de la literatura. Se trata de un compendio de mas de 200 relatos con protagonistas mitológicos, centrados en transformaciones y cambios corporales, propiciados a su vez por pasiones, envidias, amores y venganzas.

En ellos se muestra cómo los dioses grecolatinos, a pesar de ser inmortales y contar con poderes sobrenaturales, tenían las mismas emociones que los seres humanos, con los que interactuaban de tú a tú con frecuencia.

En estas historias, además, subyace una idea que siglos después –en el XVIII– demostraría la ciencia y que hoy en día todos conocemos: la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma.

Los protagonistas de Ovidio pueden por tanto mutar, cambiar, convertirse en criaturas inertes y volverse irreconocibles, pero siguen estando en el mundo; porque nadie se pierde ni muere realmente.

Vista de sala de la exposición. Foto: Rijksmuseum/Albertine Dijkema.

Tomando esta idea como eje central, y aprovechando la ingente cantidad de obras que han inspirado estas Metamorfosis a lo largo de los siglos, el Rijksmuseum de Ámsterdam dedica una muestra al autor latino que pone de manifiesto la enorme envergadura de su influencia en las artes plásticas.

La exposición, que podrá visitarse hasta el 25 de mayo, cuenta con un total de 80 piezas, cuyos autores van desde grandes maestros como Tiziano, Caravaggio o Rubens hasta artistas contemporáneos de la talla de Magritte o Louise Bourgueois. También son múltiples los formatos, pues en las salas podemos encontrar tanto pintura y escultura, como fotografía o videoarte. Sus procedencias son a su vez variopintas, pues la muestra cuenta con préstamos de hasta 50 museos y colecciones de todo el mundo. Sin embargo, destaca especialmente la estrecha colaboración con la Galería Borghese (segunda sede de la muestra, aunque con algunos cambios, durante el verano).

Vista de "Hermafrodito durmiente", de Bernini, en la exposición. Fotografía: Rijksmuseum/Amie Galbraith.
Auguste Rodin. "Pigmalión y Galatea". 1908–9. The Metropolitan Museum of Art, New York.

Uno de los puntos fuertes de la exposición, además de contar con obras tan notables como el Hermafrodito durmiente de Bernini, la Dánae que Tiziano pintó para Felipe II o el Narciso de Caravaggio, es que permite ver cómo una misma historia de Ovidio cambia su representación a lo largo de la historia.

Esta varía dependiendo  del autor, pero también del contexto y las connotaciones alegóricas que los relatos fueron tomando a lo largo de los siglos; como si sufrieran, ellos también, cierta clase de transformación.

Se puede comparar, por ejemplo, el Pigmalión escultórico de Rodin con el pintado por Gérôme, o la representación de Tintoretto de Atenea y Aracne con la forma que tiene Bourgueois de aludir a todo ello mediante la araña, que para ella posee también connotaciones femeninas asociadas con la maternidad.

Jean-Leon Gerôme, "Pigmalión y Galatea". ca. 1890. The Metropolitan Museum of Art, New York.

Así, lo que durante siglos fue una alegoría de la lucha contra el poder, el enfrentamiento entre la diosa y una humana se convierte en algo mucho más íntimo cuando el arte se vuelve más personal, abriendo la posibilidad al artista de mirar dentro de sí mismo en busca de inspiración.

Aunque el mejor ejemplo de esto no es Aracne sino Medusa. Este personaje, que tradicionalmente se había considerado un monstruo al que el héroe Perseo tuvo que vencer, en la edad contemporánea toma un papel revolucionario, pues ha sido adoptado como insignia por asociaciones y otras agrupaciones feminista que ahora la consideran una mujer fuerte (fue violada por Neptuno, tal y como el propio Ovidio describe). En este sentido, la muestra aborda la imagen contemporánea de Medusa mediante una pieza de vídeo de Juul Kraijer en la que se muestra la cara de una mujer relajada, alejada de la estética monstruosa habitual, emergiendo entre las serpientes que, a su vez, se pasean por su rostro.

Sin embargo, y a pesar de estas diferentes lecturas, hay una serie de temas –el amor, los celos, el deseo o el ingenio– que subyacen en gran parte de estas piezas. Todos ellos han preocupado al ser humano desde el principio de los tiempos y Ovidio supo captarlos con suma habilidad, causando así que sus relatos inspirasen a tantos artistas, incluso más de 2.000 años después de escribirlos.

El escritor Italo Calvino afirmaba que no se lee a los clásicos para comprender el pasado, sino para comprenderse a uno mismo. Esto es precisamente lo que consigue el autor de las Metamorfosis, y lo que toman de él los artistas cuya obra puede contemplarse en esta muestra. Sofía Guardiola