Salía con unas estimaciones de entre 100.000-150.000 euros, pero la rareza de la pieza y el ansia de los coleccionistas asiáticos provocaron que el lote subiese hasta los 881.000 euros (comisiones incluidas) en una guerra de pujas que duró 25 minutos. El Estado también acudió para comprar un par de retratos filipinos declarados inexportables con destino al Prado.
En ARS Magazine respetamos tu privacidad. Utilizamos cookies estrictamente necesarias para garantizar el correcto funcionamiento de nuestro sitio web. Asimismo, utilizamos cookies opcionales con fines estadísticos y analíticos para personalizar tu experiencia de navegación y presentarte información acorde a tus preferencias. Tienes la opción de aceptarlas todas, de ajustar su configuración según tus preferencias o de rechazarlas. Asumiremos que está de acuerdo con esto, pero puede optar por no participar si lo desea. Leer más









