El año que ha acabado ha sido uno complicado para el mercado (aunque la cantidad de récords que nos ha dejado no lo haga inmediatamente evidente). Ha sido el momento del «reajuste», del cierre de galerías, de la volatilización de los presupuestos federales para los potentes museos americanos, de la retirada de piezas importantes… pero también el de un fin de año con fuegos artificiales entre ventas millonarias y algunos de los mejores resultados de la historia
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