Segre remata octubre con la venta de un Poussin y buenos resultados en contemporáneo
Una obra recientemente catalogada como de mano de Nicolas Poussin fue la venta más destacada de arte antiguo en Segre; la pintura española del siglo veinte y del veintiuno tuvo también un peso importante en la subasta de octubre.
No todos los días, ni en todas las subastas, se encuentra una obra de Nicolas Poussin a la venta en España. El autor francés es una de esas figuras sin las que no se puede entender la pintura clasicista barroca, presente en todos los grandes museos y en las colecciones privadas más importantes, por lo que el remate del lienzo que se presentaba en Segre es, con permiso de la pintura contemporánea, lo más destacado de la cita.
Paisaje con ninfa y Dios-rey (O/L, 41,5 x 54,5 cm, lote 90) proviene de una colección aristocrática española aún por identificar, y parece ser el fragmento principal de una obra más grande que se debió recortar por razones comerciales en algún momento. Salía por 50.000 euros y por esa cantidad se vendió a un pujador extranjero.
Antes de que esto ocurriera, se había rematado un dibujo de Isidro Nonell del que hablábamos en el artículo previo (ver). El mendigo (carboncillo y pintura grasa diluida sobre papel, 27,5 x 22 cm, lote 55) se remató en los 7.000 euros que también se pedían en su salida. Lo mismo ocurrió con Bodegón de caza con figura de cazador (O/L, 124 x 96,5 cm, lote 72) del taller de Frans Snyders. Se remató por el precio de salida de 12.000 euros.
Como digna representante de la pintura española de la segunda mitad del siglo XVIII, cuyo interés en el mercado parece gozar de estabilidad, una Virgen en oración (O/T, 56,2 x 41,9 cm, lote 96), de muy buena factura, aparecía como atribuida a Mariano Salvador Maella. Figura de medio cuerpo, tratamiento refinado, paleta de colores ocres combinada con el intenso azul del manto… También quedó en su precio de salida: se vendió por 10.000 euros.
La sorpresa la dio un romántico, el italiano Giuseppe Canella, pintor de vedute con inspiración de los grandes maestros venecianos del Settecento. De él se presentaba Casa del pintor François Pascal Simon, barón Gérard en Auteuil (O/T, 14 x 18 cm, lote 106), obra pequeña en la que se desarrollaba con todo detalle la fachada y el jardín contiguo de una casa señorial. Su precio de salida era de 2.500 euros, pero el mercado tuvo algo que decir al respecto, haciéndola subir a los 18.000 euros.
Y estrenando la pintura española del siglo veinte, Benjamín Palencia obtuvo el primer remate destacado. Su Ermita (O/L, 73 x 92 cm, lote 367), obra incluida en el archivo y próximamente en el catálogo razonado del autor, tenía un precio inicial de 12.000 euros y alcanzó un remate de 24.000 euros.
Del siempre elegante vanguardista Julio González, un dibujo de 1933: Mujer reclinada (Lápiz y plumilla sobre papel, 11 x 15,5 cm, lote 378), con otro dibujo al dorso representando unas cabezas. Esta pequeña maravilla fue propiedad de Gustavo Torner y de Eusebio Sempere, y venía de la colección de la hija del artista, Roberta González, por quien estaba certificado. Además, aparece en los dos catálogos razonados de Julio González. Documentación y una proveniencia escrita con letras de oro, podríamos decir. Todo ello ayudó para que subiera de los 2.100 euros que se pedían en su salida a los más acordes 16.000 euros de su remate, que nos recuerdan que cuando se tiene un material tan bueno hay que creer más en nuestro mercado.
Firmado y fechado en 1965, Buhonero (O/T, 54 x 65 cm, lote 396) era un óleo de Lucio Muñoz que en la época de su creación fue expuesto en Fráncfort y en Múnich, pues la obra de Muñoz ya contaba con una dimensión internacional después de haber participado en la Bienal de Venecia y la Documenta de Kassel. Su precio de salida era de 6.500 euros, rematándose en 9.000 euros. Otra obra del mismo autor, pero algo más antigua y del periodo en que justo acababa de incorporar la madera a su técnica artística, Pintura nº 17 (Madera quemada y pintada, 97 x 130 cm, lote 399), demostró la importancia que el coleccionismo le da a esta época del pintor, subiendo las pujas de los 9.000 del inicio hasta los 12.000 euros del remate.
De la misma generación, Juan Genovés estaba representado por una obra muy posterior en esta venta. Residuos (O/T, 126 x 111 cm, lote 431) data de 1993 y estuvo expuesta en ARCO al año siguiente. Se vendió por su precio de salida de 23.000 euros en una puja por escrito.
Una de nuestras artistas actuales con mayor relevancia en el panorama artístico internacional es Ángela de la Cruz, quien se hizo mundialmente conocida al quedar finalista en la convocatoria del premio Turner en 2010. Fue primera artista española en ser nominada a este prestigioso galardón de arte contemporáneo británico, y después de esto se le concedió el Premio Nacional de Artes Plásticas en España en el año 2017. Su mercado sigue muy activo y tiene obra reciente en varias galerías en todo el mundo; quizás esto fuese parte de la batalla de pujas que subió su Layers small (brilliant pink/lightpink) (Óleo y acrílico sobre tela, 75 x 60 x 20 cm, lote 434) de los iniciales 6.500 euros a los 24.000 euros por los que se vendió.
Otro de nuestros grandes internacionales, Secundino Hernández, presentaba Sin título #5 (O/L, 200 x 150 cm, lote 437), del que ya hablamos en el artículo previo. Como era de esperar, el interés por esta obra de relevancia en su carrera se demostró a la hora de las licitaciones, ascendiendo de los 19.000 a los 26.000 euros.
Y de Alberto García-Alix, el Collage Renacentista (gelatina de plata sobre papel baritado, ejemplar 1 de 3, 110 x 110 cm, lote 453) arrebató con su belleza, consiguiendo los 11.000 euros que se pedían en su salida.
El Estado esperó hasta el final de la subasta para intervenir, comprando dos proyectos del genial e irrepetible arquitecto Fernando Higueras. El primero fue el lote 458, Proyecto de viviendas y locales comerciales en Av. del Generalísimo Esq. Maurice Ravel (Paseo de la Castellana 266), por el que el Estado fue el único pujador, llevándoselo por 2.200 euros. El mismo caso se dio con el lote 459, Hotel Salinas Lanzarote, que se remató en la misma cantidad de 2.200 euros.
Una de las apuestas fuertes de esta cita, el proyecto inédito de Equipo Crónica para el vestuario de una obra de teatro, quedó sin vender. El Diseño de vestuario para «Noche de guerra en el Museo del Prado», del que hablamos en el previo, constituía un conjunto de 19 dibujos (Lápices de color y lápiz sobre papel, 44 x 32 cm cada uno, lote 408) interesantes en cuanto a lo que representaban en el corpus del dúo compuesto por Valdés y Solbes. El precio de 12.000 euros de salida, quedó quizás algo elevado para un proyecto tan alternativo como este.
José Aniorte @newconnoisseur






