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Rodrigo de Sajonia: un nombre para un maestro

Han tenido que pasar cinco siglos para conocer el nombre de la persona que se escondía tras el pseudónimo del Maestro de Sigena, autor del retablo mayor del monasterio oscense de Santa María, realizado entre 1515-1519 por encargo de la priora María Ximénez de Urrea.


Rodrigo de Sajonia, hasta ahora conocido como el Maestro de Sigena, llevó a cabo en la segunda década del siglo XVI uno de los conjuntos pictóricos más relevantes del panorama artístico aragonés y, aún español. Sobre el retablo y sus tablas, desmanteladas en el siglo XVI y dispersas actualmente por diversas instituciones nacionales y extrajeras, se ha escrito largo y tendido. Entre lo más reciente, Albert Velasco publicó para Ars Magazine (nº 39, 2018) un artículo en el que proponía una nueva reconstrucción del retablo. Junto a él, los restauradores de la Adoración de los Reyes Magos (Meadows Museum, Dallas), Adelina Illán y Rafael Romero, señalaban la posibilidad, ya planteada anteriormente por Carmen Morte o el mencionado Albert Velasco, de que dicho maestro fuera de origen nórdico, posiblemente alemán, en base a los estudios técnicos de pigmentos y radiográficos realizados a la tabla del Meadows.

Esta hipótesis se ha confirmado ahora con el hallazgo de un documento relacionado con un asesinato ocurrido el 18 de octubre de 1514 en la localidad oscense de Sena. Este se hallaba entre la documentación procedente del monasterio de Sigena que fue devuelta por Cataluña hace un par de años. En el mencionado papel, se consigna la presencia de algunas personas que vivían en el monasterio y que fueron llamadas por la priora para que firmaran como testigos de los sucedido. Entre ellos, se menciona a «Rodrigo de Sagonia, pintor, habitante en el monesterio de Xixena».

Este trascendental descubrimiento se ha dado a conocer en un artículo publicado en el último número de Emblemata. Revista Aragonesa de Emblemática (volumen XXV, 2019), a cargo de la ya mencionada Carmen Morte García, Ana Ágreda Pino, Carolina Naya y Elisa Ramiro Reglero. Además, y como señalan sus autoras, el documento permite fechar el contrato del retablo en 1514, un año antes de la fecha que se venía barajando. Asimismo, «la estancia documentada del pintor Gaspar de Godos (hacia 1480-1547) en Sigena en marzo y diciembre de 1514, es clave para explicar la conexión entre el Maestro de Sigena y el Maestro de Alcira, otro ‘enigma’ de la Historia del Arte».

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