Orrente, pintor de fábulas ovidianas

Orrente, pintor de fábulas ovidianas

Tras la repercusión que tuvo el Nacimiento de Adonis de Pedro de Orrente que mostramos la semana pasada, al hilo de la pintura mitológica en la España del XVII, profundizaremos ahora en los testimonios que tenemos sobre esta temática en el corpus del murciano.

Orrente gozó ya en vida de un enorme prestigio. De su formación sabemos que en el año 1600 estaba en Toledo, centro artístico de gran empaque entonces. Dos años más tarde se encontraba en Venecia, donde permaneció hasta 1605 y donde se formó, presumiblemente, en el taller de Leandro Bassano. Ya de vuelta en España, no le faltaron encargos, llegando a las más altas instancias de la corte, con el conde duque de Olivares a la cabeza. Gracias a él, y quizás por mediación del marqués de Leganés, uno de los grandes coleccionistas de su tiempo –desde luego en sus inventarios figuran numerosas series de su mano– se adquirieron en la década de 1630 pinturas suyas para la decoración del nuevo palacio del Buen Retiro.

Pero vayamos entrando en materia. Por lo que sabemos hasta la fecha, Leganés se perfila como el principal coleccionista de historias mitológicas –o al menos el único conocido en vida del pintor– producidas por el murciano. Un repaso a los inventarios madrileños publicados por Burke y Cherry [1] así parece demostrarlo, pues en ellos no se menciona otra cosa suya que no sea pintura religiosa. Angulo y Pérez Sánchez [2], pero sobre todo Pérez Preciado en su tesis doctoral sobre la colección del noble [3], sacaron a la luz y estudiaron las dos series que poseyó el marqués, seguramente ese mismo “juego de fábulas, cosa excelente” al que se refería Palomino y que, por entonces, estaba ya en posesión del conde de Altamira, en el que recalaron las colecciones de los sucesores de Leganés a principios del siglo XVIII tras quedar el III marqués sin descendencia directa.

Pedro de Orrente. Autorretrato. 1620-1630. Óleo sobre lienzo. 45 x 36 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid (P3242).
Jusepe Leonardo. Retrato del marqués de Leganés incluído en la Rendición de Juliers. 1634-1635. Óleo sobre lienzo. 307 x 381 cm. Museo Nacional del Prado, Madrid (P858).

La primera serie se describe como “ocho fabulas de mano de pedro Rente” [4]. Con unas dimensiones aproximadas de 60 x 125 cm cada una, figura en el inventario de 1642 de su residencia madrileña en la calle de San Bernardo. Teniendo en cuenta su formato, se entiende que se trataba de sobreventanas, dato que se confirma cuando se vuelven a recoger, en el mismo edificio pero ya en 1726, en la Galería del cuarto bajo del palacio, cuando este ya era propiedad del conde de Altamira.

De la documentación manejada por Pérez Preciado también pueden sacarse algunos de los episodios reflejados, todos ellos en relación a las Metamorfosis de Ovidio: Io convertida en Vaca, la Lucha musical entre Pan y Apolo, Apolo y Dafne o Cadmo liberando a Europa del dragón. De todo el conjunto, sólo conocemos por una vieja fotografía publicada por Pérez Sánchez el cuadro de Cadmo liberando a Europa del dragón, que en 1980 pertenecía a un coleccionista gallego.

En cuanto a la segunda serie, estaba compuesta por cuatro pinturas, también sobreventanas, de nuevo con escenas de las Metamorfosis ovidianas. Gracias a inventarios posteriores es posible conocer los asuntos de al menos tres de ellas: Apolo y Marsias, Latona y los campesinos y el Nacimiento de Adonis [5]. En este caso, solo conocemos el último de ellos que, como vimos la semana pasada, se conserva en una colección particular madrileña [6].

Pedro de Orrente. Cadmo liberando a Europa del dragón. Óleo sobre lienzo. 60 x 125 cm. Paradero desconocido (en 1980 en una colección particular de Santiago de Compostela).
Pedro de Orrente. ¿Venus y Adonis? Lápiz negro, pluma y aguada de tinta parda sobre papel verjurado. 197 x 280 mm. Biblioteca Nacional de España, Madrid (DIB/18/1/2000).

Sin embargo, surge una duda. En el inventario de Leganés de 1655, las dimensiones de esta segunda serie serían de unos 83 x 208 cm aproximadamente, mientras que en el de Altamira de 1726 corresponden a unos 70 x 140 cm. ¿Se trata del mismo grupo y hubo algún error a la hora de medir los cuadros tras el fallecimiento del marqués? El Nacimiento de Adonis posee unas dimensiones de 94 x 108 cm, próximas además a otro cuadro apenas conocido que adquirió en 1992 el Museo de Bellas Artes de Murcia y que representa el pasaje de Céfalo y Procris (98 x 124 cm). La diferencia de calidades entre uno y otro –el de colección madrileña es sin duda el de mejor calidad– descartaría ambos que formasen parte de un mismo conjunto, por lo que se abriría la posibilidad de valorar que Orrente pintó más escenas mitológicas de las que conocemos a través de la documentación.

A todo ello hay que sumar una última referencia, en este caso un dibujo conservado en la Biblioteca Nacional de España. Representa supuestamente a Venus y Adonis, mito que lo relacionaría con el cuadro de colección particular madrileña. Su formato, ligeramente apaisado, también permitiría relacionarlo con alguna de las sobreventanas del primer grupo de pinturas que poseyó Leganés y de las que se desconoce su asunto. Sea como fuere –porque lo cierto es que no existen argumentos de peso que lo relacionen con ninguno de ellos­– lo importante es que el dibujo ratifica una vez más que Orrente pintó con cierta frecuencia para su época pinturas de asunto mitológico.

Pedro de Orrente. Céfalo y Procris. Óleo sobre lienzo. 98 x 124 cm. Museo de Bellas Artes, Murcia. Imagen cortesía del museo.

Solo queda esperar que poco a poco vayan emergiendo algunas de ellas en distintas colecciones españolas y, seguramente, también foráneas. Como ya señalaron Angulo y Pérez Sánchez y posteriormente Pérez Preciado, algunas de las pinturas de la colección Altamira, heredera como ya sabemos de la de Leganés, salieron de España entre 1808-1814 durante la invasión napoleónica [7]. De hecho, tres de asunto mitológico atribuidas a Orrente aparecen mencionadas en un manuscrito del archivo del Museo del Louvre, actualmente no localizado, titulado “Evaluations des Tableaux”. Además, otras dos fueron vendidas en Drouot (París) el 7 de febrero de 1861 (lotes 50 y 51,74 x 180 cm cada una). Á. Rodríguez Rebollo.

 

[1] Burke, Marcus L. y Cherry, Peter. Spanish Inventories. Collections of Paintings in Madrid. 1600-1755. Los Ángeles: The Getty Institute, 1997.

[2] Angulo Iñiguez, Diego y Pérez Sánchez, Alfonso E. Pintura toledana. Primera mitad del siglo XVII. Sánchez Cotán, Tristán, Orrente. Madrid: CSIC, 1972, p. 272, nº 114-125 y pp. 346-347, nº 381-386.

[3] Pérez Preciado, José Juan. El marqués de Leganés y las artes. Tesis doctoral dirigida por Alfonso E. Pérez Sánchez. Madrid: Universidad Complutense de Madrid, 2010.

[4] Pérez Preciado, op. cit., Vol. I, pp. 794-795 y vol. II, pp. 76-80, nº 77-84.

[5] Idem, Vol. II, p. 738, nota 2212.

[6] Marco, Víctor. Pintura barroca en Valencia [1600-1737]. Madrid: Centro de Estudios Europa Hispánica, 2021, pp. 109-110.

[7] Pérez Preciado, op. cit., Vol. I, p. 796. Tomado de Angulo y Pérez Sánchez, Op. cit., pp. 346-347, nº 381-386.