Miguel Mas en la Galería Caylus
La galería madrileña acoge hasta la semana que viene la exposición Sueños ahogados del fotógrafo Miguel Mas, que reúne una serie de retratos de mujeres que dedicaron su vida a la ciencia entre los siglos XVI y XX. A través de la manipulación óptica de retratos históricos, el artista captura el paso del tiempo y el olvido en el que se han sumido muchas de ellas, la compleja relación entre sus vocaciones y su identidad y las dificultades que debieron asumir para reconciliar ambas.
¿Cómo de intensa debe ser una vocación para que te dejes arrastrar por ella en contra de todo lo que la sociedad espera de ti? Dependiendo de a quién preguntes, te podría contestar que es ese es el verdadero significado de vocación, el de seguir tus instintos pese a todo. No obstante, solemos utilizar la palabra mucho más a la ligera. Hoy en día es un tópico que todo el mundo debe tener un propósito en la vida; aunque, lo cierto es que esa clase de voluntad escasea.
Darse cuenta de esto es un verdadero reto, pero cuando ocurre es una revelación. Fue lo que le ocurrió a al fotógrafo Miguel Mas al leer una biografía de Marie Curie. Y eso que la descubridora del radio, junto con su marido Pierre, es la más reivindicada de las mujeres científicas. Pero como con todas las historias famosas, se conoce una muy pequeña parte de la verdad.
En esa lectura, Mas se encontró de frente con la indignidad a la que Curie debió enfrentarse cuando nominaron al Nobel únicamente a su marido, precisamente, por ser el hombre de la pareja. «Y me pregunté que habría hecho yo en esa situación», contó el artista durante la inauguración de Sueños ahogados en la galería Caylus, «¿habría tenido la fortaleza para continuar con mi vocación? ¿O habría abandonado por despecho?».
El resultado de esta cuestión fue una investigación sobre la vida y obra de otras científicas mucho menos conocidas –pero con historias verdaderamente alucinantes– que desencadenó en la serie de 17 retratos que articulan la muestra en la galería madrileña.
Mas rastreó los retratos existentes de estas mujeres, remontándose al siglo XVI (una verdadera proeza para un colectivo ignorado, cuando no perseguido, todo este tiempo). El fotógrafo sumergió reproducciones de esos óleos –y fotografías para las más contemporáneas– en agua y mediante la manipulación de la superficie creó ondas, turbulencias e interferencias que deforman las imágenes originales.
El resultado juega con las facciones de estas mujeres, a veces reflejando varias veces su rostro y a veces ocultándolo. La serie es mayoritariamente en blanco y negro, con la salvedad de cuatro imágenes teñidas de azul, rojo o rosa, y solo una con los colores originales.
Desde el punto de vista técnico, es fácil perderse en esas ondulaciones y en la habilidad de Mas para convertir algo por fuerza azaroso –al menos hasta cierto punto, como las turbulencias de los líquidos– en un gesto gráfico. El resultado es una obra reflexiva, que introduce al espectador en esos rostros y crea un retrato psicológico. En el aspecto teórico, el líquido funciona como símbolo del paso del tiempo.
Además, al adentrarse en las vidas de estas científicas las imágenes se ven reforzadas por las casi increíbles historias que las acompañan. Desde Sophie Brahe, la hermana del famoso astrónomo Tycho Brahe –y la única mujer del siglo XVI de la exposción–; Émilie du Châtelet, la traductora de los Principia Mathematica de Isaac Newton al francés –obra aún de referencia y que se apresuró a terminar antes de dar a luz a los 43 años y fallecer en el parto–; Matilde Montoya, la primera médico mujer de México; la botánica Blanca Catalán de Ocón, y hasta la surreal historia de James Barry (médico militar nacida Margaret Ann Bulkley, autora de la primera cesárea en la que sobrevivieron madre y niño y que vivió como hombre para poder ejercer su profesión).
La exposición de Miguel Mas funciona a todos estos niveles, desde el primer impacto visual, el subtexto simbólico y las historias de extraordinarias mujeres que, lamentablemente, habían sido olvidadas por la mayoría… hasta ahora.





