Fallece Plácido Arango, un mecenas generoso, humilde y callado

Fallece Plácido Arango, un mecenas generoso, humilde y callado   

El empresario y coleccionista de origen mexicano ha muerto hoy a los 88 años en Madrid. Fue fundador del Grupo VIPS y presidente del Patronato del Museo del Prado, pero su mayor legado es, sin duda, la colección de obras maestras de Zurbarán, Tristán, Goya o Serra, entre otros artistas, que ahora pueden verse en algunos museos públicos como el propio Prado, el Bellas Artes de Asturias o el Bellas Artes de Bilbao.


Sonriente, discreto y agradecido. Muy agradecido. Así es como se mostraba Plácido Arango en su casa de Valdemorillo cuando le entrevistamos hace ya cinco años (en ARS28, ver aquí). Acababa de regalar 25 obras maestras de su colección particular al Museo del Prado y curiosamente lo único que se le ocurrían eran palabras de gratitud hacia nuestra primera pinacoteca. «El afortunado con la donación soy yo. He conseguido reunir 25 piezas que al museo le interesaban, quizá porque cubren también ausencias de la colección. Lo único que pregunté es si las necesitaban y que las pusieran donde considerasen que deben estar», manifestada entonces.

Gracias a su generosidad, estas pinturas de Zurbarán, Tristán, Goya,  Morales, Valdés Leal o Herrera el Mozo se exhiben en las salas del Prado, junto a autores hasta ese momento inéditos en las colecciones del museo como Felipe Pablo de San Leocadio, Francisco Barrera o Pedro de Campaña.

A pesar de la donación, el empresario no quiso figurar en ruedas de prensa, ni alardear de su hazaña, «porque nunca he buscado parabienes». A cambio, repitió esta misma dinámica con un regalo semejante a otra institución: el Museo de Bellas Artes de Asturias, que recibió en 2017 una treintena de obras de Van der Hamen, Morales, Millares o Canogar, entre otros muchos. Y de nuevo rechazó figurar como protagonista o acaparar las portadas de los periódicos.

Plácido Arango e Íñigo Méndez de Vigo en la concesión de los Premios Arte y Empresa. Fotografía: Bernardo Pérez/ ARS

Estas dos donaciones son solo un ejemplo de cómo era Plácido Arango (Tampico, 1931- Madrid, 2020), un hombre exitoso que lideró el ránking de los empresarios más ricos de España, pero que nunca quiso acaparar la atención. Humilde y callado, vivió una vida sin excesos ni estridencias (en los últimos años junto a la escultora Cristina Iglesias).

Era doctor en Ciencias Económicas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México, institución que le concedió el doctorado Honoris Causa. Hijo de un inmigrante asturiano, vino a España en 1965 y aquí desarrolló su carrera como empresario. Fundó el Grupo Vips en 1969, empresa que llegó a valorarse en cerca de 500 millones de euros en 2018, año en el que la vendió a Zena Alsea.

De manera paralela a su carrera profesional, cultivó también una pasión especial por el arte, como demuestra la colección de 300 obras que llegó a atesorar. Fue presidente del Real Patronato del Museo del Prado (2007-2012), vocal de la Fundación BBVA y del Patronato de la Biblioteca Nacional. También presidió la Fundación Príncipe de Asturias (1987-1996). En 2018, nuestra revista le otorgó el Premio a la Mejor Donación, dentro de los galardones Premios Arte y Empresa que concede anualmente.

Hoy el mundo del arte está de luto. Desde el Museo del Prado, lamentan «el día plomizo en el que ha fallecido Arango», de quien destacan especialmente «su generosidad sin límites y su nulo afán de protagonismo». Es un día triste sí, pero nos queda el consuelo de poder recordarle en cada una de las obras regaladas al Prado, el Museo Bellas Artes de Asturias o el Museo Bellas Artes de Bilbao. Ese es su mejor legado.