Los bronces romanos expoliados ya se muestran en el MAN, pero buscan hogar

Los bronces romanos expoliados ya se muestran en el MAN, pero buscan hogar

El conjunto, recuperado el pasado mes de diciembre por la Brigada de Patrimonio de la Policía Nacional, se exhibe en el patio romano del Museo Arqueológico Nacional, mientras continúan las investigaciones sobre su procedencia. Bajo el título Un instante atrapado en bronce, las dos esculturas podrán verse hasta el 25 de octubre en Madrid, antes de viajar a Mérida.

Detalles de las perdices y las niñas del conjunto romano expoliado y recuperado por la Brigada de Patrimonio. Fotografías: SGM.

‘Las niñas’ sigue buscando su hogar, aunque ahora están más cerca de encontrarlo. Tras décadas fuera de casa, varios pleitos, una subasta con provenance falsa y su aparición estelar en el Metropolitan de Nueva York, la pareja de bronces expoliados a España y recuperados por la Brigada de Patrimonio se expone al público nacional. El viaje ha sido largo y, aunque todavía queda una última parada –que les llevará hasta el yacimiento del que salieron subrepticiamente–, por fin regresan a su país de origen.

La restitución se hizo oficial el pasado mes de enero en el Museo Arqueológico Nacional, pero es ahora cuando se muestran en todo su esplendor gracias a Un instante atrapado en bronce. Patrimonio recuperado. Dentro de una vitrina, para evitar sobresaltos, las dos niñas que tratan de atrapar sendas perdices quedarán a la vista de todos en el patio romano de la primera planta del museo.

De parecidas dimensiones: unos 70 centímetros, misma técnica –fundidas a la cera perdida– y prácticamente la misma postura, estas dos figuras romanas parecen iguales, pero no son idénticas. Una tiene el rostro más redondeado, mientras que la otra posee un mayor virtuosismo en el tratamiento de sus ropas.

Datadas entre el siglo I. a.C y el II d.C, es casi un milagro que hayan llegado intactas hasta nuestros días, salvo por una leve falange de la mano izquierda de una de ellas. El detallismo con el que se ha trabajado tanto el peinado de las niñas como el plumaje de las aves denota que se trata de un conjunto de gran calidad. Una creación exclusiva –y por tanto única– que probablemente decoró el peristilo de una villa romana de muy alto rango. ¿Quizá imperial?

Vitrina donde se exponen las dos piezas romanas que integran la muestra "Un instante atrapado. Patrimonio recuperado". © Museo Arqueológico Nacional. Fotografía: Alejandro Rubio Grueso.
Detalle del conjunto. Fotografía; SGM.

Su procedencia todavía sigue sin esclarecerse, pero los estudios preliminares practicados al grupo –radiografías, endoscopias e imágenes ultravioletas– seguro que contribuyen a avanzar en las investigaciones. Ese difícil camino a casa será, esperemos, el último capítulo de una historia fascinante de robo y expolio, engaños, mentiras y estafas, en la que el timador acabó timado. Afortunadamente el relato acaba bien, porque al final las esculturas consiguieron recuperarse para el patrimonio español.

Montserrat de Pedro, jefa de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional, nos ayuda a esclarecer los detalles de esta recuperación, gestada durante años con paciencia y esmero. “Todo empezó con unos artículos de la prensa suiza que aludían a un procedimiento judicial donde un ciudadano español trataba de acreditar que ‘las niñas’, como las llamamos cariñosamente, eran suyas y que los restauradores a los que había enviado el conjunto le habían estafado. Nosotros ya sabíamos que durante un tiempo estuvo depositado en el Metropolitan de Nueva York (2015), pero en aquel momento no teníamos forma de acreditar que era español”, explica.

Aquel caso descrito  en los medios fue el detonante para que la Policía tirase del hilo y pudiese demostrar la legitimidad española de las piezas. Como el demandante era de Coria del Río, las especulaciones sobre la posible procedencia de estos bronces del antiguo asentamiento romano del Cerro de San Juan se dispararon. “Pero que el denunciante sea de allí, no significa necesariamente que el yacimiento sea de esa localidad”, apuntala De Pedro.

¿De dónde salieron entonces? La respuesta aún no es concluyente: “Pueden ser de cualquier yacimiento del sur de la Península”. Está claro que proceden de la antigua Bética en los albores de nuestra era y si no se desenterraron en Coria del Río, ¿quizá procedan de Itálica? ¿O tal vez de Corduba? El caso es que el pleito iniciado por aquel incauto personaje puso en guardia a la Policía. “El señor había intentado crear un documento que le permitiera acreditar la propiedad de los bronces, aportando incluso una fotografía de estos en su domicilio. Lo curioso es que debieron de salir de España entre 2007 y 2008, pero la denuncia no se interpuso hasta 2018. Todo hace pensar que estaba esperando a que prescribiera el delito de expolio en nuestro país para denunciar a ocho ciudadanos, entre ellos un suizo de origen italiano, al que por cierto ya conocíamos por su relación con el tráfico ilícito de bienes”.

Si no proceden de Coria del Río, ¿quizá sean de Itálica? ¿O tal vez de Corduba?

Montserrat de Pedro, jefa de la Brigada de Patrimonio, junto a miembros del Ministerio y la Policía en la presentación de las piezas.

Cuando la Policía por fin consiguió recabar toda la información y la puso en conocimiento del juzgado, resulta que los delitos habían prescrito. Es preciso señalar que en 2012 estas piezas se habían vendido en una subasta de Christie’s Nueva York con una procedencia blanqueada y que el anónimo coleccionista que se había hecho con ellas las había depositado en el Metropolitan.

Por eso el siguiente paso fue dirigirse al museo, pero ya no había ni rastro de los bronces romanos. Nuevo varapalo que no desanimó a la Brigada.

“Como la última referencia que teníamos de su paradero era americana, hablamos con el HSI (Homeland Security Investigation) para que nos ayudase a encontrar al propietario. En estos casos hay que rezar para que el dueño las devuelva, pero estaba todo tan bien acreditado, que este las restituyó al Estado español. Estamos muy agradecidos, porque fue un acto de generosidad increíble”, relata De Pedro.

¿Cómo viajaron a España, el 20 de diciembre de 2025? Porque después de tanto jaleo, debían llegar sanas y salvas. “Tomamos muchísimas precauciones: una empresa las transportó hasta Frankfurt y luego fue DHL quien las trajo de forma gratuita hasta Madrid”.

Esta restitución coincidió además con otra operación en León que permitió recuperar unos 7.000 objetos arqueológicos, incluida una corona visigoda. Dos casos que demuestran el trabajo continuado y silencioso de la Brigada de Patrimonio, aunque no todos acaban con final feliz.

Precisamente por eso, la muestra en el MAN no solo pretende exhibir un par de piezas magníficas recuperadas, sino que quiere poner en valor la labor de este departamento de la Policía que solo puede luchar contra el expolio cuando ya se ha producido. De ahí la petición de Monserrat de Pedro: “La gente que sabe que se llevan piezas de su pueblo, tiene que avisar enseguida y no esperar a que salgan de España. Porque solo se recupera una parte, pero hay muchos bienes que no regresan nunca”. Sol G. Moreno

Detalle de los ojos y pestañas de una de las niñas. ©Museo Arqueológico Nacional. Fotografía: Ariadna González Uribe.