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“Los artistas deberían escribir sobre otros artistas” Dan Graham

 

El multidisciplinar Dan Graham viaja a España con motivo de su exposición de pabellones en la Galería Cayón y por su consiguiente participación en ARCO 2019.


Graham fundó su exitosa galería (John Daniels) a los 22 años y trabajó con los artistas vanguardistas de primera fila. Después desarrolló su carrera artística en las disciplinas del performance, la fotografía, el vídeo y la escultura. A sus 76 años sigue inmerso en este ámbito del que es experto: el arte contemporáneo y su mercado, sin abandonar sus dos grandes pasiones que son la literatura y la arquitectura. Hablamos con él sobre su vida pasada, presente y sobre el futuro del arte contemporáneo.

¿Cómo está?

Cansado, muy cansado. Tengo Párkinson y eso me hace dormir mal. Pero también estoy muy contento, exposiciones como esta en la galería me hace re-encontrarme con viejos amigos. Mucha gente conocida vino a la inauguración y eso me hizo muy feliz.

¿Ha ido a ARCO?

Ya he ido muchas veces. Está muy mal situado y no me despierta ningún interés.

¿No?

No. Aparte de que mi obra no se vende en absoluto, me siento más coleccionista que artista. Si no estoy muy cansado me doy una vuelta, y lo único que veo son galeristas que antes fueron artistas. Además, ARCO es una de las ferias más difíciles.

¿No ha tenido buenas experiencias en las ferias en general?

Alguna sí. Recuerdo una vez hace 20 años en Art Basel se me acercó un americano alto y tímido interesado por mi obra. La gente empezó a decir que era Brad Pitt. Luego leí en una revista que este actor visita las ferias de arte como medio de escape. Después supe que su verdadera pasión es la arquitectura, por eso le interesó mi obra. De hecho fue becario en el estudio de Frank Gehry.

¿Quizá usted también tenga esa vocación de arquitecto?

Mi arte se fundamenta en la arquitectura. Leo muchísimo sobre ello. Mi trabajo es un híbrido entre ambos mundos. Durante mi época como galerista, aprendía mucho de los diferentes artistas, especialmente hablando con ellos. Eso es lo más importante.

¿Cómo era su relación con Dan Flavin, Donald Judd…?

A Flavin le hice su primera exposición monográfica. Le encantaba el baseball, y las bromas sexuales. Todo eso lo reflejaba en su obra, su trabajo básicamente encierra su sentido del humor. No obstante sus creaciones fueron también muy emocionales, él era muy tímido, adicto al trabajo, su primera mujer era esquizofrénica… Se parecía a Warhol, una persona miedosa e insegura. Judd era todo filosofía y literatura, pero su personalidad era fría y hermética; Flavin directamente era un imbécil. Algo curioso y común a estos artistas es que todos quisieron ser escritores.

¿Por qué?

Simplemente a todos les encantaba escribir. A Warhol se le daba muy bien. Además, en la literatura se resume la cultura americana. Es el único arte que permanece.

Para su obra la literatura es fundamental, ¿dónde la podemos detectar?

Está siempre, en todas mis creaciones. Por eso digo que mi arte es híbrido.

Pero generalmente sus obras las clasifican en el arte conceptual…

Alguien difundió la mentira de que el arte es filosofía. El arte es más publicidad que filosofía. Así lo hizo Donald Judd, que estudió un curso de publicidad y desarrolló una creatividad que se resumía a la máxima simplificación configurando una indirecta auto promoción.

Pero gran parte de la obra de Judd tenía carácter funcional…

Yo no sé cómo le formaron en la escuela de arte. Escribió artículos sobre el significado de sus obras. La verdad es que escribía maravillosamente bien. Es muy interesante que él concebía sus piezas como cuerpos femeninos.

¿Cómo?

Sí. Escribió mucho sobre su novia, Yayoi Kusama. Muchas de sus obras representan mujeres artistas como ella.

¿Cuál es el artista que más admira?

Esa pregunta me la he hecho mucho. Creo que el más brillante es Edward Shenton. Este poeta e ilustrador indagó mucho en la relación entre arte y diseño.

¿Cree que arte y diseño cada vez se fusionan más?

No. Hay que tener cuidado con eso, es una situación peligrosa y utópica a la vez.

¿A dónde va el arte contemporáneo?

Aún quedan buenos artistas y cada generación trae buen arte. Lo peligroso son las falsedades generadas en los museos que evolucionan década tras década. Solo les motiva es conseguir fondos. Cuanto más grandes se hacen se convierten en peores.

¿Cómo se evita ese “peligro”?

Los artistas deben escribir unos sobre otros, ¡la literatura influye tanto…!

Antes decía que nunca vende en ferias, ¿Por qué participa?

No me interesa vender, sino trabajar con galerías, en especial con las pequeñas. Me interesa conocer a otros artistas, hablar con ellos, encontrarse con viejos amigos… Es una experiencia que me gusta y además es divertida. No busco que la exposición sea espectacular.

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