La pintura flamenca triunfa y Zóbel revalida su posición en Fernando Durán
La subasta de octubre dejó sabor agridulce; el ambicioso cometido de vender la obra de Arcimboldo y taller no se consiguió, pero los resultados en pintura flamenca fueron espléndidos.
No se puede comenzar esta crónica sin reseñar un hecho: El fuego (O/L, 78,7 x 60 cm, lote 801), obra catalogada como de Arcimboldo y taller, que se subastaba el pasado día 21 en Fernando Durán, no se vendió. Era una empresa audaz para nuestro querido y pequeño mercado del arte, pero no pudo ser. Salía en 1.500.000 euros, que es mucho decir. El arrojo y la aventura se dan más en el mercado primario, coleccionando artistas vivos. Todo es mercado del arte, pero, aunque es lo mismo, no es lo mismo. Una pena, pero pasemos página.
Los ojos se posaron sobre otro lote: Las Siete obras de Misericordia (O/T, 130 x 172 cm, lote 803) de Hieronymus Francken II, una espléndida pintura de hacia 1616. Hablábamos de ella en el artículo previo a la subasta (ver); no volveremos a repasar sus cualidades artísticas, pero sí podemos señalar algo obvio: es una de las mejores pinturas flamencas que han pasado por nuestras salas nacionales en todo el año, y no solo es atractiva para nuestro mercado, también lo es para el exterior. Partiendo de los 90.000 euros, alcanzó los 100.000. Enhorabuena a todo el equipo que lo hizo posible.
Otro pintor flamenco que triunfó fue Frans Snyders, de quien se presentaba un fantástico bodegón, Despensa (O/L, 105 x 140, lote 797). Obra clásica y magníficamente ejecutada, un valor seguro. Se adjudicó por los 27.000 euros de salida.
Pero la gran sorpresa de la noche fue otra obra flamenca, Pintor en una galería de pinturas (O/L, 76 x 107 cm, lote 755) de escuela flamenca del siglo XVII. Esta obra no es exactamente un tapado; es más bien una obra con tema atractivo, de la época y la proveniencia correctas. Digamos que estaba en el lugar adecuado en el momento justo, y por ello ascendió de un precio de salida de 1.500 euros a los 35.000 euros de su remate. Al final puede que haya más arrojo del que presuponíamos al principio…
Haremos un impás con el siguiente lote, que no es exactamente una pintura, pero sí se ubicaba en el catálogo de la sala especializado en ese noble arte, seguramente porque la calidad de sus iluminaciones superaba a la de algunos lienzos. Carta de ejecutoria de hidalguía a favor de Francisco Ruiz Arias (Pergamino con encuadernación original en cuero, 32 x 23 cm, lote 777) contaba, como decimos, con unas bellísimas iluminaciones de la imagen de la familia Ruiz Arias y de su escudo, además de un primoroso retrato de Felipe III vestido de negro con el Toisón de Oro. Emitida por la Real Chancillería de Valladolid en 1599, este sensacional documento ascendió de un precio de salida de 3.500 euros a 8.000 euros.
Por el discreto precio inicial de 9.000 euros, se remató un retrato ejecutado por Vicente López Portaña: Manuel González Salmón, Ministro de Estado de Fernando VII (O/L, 127 x 92 cm, lote 834).
Más informal y alegre, el retrato de Bianca Capranica del Grillo (O/L, 60 x 48 cm, lote 845) fue pintado por José María Casado del Alisal en 1878, época en la que el pintor residía en Roma. La joven retratada, hija de un marqués y una célebre actriz, suponía un tema de sumo atractivo que consiguió el ascenso del precio de salida de 4.000 a los 13.000 euros de remate.
Y para poner broche final al siglo XIX, un (pequeño) tapado, que lo fue por cautela. En la exposición previa a la subasta, Montes de Aragón (O/L, 27,5 x 40 cm, lote 871) aparecía sin una pequeña plaquita en el marco que rezaba “Carlos de Haes”. Se le había retirado por prudencia, por no estar en disposición de asegurarlo. Este hecho no paró a los valientes; hubo ojo, como alguien me ha apuntado. De los mesurados 500 euros de su precio inicial, las pujas finalizaron en los 2.000 euros.
Ya en el terreno artístico del siglo XX, el lote más destacado fue la pintura de Fernando Zóbel La Vista XVII (O/L, 80 x 80 cm, lote 77), del que ya disertamos en el artículo previo. Su salida de 95.000 euros quedó, como era de prever, en algo modesto; subió a unos rutilantes 150.000 euros, pas mal.
De las cinco obras de José María Sicilia que se ofrecían, la más relevante era Black Flower V (O/L, 195 x 135 cm, lote 81), díptico firmado y fechado en 1986. Hizo un breve pero satisfactorio recorrido desde los 37.500 del precio inicial a los 40.000 del remate.
La obra que ponía la imagen en el catálogo de esta venta de contemporáneo, celebrada el 19 de octubre, era la célebre composición de Robert Indiana LOVE (Políptico de 4 serigrafías unidas en marco de metacrilato y madera del artista, 161 x 162 x 5 cm., lote 89). Reproducida hasta la saciedad en diferentes formatos, esta obra se ha convertido en un icono pop, y ello justificó el precio de salida y de remate de 30.000 euros.
También por su precio de salida se remataron dos obras destacables. La primera fue Conde Duque (Escultura en cartón piedra pintada a mano, 106 x 28,5 x 25,5 cm., lote 65) de Equipo Crónica, vendida en 14.000 euros. Y poco después, Composición (Óleo sobre papel encolado a tabla, 72 x 100 cm, lote 67) de Manuel Hernández Mompó, rematada en 12.500 euros.
Más allá de las cifras, esta subasta nos recuerda que nuestro mercado sigue siendo un territorio de descubrimiento y dinamismo; un ecosistema propio que no deja de reinventarse. ¡Que mantenga su carácter de aventura constante! Aquí estaremos para escribir (con arrojo) su crónica.
José Aniorte @newconnoisseur








