La “no retrospectiva” de Ibon Aranberri en el Reina

La “no retrospectiva” de Ibon Aranberri en el Reina

El museo madrileño acoge una muestra antológica del artista vasco que reúne cerca de 40 trabajos entre fotografía, escultura e instalación. Están presentes sus proyectos más representativos, sin embargo el título avanza el espíritu de la muestra: solo es una Vista parcial de la producción del autor. 

Dice Beatriz Herráez, comisaria –junto a Manuel Borja-Villel– de la muestra de Ibon Aranberri en el Reina Sofía, que no se la pude llamar retrospectiva porque no recoge toda la producción del artista; es más bien una antología con algunos de sus proyectos más reseñables. “Podríamos definirlo como una exposición de exposiciones, donde encontramos ciertas obras iniciales de los años 90, junto a trabajos referentes a 2003. Es importante entender que se trata de una vista parcial [de ahí el título de la muestra] que habla de cierta fragmentación, de realidades incompletas”.

Tal vez por eso lo que encontramos en el recorrido de Ibon Aranberri ubicado en la tercera planta del Museo Reina Sofía no son solo piezas de arte para contemplar. También hay afectos, interlocuciones y reflexiones sobre las cuestiones que interesan al artista, como el paisaje, la ecología o las diferentes formas de vida.

La muestra cubre todas esas líneas de trabajo del autor conceptual, que ha experimentado con muchas disciplinas. “He hecho de todo menos pintura”, reconocía él mismo en la rueda de prensa. Y efectivamente así es.

Vista parcial reúne cerca de 40 obras entre fotografías, esculturas, instalaciones, vídeos y diapositivas que recorren más de tres décadas de producción. Están presentes sus trabajos más representativos, en esta ocasión revisados y resignificados a través de una mirada actual.

Entre los hitos más destacados, Política hidráulica, instalación construida con casi un centenar de fotografías sobre embalses planificados en España y Portugal en la década de los treinta del siglo pasado que el autor ha recorrido personalmente, para ver cómo han cambiado la orografía del terreno. O Luz de Lemóniz y Gramática de meseta, obras igualmente reconocidas en la trayectoria de Aranberri.

No existe un orden cronológico, pero sí se ha seguido un criterio concreto a la hora de exponer las piezas. Su colocación es clave en el significado de esta muestra, que se ha planteado como un ejercicio de reformulación, revisión y reasignación de la obra con respecto al espacio que ocupa y el resto de piezas que le acompañan.

El proyecto comenzó a fraguarse hace cuatro años, cuando Herráez y Borja-Villel decidieron colaborar juntos para organizar esta muestra. El punto de partida fueron las dos piezas que conserva el Museo Reina Sofía y que son fundamentales para entender la trayectoria del artista, a las que se sumó un préstamo del Artium (la pieza Atlántida de Néstor Basterretxea sobre el complejo de estructuras de la central nuclear de Lemóiz). Madrid es la primera sede de esta muestra, que podrá verse hasta el 11 de marzo de 2024 en el Reina Sofía. En primavera viajará a Vitoria.