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La Fundación Vizcaína Aguirre dona Hanging Figures, de Juan Muñoz, al Museo de Bellas Artes de Bilbao


Hace justo un año, publicábamos la noticia de cómo esta impactante escultura participaba en el programa de ‘La Obra Invitada’ del Museo Bellas Artes de Bilbao. Entonces, se instaló en el hall del edificio antiguo, suspendida del techo, y estableciendo un diálogo dramático con el espacio arquitectónico que lo albergó durante unos meses (hasta el pasado 2 de junio).

Parece que el vacío dejado por esas dos imponentes figuras que rotan lentamente sobre su propio eje ha durado poco. Y es que regresarán de nuevo a ocupar su lugar junto a la escalera, esta vez para quedarse de forma permanente. La Fundación Vizcaína Aguirre ha donado la obra –adquirida a los herederos del escultor para regalarla después– a la institución, una incorporación que se aprobó en la reunión del pasado lunes 21 de octubre.

En agradecimiento por este generoso regalo, el vestíbulo a partir de ahora se llamará “Hall Pedro de Icaza y Aguirre”, para homenajear al impulsor de la fundación que lleva su nombre y que ahora preside Mónica de Oriol e Icaza.

Mediante esta operación, la Fundación Vizcaína Aguirre accede al Patronato del Museo –por un periodo de cinco años–, retomando así una vinculación con el Bellas Artes de Bilbao que se remonta al año 2001. En aquel momento, y hasta 2015, la Fundación también fue patrona; entonces colaboró en la puesta en marcha del proyecto ARTEDER Base de Datos de Arte Vasco, un recurso de documentación que ya es referencia para la investigación de la creación artística.

Este proyecto respondía a una parte fundamental de la misión del museo: estudiar y difundir el patrimonio, así como a los fines establecidos en los estatutos de la propia Fundación Vizcaína Aguirre. Esta fue creada en 1916 como entidad sin ánimo de lucro con el objetivo de contribuir “al progreso de las ciencias, letras, artes o industrias”.

Con la donación del pasado lunes, reafirma su compromiso con la cultura y con el Museo de Bellas Artes, al entrar de nuevo en su Patronato y regalar esta obra destacada de uno de los grandes renovadores de la escultura contemporánea internacional.

Hanging Figures (1997) se compone de dos figuras humanas (160 x 70 x 50 cm cada una) realizadas en resina, con rasgos y vestimentas indiferenciados. Ambas están en una postura artificiosa y prácticamente idéntica: suspendidas a 4,5 metros de altura por sogas que salen de su boca. A pesar de estar próximas entre si, la ausencia de comunicación entre ellas transmite soledad y extrañeza al espectador. El acabado monocromo gris acentúa esas sensaciones e incide en el carácter anónimo de los personajes.

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