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La fotografía surrealista de Man Ray en Fundación Canal

La Comunidad de Madrid inaugura una de las primeras exposiciones de la temporada en la sede de la Fundación Canal. Tras el gran éxito de la muestra de Cecil Beaton, mantienen la línea de fotografía artística de primera fila con Man Ray, que no solo trabajó con la cámara sino también con los pinceles y los Readymades.


Man Ray. Objetos de ensueño resume en 107 piezas el universo del genio surrealista. Todas ellas proceden de colecciones privadas europeas y españolas y se distribuyen en siete secciones que definen las obsesiones del autor: los retratos y autorretratos, los objetos de ensueño, los rayogramas, las mujeres y Venus, máquinas poéticas, los maniquíes y el ajedrez. Esta última por supuesto es influencia de su estrecha amistad con Duchamp quien le enseñó a jugar. La selección atiende a todas las disciplinas del polifacético artista, incluyendo Readymades, esculturas dadaístas, referencias a su pintura, pero un énfasis claro en su fotografía. Él mismo decía que su trabajo consistía en “pintar lo que no se puede fotografiar y fotografiar lo que no quiero pintar”.

El recorrido comienza por los retratos, donde se destaca el carácter performativo de sus autorretratos, donde nunca posa y en ocasiones hace su rostro un objeto como si fuese parte de un bodegón. Siempre muy autobiográficos. En la sección de Rayogramas, presenta objetos que jueguen con un efecto de nocturnidad que da un resultado de ensoñación surrealista, le interesa presentar los objetos del revés. Esta técnica es interesante porque no requiere una cámara y la inventó este mismo artista. Los negativos se generan de la disposición de los objetos sobre un papel fotosensible, que al impacto de la luz solar o artificial directa, se obtiene las siluetas y transparencias de los objetos.

Mujeres y Venus es un apartado que se centra en retratar a sus amantes en su anatomía o en contextos de moda y cine. Destacan las instantáneas de una de sus musas preferidas con quien mantuvo una relación apasionante, Ady, una bailarina mulata originaria de la isla de Guadalupe que posó para él en múltiples ocasiones desnuda. Por otro lado destacan también Lee Miller y Meret Oppenheim.

En Man Ray y Marcel Duchamp: máquinas poéticas, se introduce la fuerte amistad que entablaron ambos artistas, en la que compartieron intereses y afinidades. Juntos entendieron que las máquinas de la efervescente industrialización eran también creadoras de Readymades, por lo que encontraban una clara belleza estética en las máquinas, por lo que ellos mismos empezaron a crear las suyas. Les interesaban los efectos ópticos, el ilusionismo visual y la presencia de estos elementos en el cine. Fue una absoluta influencia de los progresos de la modernidad.

Otro objeto que le fascinaba era el maniquí. En general fue un objeto muy elegido por el Surrealismo. Para Ray y sus coetáneos, el maniquí materializa la mujer niña y la mujer fatal en una sola imagen. También es la manera más literal de ver a la mujer como objeto, en concreto como objeto de deseo al ofrecer la desnudez de un cuerpo adolescente ideal. No obstante también tuvo que ver la relación con el mundo de la moda.

Como punto final, se rescata la idea del ajedrez, obsesión inculcada por su amigo Duchamp que le llevó a utilizar las siluetas de las piezas del ajedrez para muchas de sus fotografías. Asimismo, fabricó varios juegos que comercializó en época de Guerra.

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