La colección Granados en Guadalajara

La colección Granados en Guadalajara

Pedro de Mena. Virgen de Belén. Década de 1670. Colección Granados.

La colección que creó Miguel Granados es hoy uno de los conjuntos más deslumbrantes conservados en España, integrado por obras españolas del barroco. Parte de esas piezas se exhiben ahora en el Museo de Guadalajara en una selección que muestra toda su belleza gracias al comisariado de Ángel Rodríguez Rebollo.

Dividida en cinco secciones, la exposición es también un buen ejemplo del último coleccionismo del siglo pasado y comienzos del presente, a través de su hijo José Miguel Granados.

El Siglo de Oro en la Colección Granados es un proyecto que parte de la Consejería de Educación, Cultura y Deportes de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y la Fundación Impulsa Castilla-La Mancha.

Arranca en Dar vida a la materia con una Resurrección de Gaspar de Palencia y, ya en el siglo XVII, con la magistral Virgen de Belén de Pedro de Mena. José Risueño, Sebastián de Herrera Barnuevo y Claudio Coello completan un espacio singular en el que La Roldana y Francisco Camilo también están presentes.

Representar a divinidad muestra los numerosos encargos que la Iglesia hizo tras el Concilio de Trento. En este contexto, la Contrarreforma insistió en acercarlos a los fieles, potenciando para ello sacramentos como el de la penitencia y el arrepentimiento.

Surgieron así iconografías específicas como las lágrimas de San Pedro o la Magdalena penitente. La colección Granados posee varias pinturas de estos asuntos que permiten comprobar la multiplicidad de estilos que se dieron la mano durante el Siglo de Oro.

Los retratos protagonizan Espacios de representación y poder, donde brillan tres importantes retratos relacionados con el último de los Austrias, Carlos II, realizados por sus pintores de cámara: Juan Bautista Martínez del Mazo, que inmortalizó a su madre –Mariana de Austria–; y Juan Carreño de Miranda y Luca Giordano, quienes efigiaron respectivamente a sus dos esposas, María Luisa de Orleans y Mariana de Neoburgo.

Los oratorios reales y privados se dan cita en Arte y devoción en el Barroco. Las piezas de este tipo y los relicarios se suceden en este apartado, que incluye otras piezas también de uso particular, como un escritorio aragonés del XVII.

Las representaciones del Ecce Homo y la Dolorosa asociadas a la Devotio Moderna, así como de otros temas marianos y hagiográficos como Santa Teresa, la mística por excelencia del Siglo de Oro, completan este ámbito dedicado a la devocionales.

La última sección del recorrido está dedicada al bodegón, uno de los fuertes de la colección. En La pintura de lo inmóvil podemos ver desde una pareja de escenas pintadas por Alejandro de Loarte, hasta obras de especialistas del género como Antonio Ponce o Mateo Cerezo, y un magnífico Bodegón de granadas de Juan de Zurbarán.

Un conjunto deslumbrante que podrá verse en Guadalajara hasta finales de enero de 2026 y que tendrá continuidad en los meses siguientes en Ciudad Real.

Antonio del Castillo. Cristo y la Samaritana. 1655-1660. Colección Granados
Luis Tristán. Asunción de la Virgen. 1615-1617. Colección Granados.
Mateo Cerezo. Naturaleza muerta con ganso y patos salvajes, granadas y cacharros de cocina. 1663-1666. Colección Granados.
Juan Carreño de Miranda. María Luisa de Orleans (detalle). Hacia 1680. Colección Granados.