La Colección Gelman se queda en Santander
Es uno de los conjuntos más relevantes de arte mexicano del siglo XX, pero desde 2008 no se exponía por disputas entre los herederos de Jacques y Natasha Gelman. Ahora que el Banco Santander ha firmado un acuerdo «a largo plazo» con la familia Zambrano para ocuparse de su gestión, podrá mostrar parte de los tesoros en su programación inaugural de Faro Santander en junio y prestar otras piezas a museos de todo el mundo.
La Colección Gelman se queda en Santander. Al menos una parte de ella; la que no se donó al Met –compuesta por creaciones modernas europeas– ni se subastó el pasado mayo en Sotheby’s (un par de dibujos de Frida Kahlo cuya venta generó debate).
Un total de 160 obras firmadas por algunos de los artistas mexicanos más relevantes del siglo XX, como la propia Kahlo, Diego Rivera, Clemente Orozco o María Izquierdo pasarán a integrar un conjunto a partir de ahora denominado Colección Gelman Santander.
La entidad bancaria ha conseguido hacerse con la gestión de este selecto grupo de piezas, objeto de disputas entre los herederos del matrimonio que lo formó: Jacques y Natasha Gelman.
Tras el fallecimiento de este en 1986, su esposa siguió ampliando la colección asesorada por Robert R. Littman, a quien nombró su albacea. En 1998, después de la muerte de Natasha, el historiador creó la Fundación Vergel para administrar ese legado, incorporando asimismo nuevas obras. Finalmente, en 2023, la familia Zambrano llegó a un acuerdo con la Fundación Vergel para adquirir dicha colección.
En España, descubrimos una selección de esta joyas a principios del milenio por la muestra organizada en el Reina Sofía, aunque normalmente el grueso de la colección se exhibía de forma permanente en el Centro Cultural Muros de Cuernavaca (México).
La última vez que pudimos ver estos tesoros reunidos fue en 2008, fecha en la que se retiraron por culpa de las desavenencias entre los nuevos dueños. Siguieron años de disputas, acusaciones mutuas, intentos de dispersar el conjunto e incluso paralización de subastas que, afortunadamente, han acabado con final feliz.
La Colección Gelman volverá a mostrarse al público gracias a la Fundación Santander, encargada de la conservación, investigación y exhibición de este valioso legado. En el acuerdo «a largo plazo» firmado entre el Banco y la familia Zambrano –actual propietaria de las piezas–, han participado tanto la Secretaría de Cultura de México como el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, para evitar problemas con el gobierno de Claudia Sheinbaum (muchas de las obras son patrimonio mexicano y están protegidas).
De momento, una selección del total de 160 piezas que la componen, se presentará en Faro Santander el próximo mes de junio, coincidiendo con la inauguración de este espacio cultural en la ciudad cántabra. Compartirá así protagonismo con la colección corporativa del banco, pilar fundamental de la programación del centro, rehabilitado por Chipperfield.
Pero no acaba ahí la cosa, porque la Fundación también tiene previsto prestar pinturas y fotografías a museos de todo el mundo, para que el legado de los Gelman se pueda ver en diferentes países.
El cineasta de origen ruso Jacques –impulsor de la carrera de Cantinflas– y su mujer Natasha comenzaron a comprar en 1940. Durante las décadas siguientes completaron una de las colecciones de pintura moderna y contemporánea más destacadas de México (también coleccionaron nombres europeos y escultura precolombina, pero eso es otra historia). Asimismo, adquirieron mucha fotografía de Guillermo Kahlo, Graciela Iturbide y Gabriel Figueroa, entre otros.
Especialmente significativa resulta la presencia de 18 obras de Frida Kahlo, una de las artistas más queridas por la coleccionista. De ella se conservan una decena de pinturas, además de siete dibujos y un grabado. Títulos como Diego en mi pensamiento, Autorretrato con collar o Autorretrato con monos seguro que pueden verse muy pronto en Faro Santander. Sol G.Moreno



