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Gerardo Vielba, renovador de la fotografía española en el pasado siglo


La Comunidad de Madrid continúa organizando grandes exposiciones de fotografía en la Sala Canal de Isabel II. Durante casi tres meses estuvo exponiendo la obra de Carmela García, ahora presenta Gerardo Vielba, fotógrafo. 1921-1992, una exhibición imprescindible de uno de los grandes renovadores del género en nuestro país a pesar de no ser demasiado conocido para el público general. Comisariada por Antonio Tabernero, las 120 obras en blanco y negro corroboran su afán por situar la fotografía en el lugar que correspondía como disciplina en el siglo pasado, aunando respeto por la tradición y un fuerte compromiso por la innovación. Las fotografías de Gerardo Vielba forman parte  de las colecciones del MNCARS, del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid, del IVAM (Valencia) y de la Colección Alcobendas (Madrid), entre otras.


La importancia de Gerardo Vielba (Madrid, 1921-1992) dentro de la fotografía española es muy relevante. Ya en los años 50 se hizo socio de la Real Sociedad Fotográfica y ejerció la docencia en la Academia Militar de Ingenieros Aeronáuticos. Una década después formó parte del grupo AFAL de Almería, fue elegido presidente de la RSF, colaboró con sus artículos en la revista AFAL, en el boletín de la RSF y en Arte Fotográfico, y posteriormente en las nuevas revistas de fotografía hasta casi su fallecimiento. Tanto en esos artículos, como en los libros y catálogos que publicó se observa un claro intento por situar y difundir a la fotografía como una disciplina artística autónoma y rescatar la obra relevante de fotógrafos relevantes en la escena española.

En el recorrido se pueden ver imágenes más o menos conocidas, que ganaron importantes premios, junto a otras que pertenecían al archivo familiar, lo que representa la posibilidad de contemplar instantáneas inéditas como la serie que realizó durante una estancia en París en 1962 como esos niños del Louvre asomándose a una ventana, esa pareja sentada en un banco junto a la Torre Eiffel, o el retrato de un grupo humano en Le Tertre (Monmartre) por citar algunas de sus composiciones en la capital francesa. Una característica que recorre toda su obra, aunque con diferentes matices, quizá sea que sus imágenes requieren de la atención del espectador porque están más cerca de los gestos que de las palabras.

Cualquiera de sus fotografías escapa a una voluntad de denuncia, porque todas están llenas de dignidad, confianza y optimismo. Su visión de autor trasciende la realidad de la imagen y su representación. Vielba tuvo mucha influencia en los fotógrafos de su entorno, como Gabriel Cualladó, Paco Gómez, Leonardo Cantero, Juan Dolcet y Fernando Gordillo, –que conformaban con él la llamada Escuela de Madrid–, entre otros. A pesar del estilo propio de cada uno de ellos, en todos se percibe un cierto halo e influencia de Vielba.

Gerardo Vielba era un fino observador del mundo y recreaba su mirada sensible a la belleza de lo cotidiano. En sus composiciones sabía conferir armonía y proyectar en sus figuras, escenas y paisajes urbanos la fantasía que conlleva el registro de lo real. Vielba aglutinó a su alrededor a toda una serie de fotógrafos que utilizaban la cámara como medio de expresión, en un país carente de estructura para la promoción de ese –aún no llamado– arte. Prestó ayuda a nuevos autores, nuevas generaciones, impulsando nuevas tendencias. Por todos ellos fue reconocido como una persona afable y siempre dispuesta al diálogo, una suerte de mecenas mental para quienes tuvieron la suerte de frecuentarlo.

En la muestra, que permanecerá abierta hasta el 25 de julio, se pueden ver casi 120 imágenes originales del archivo de la familia Vielba: primera época, años 50, 60 y 70 y última época. París, Retratos y Reportajes son, en un principio, los tres temas diferenciados.  En la planta baja de la Sala Canal de Isabel II encontramos una presentación de Gerardo Vielba con siete obras de gran formato, dos vitrinas con documentos y un panel de entrada con una foto, Retrato en familia, Madrid 1962.

Ya en la primera planta y ordenadas cronológicamente una secuencia de sus obras, reservando para la segunda planta las imágenes que captó en París durante sus seis días de estancia, en los que Vielba dejó su impronta de una mirada humanista y cálida, antes de continuar en la tercera con el orden cronológico de lo expuesto en la primera. La exposición incluye en la planta superior un video documental de 17 minutos, titulado Desde la luz, que incluye testimonios de sus hijas, de especialistas y de algunos artistas que explican la labor del fotógrafo madrileño como maestro y mentor de muchos de ellos.

Como sostiene Antonio Tabernero, “Su obra tiene mucho del «realismo poético» francés. Sus imágenes poseen un clima lírico, bucólico, inspirado por los rostros abstractos de las personas y lo extraño de las actitudes humanas en su ambiente”. Y añade que “es igualmente consciente de otro potencial: el alusivo, en cada imagen fotográfica, a toda la historia del arte y de la representación mimética en una cultura”.

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