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Fra Angelico deslumbra en el Bicentenario del Prado

‘La Anunciación’ recién restaurada y ‘La Virgen de la granada’, adquirida en 2016 al duque de Alba, son las dos obras en torno a las cuales gira la soberbia exposición «Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia»; una muestra que reivindica la figura del maestro a través de 40 obras suyas y otras tantas de Masaccio, Filippo Lippi o Masolino, entre otros autores del Quattrocento.


 

Esta es la historia de un cuadro ignorado que ahora acapara todas las miradas. Narra el declive y renacimiento –nunca mejor dicho– de una pintura que llegó a España a inicios del siglo XVII como regalo diplomático y permaneció prácticamente olvidado durante 200 años. Hasta que Federico de Madrazo, entonces director del Museo del Prado, lo contempló en el convento de las Descalzas Reales y decidió llevarlo a la pinacoteca madrileña.

La tabla representaba una escena religiosa repetida miles de veces: la Anunciación del arcángel san Gabriel a la Virgen María. Ninguna novedad. Su autor, un fraile dominico llamado Guido di Pietro y apodado Fra Angelico por sus habituales escenas de ángeles y santos, tampoco parecía ninguna novedad. Y sin embargo, esa pintura de 1425 tenía algo que llamaba poderosamente la atención: desde el intenso azul lapislázuli del manto hasta el ‘extraño’ diálogo establecido entre ambas figuras, tan impropio del gótico. También sorprendía el estudio en perspectiva del espacio, el suelo pintado a base de manchas casi abstractas o el bodegón del fondo.

Todo ello debió de impactar a Madrazo, quien en 1861 recuperó del olvido la mencionada tabla para exponerla en las salas del museo. Desde entonces, La Anunciación de Fra Angelico es una de las joyas indiscutibles de la colección permanente del Prado. Y su autor, ese fraile pintor de ángeles cuyas obras se apresuró a vender la congregación de su propio convento nada más morir él, comenzó a ser reconocido internacionalmente como uno de los precursores del Renacimiento italiano.

El relato de este pintor menospreciado y más tarde recuperado por la historiografía moderna vivió un segundo capítulo hace un par de años, cuando el Estado adquirió por 18 millones de euros La Virgen de la Granada, otra obra maestra del artista. Finalmente, en 2019, vamos a asistir a la restitución definitiva del maestro florentino, gracias a la exposición organizada por el Museo del Prado y patrocinada por la Fundación Amigos del Museo del Prado, con montaje de Francisco Bocanegra.

Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia reúne 82 obras «extraordinariamente delicadas» y «rara vez expuestas», como señala Miguel Falomir, que ilustran los albores de un nuevo movimiento surgido precisamente en la ciudad de los Medici. Allí se condensó un selecto grupo de arquitectos, escultores y pintores, ávidos de clasicismo, que revolucionó el estilo gótico imperante con sus estudios de la perspectiva o el tratamiento naturalista del cuerpo humano.

Maestros del Quattrocento como Masaccio, –rival y compañero» de Fra Angelico–, Filippo Lippi, Masolino, Donatello o Ghiberti acompañan a nuestro fraile dominico en esta exposición, inédita por varios motivos. Para empezar, es la primera vez que se presentan juntas La Virgen de la granada y La Anunciación, cuya reciente restauración supone ya motivo suficiente para visitar la muestra. También se trata de la primera ocasión en la que se exhibe un tapiz diseñado en el taller del artista y se reencuentran las piezas dispersas del grupo de la Crucifixión procedente de la Compagnia di San Niccolò del Ceppo (singular conjunto de personajes silueteados conservados entre Florencia y Filadelfia).

Carl Brandon Strehlke, conservador emérito del Philadelphia Museum of Art y comisario de esta exposición, es el responsable de reunir obras venidas del Metropolitan, la Galleria degli Uffizi, el Hermitage, la National Gallery y hasta 40 instituciones nacionales e internacionales. Nos brinda así una extraordinaria ocasión para conocer a fondo el primer Renacimiento florentino, personalizado en la figura de Fra Angelico, y apreciar sus obras en conjunto. Parece, asimismo, la muestra ideal con la que culminar un año de celebraciones por el Bicentenario del Museo del Prado.

Guido di Pietro da Mugello (hacia 1395-1455) se formó en el taller del benedictino Lorenzo Monaco. Junto a él aprendió el estilo refinado y elegante del gótico, aunque enseguida se dejó seducir por las nuevas formas clasicistas y la cuidada perspectiva arquitectónica de Brunelleschi.

Basta con comparar las dos vírgenes con Niño de maestro y discípulo –expuestas en la primera sala– para confirmar sus diferencias. La Madonna de Monaco aparece entronizada junto a un Niño inmóvil e hierático; la de nuestro pintor, en cambio, posee unas carnaciones más realistas y sostiene en su regazo a un Niño que mira directamente a su madre, mientras mueve sus pies.

Ese naturalismo incipiente se desarrolla de manera más pronunciada en el retablo mayor de San Domenico de Fiésole (hacia 1419-1422), convento donde tomó los hábitos. Una decena de tablas donde el artista representa cerca de 200 personajes, algunos de ellos retratos personalizados.

En la tabla que ilustra las Historias de los padres del desierto (hacia 1419-1420) aún da un paso más, pues sitúa a multitud de religiosos en diferentes actitudes y trabajos: unos pescan, otros ordeñan a una cierva o entrenan a un oso domesticado; hay quien lee, monta sobre un burro o trabaja en el huerto. Todo un sinfín de figuras, diseminadas por el campo o el río, que dejan constancia de la maestría de Fra Angelico como inventor de escenarios.

Aunque para escenario, el que recrea en el retablo de La Anunciación (1425-1426). De nuevo volvemos a esta obra, eje de la muestra, para reclamar el título de primer altar florentino renacentista donde se recurre a la perspectiva para organizar el espacio. No en vano se identifican hasta tres ambientes: el jardín exterior donde aparecen Adán y Eva, la amplia sala donde se produce la escena principal, y la salita del fondo, en la que se adivina un banco de madera. Todo un alarde arquitectónico que responde a las consignas propuestas por Brunelleschi.

Manejo del color y la luz, perspectiva y teatralidad se dan cita en esta muestra, que reclama para Fra Angelico la etiqueta de «el primer renacentista», como defiende su comisario. Fra Angelico y los inicios del Renacimiento en Florencia puede verse hasta el 15 de septiembre. Sol G. Moreno 

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