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Fallece Arnout Balis, el eterno estudioso de Rubens

El pasado 6 de septiembre falleció el profesor Arnout Balis, a quien ARS Magazine dedicó una entrevista en el número 40. Había cumplido 69 años, dedicado toda su vida al estudio de Rubens y formado a decenas de futuros historiadores en la Universidad. ALEJANDRO VERGARA, que le conoció y le tuvo como referente, le recuerda en este obituario.


Arnout Balis fue durante muchos años profesor en la Universidad Libre de Bruselas. Sin embargo, su aportación profesional más relevante la ha desarrollado en el Centrum Rubenianum de la ciudad de Amberes, desde donde dirigía el monumental proyecto del «Corpus Rubenianum Ludwig Burchard»: el estudio más extenso y riguroso que conozco sobre la obra y carrera de un artista. La labor de Balis consistía en llevar a buen puerto este trabajo de investigación, en el que participan varios autores y que constará de 28 volúmenes una vez acabado (aún quedan por terminar nueve).

El tomo que él mismo escribió en 1986 sobre las cacerías pintadas por Rubens –Hunting Scenes– se convirtió en un modelo para los libros siguientes; tanto por la forma en que aborda las conexiones que existen entre las diferentes facetas de la obra y el mecenazgo del artista, como por su metodología interpretativa. Es un volumen de obligada consulta para cualquier estudioso del autor.

También quiero destacar otro texto suyo, Fatto da un mio discepolo: Rubens Studio Practices Reviewed (1994), donde podemos encontrar el planteamiento más claro y documentado que se ha publicado hasta la fecha sobre el complejo asunto del funcionamiento del taller de Rubens, uno de los más productivos de toda la historia del arte europeo.

Una cosa que resulta característica del trabajo de este investigador y profesor es que, partiendo de asuntos muy concretos, llegaba a planteamientos de carácter general que pronto se convertían en consulta imprescindible. Cualquier trabajo suyo nos obligaba a quienes nos dedicamos al estudio de Rubens a escudriñarlo como buscadores de oro.

Mi relación con Balis también fue personal (lo mismo pueden decir todos aquellos que se dedican al estudio del pintor amberino, estoy seguro). Conocí su bonhomía y generosidad pronto en mi carrera y mantuve en contacto con él. En 1986, o tal vez un año más tarde, llegó con una beca postdoctoral al Institute of Fine Arts de la Universidad de Nueva York, donde yo realizaba mis estudios de doctorado. Su influencia fue decisiva para mí: contribuyó a convertir una pasión –la pintura de Rubens– en una profesión, al animarme a dedicar mi carrera al estudio del artista flamenco.

Indagar en la pintura de Rubens supone acercarse a un proyecto que trasciende el arte y sentir una presencia tutelar, por su ambición ética. A menudo sentí que entre el maestro de Amberes y su principal estudioso se había dado una extraña transferencia de cualidades, pues Arnout Balis encarnaba la grandeza de espíritu que transmiten las pinturas de aquel. Alejandro Vergara

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