El Prado revisa sus colecciones menos conocidas en 2026

El Prado revisa sus colecciones menos conocidas en 2026

La institución se dará un respiro de exposiciones monográficas en el próximo curso y se centrará, en cambio, en muestras temáticas que «explorarán terrenos poco explorados, como es obligación de un museo público». Así lo expresó su director, Miguel Falomir.

Hans Baldung Grien. Las Edades y la Muerte. Hacia 1541-1544. Óleo sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.
Valeriano Domínguez Béquer. El presente. Fiesta mayor en Moncayo (Aragón), la víspera del santo patrono. 1866. Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado, Madrid.

2025 ha sido un año de récord de asistencia en casi todos los museos del mundo. El Prado anunciaba hace poco que 3,5 millones de personas habían visitado sus salas. Es una tendencia que parece imparable desde que se levantaron las restricciones de movilidad por la COVID, pero que Miguel Falomir, director del museo, cree que está llegando a su fin.

«Estos 3,5 millones se quedarán como récord algún tiempo», explicó en la presentación de la programación de la institución para 2026, «en los últimos tres meses se han relajado las cifras».

Un punto de inflexión que llega en un buen momento ya que, aunque se trate de «un número con el que nos sentimos cómodos», como aclaró Falomir, también supone «una densidad de visitantes por metro cuadrado superior a la del Louvre».

No tener que preocuparse en llamar la atención del público –el Prado ya la tiene, evidentemente– les permite centrarse en temas menos explorados como el proyecto más ambicioso del año: A la manera de Italia. España y el gótico mediterráneo (1320-1420).

Su comisario, Joan Molina, explorará la influencia de Italia antes del Renacimiento, un tema casi inexplorado incluso para la literatura artística y para el que se reunirán piezas que en algunos casos no han abandonado su emplazamiento desde el siglo XIV: «no puedo decir más que una proviene de un convento de clausura», comentó Falomir.

Siguiendo el ejemplo de lo hecho en Darse la mano, los talleres de restauración del Prado han conservado un buen número de obras que necesitaban diversos tratamientos pero que no pertenecen al propio museo.

A la manera de Italia se encuentra dentro de una de las líneas principales de actuación de la institución: Nuevas geografías, nuevas cronologías. Dentro de la misma, también se celebrarán exposiciones dedicadas a Hans Baldun Green comisariada por Christine Seidel –quien estuvo a cargo de la muestra de Marinus: Pintor de Reymerswale en 2021–, y Rilke y el arte español, comisariada por Javier Arnaldo y Javier Barón sobre la relación del poeta con nuestro país en el centenario de su muerte.

Otro de los ejes que estructurarán la programación de 2026 es El Prado en femenino, con lo que han llamado “el año de las tres reinas”: Isabel de Farnesio, Mariana de Austria y Cristina de Suecia.

La primera protagoniza un itinerario inaugurado a finales del año pasado en el que se recorren las piezas marcadas con su sello personal y se explora su papel como mecenas y coleccionista.

A Mariana de Austria se le dedicará una exposición temporal comisariada por Noelia García y contará con importantes préstamos de instituciones como el Kunsthistorisches de Viena. En cuanto a Cristina de Suecia, Manuel Arias replanteará las salas dedicadas a escultura clásica en el 400 aniversario de su nacimiento.

Así mismo, se reordenarán las salas dedicadas al siglo XVIII, a cargo de Andrés Úbeda de los Cobos, y a la escultura neoclásica, en el Claustro de Jerónimos.

Y ya que estamos entrando en el segundo cuarto del siglo XXI, el Prado se propone echar la vista atrás a 25 años en los que ha duplicado sus visitantes, ha pasado de más de 50.000 metros cuadrados de superficie expositiva a casi 80.000, se aprobó una legislación particular para dotar a la institución de mayor autonomía en su gestión y se han adquirido más de 13.000 obras. Este repaso se materializará en la exposición Prado. Siglo XXI con el comisariado de Alfonso Palacio y Elena Cenalmor.

Carlos G. Navarro y Celia Guitarte serán los comisarios de una exposición temporal sobre la pintura de José Aparicio El año del hambre en Madrid y sobre el cambio en la consideración que les merecía el público y los expertos desde su aclamación el año que fue pintado (1818) hasta el momento en el que se lo destierra al Museo de Historia de Madrid por su falta de calidad.

También se dedicará espacio a la fotografía –dado que el museo ha tenido una política de compras muy activa con los archivos documentales de los artistas de finales del siglo XIX y comienzos del XX– con El Prado multiplicado. La fotografía como memoria compartida y El universo del artista ante la cámara comisariadas por Beatriz Sánchez Torija.

Virgen de Tobed con los donantes Enrique II de Castilla, su mujer, Juana Manuel, y dos de sus hijos, Juan y Juana(?) Hacia 1359-1362. Temple sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.
Fra Angelico. La Virgen de la Granada. Hacia 1426. Temple sobre tabla. Museo Nacional del Prado, Madrid.