El “perturbador” Maestro de Cabestany y el mito de Sant Pere de Rodes
El MNAC reúne más de cien obras de escultura, pintura, dibujos, manuscritos iluminados y documentos, algunos de ellos inéditos, que giran en torno a la perdida portada del monasterio. Por primera vez, se exhiben un relieve, dos cabezas masculinas, un fragmento de vestimenta y la cartela del INRI de la cruz de Sant Pere recientemente adquirida.
El monasterio de Sant Pere de Rodes es un mito contemporáneo de la historia del arte románico. También “es la huella del genio creador de un artista perturbador, el Maestro de Cabestany”, como señala Manuel Antonio Castiñeiras, comisario de la muestra inaugurada en el Museo Nacional d’Art de Catalunya.
La exposición se construye en torno a una ausencia, que es, curiosamente, su obra cumbre: la perdida portada en mármol de Sant Pere de Rodes (hacia 1160-1170). Fue destruida y fragmentada durante el primer tercio del siglo XIX y no se conserva ningún dibujo que permita una reconstrucción fiel de la estructura o disposición primigenia de los relieves.
No obstante, a través de la investigación de fragmentos dispersos, de fotografías antiguas del conjunto antes de la restauración de 1995 y de propuestas previas –Subias, 1999; Barrachina, 1999; Bartolomé, 2010; Castiñeiras, 2023; Camps, 2023–, el visitante podrá acceder a una restauración hipotética de la portada. Tenía 10,10 metros de altura por 6,25 de ancho y se organizaba en tres niveles: ingreso, tímpano inferior y tímpano superior.
El origen de este proyecto expositivo lo encontramos en la reciente aparición de una serie de piezas en el mercado del arte, procedentes de este antiguo portal, y en la entrada como depósito en el MNAC de cuatro relieves de mármol en 2023.
Así, se exhiben por primera vez dos documentos sobre el desmontaje de la abadía y de la fachada escultórica en el siglo XIX, un relieve figurado, la cartela del Titulus Crucis de la antigua crucifixión pétrea, un nuevo fragmento del marco de la puerta y tres cabezas masculinas.
Entre ellas destaca la Cabeza de san Pedro, una de las obras más logradas y originales del escultor del románico catalán. Con ella pone de manifiesto el talante retrospectivo de su arte y su inspiración en la tradición grecorromana. De hecho, su rostro de máscara antigua recuerda la estatuaria del estilo severo griego, como el Efebo de Critio (480 a.C.).
Esta reflexión sobre la inspiración antigua del Maestro de Cabestany toma forma en la tercera sección de la muestra. Aquí se plantea cómo la reelaboración de relieves romanos y el contrafactum –imitación de obras de estilo antiguo– que caracteriza al autor es una técnica visible en la escultura románica de todo el arco mediterráneo durante el siglo XII.
Junto a relieves y columnas medievales, se presentan además una serie de sarcófagos paleocristianos y piezas antiguas que sugieren el origen de la técnica del escultor, así como sus fórmulas de composición e inventario temático.
Ejemplo de ello es el Sarcófago de Layos, de la época constantiniana. En él vemos cómo la combinación del alto y el bajo relieve se acentúa por el uso del trépano, fundamental en los rostros. Este recurso es especialmente visible en obras como el tímpano de Santa María, el Sarcófago de Saint-Hilaire d’Aude o la mencionada portada.
Este homenaje al escultor se completa con dos secciones más dedicadas a la dispersión de la portada en el siglo XIX y el surgimiento de la conciencia patrimonial actual. También repasa la edad de oro del monasterio medieval, explicando la creación del mito y sus vínculos con Roma.
Sant Pere de Rodes y el Maestro de Cabestany: La creación de un mito se puede visitar hasta el 29 de junio de 2026 en el Museo Nacional d’Art de Catalunya. Nerea Méndez Pérez




