Andrés Serrano: «El Vaticano aceptó una de mis piezas para su colección»

Andrés Serrano: «El Vaticano aceptó una de mis piezas para su colección»

Estudió pintura y escultura, pero acabó dedicándose a la fotografía. Quizá por eso no le gusta que le llamen “fotógrafo” sino “artista”. Lleva cuatro décadas experimentando con la cámara, a veces con resultados bastante polémicos como su crucifijo de plástico inmerso en un vaso de orina. Ha fotografiado sin complejos el racismo, la violencia y la muerte, pero ahora, de repente, ha empezado a dibujar.

Andrés Serrano. Fotografía: SGM

Pis, sangre, semen, leche… Andrés Serrano parece empeñado en rebasar los límites de lo políticamente correcto para provocar al público; sin embargo, esa no es su intención. “Solo quería experimentar con los fluidos”. Su talante tranquilo y sus raíces caribeñas así lo demuestran.

El autor afrocubano afincado en Nueva York ha hecho un viaje relámpago a Europa para pasarse por Barcelona –cuyo Museo del Arte Prohibido exhibe su célebre Piss Christ–, Madrid –para saludar a amigos como Chus Burés, en cuyo estudio tiene lugar esta charla– y París (donde está preparando su próxima exposición).

*Qué bueno verle por España, ¿qué proyectos tiene por aquí?  

*Vine porque quería conocer el museo prohibido de Barcelona y porque estoy preparando una exposición en el Museo Maillol de París que se inaugura el 30 de abril. También estoy trabajando en otra muestra que se abre  en marzo en el Groninger Museum de Holanda.

*Dice que todo lo que sabe de arte lo aprendió de Duchamp, ¿cómo es eso?

*Sí, siempre lo digo. Descubrí su trabajo cuando tenía 15 o 16 años. Para mí Duchamp dijo a todo el mundo que cualquier cosa, incluida la fotografía, podía ser una obra de arte. Eso supuso la liberación total para los artistas, que desde entonces pueden hacer lo que quieran; si ellos piensan que eso es arte, entonces lo es.

*Bueno, el mensaje también escondía alguna burla contra el arte del momento, los críticos y los coleccionistas.  

*También es cierto… Porque los coleccionistas a veces coleccionan lo que les dicen las galerías, que tienen mucha influencia sobre ellos.

*Vivió en Nueva York durante los años setenta y ochenta, ¿cómo fue asistir a toda esa efervescencia creativa?

*Fui a la Brooklyn Museum Art School durante dos años, pero luego estuve metido en drogas hasta 1978. Empecé a trabajar en serio en los años ochenta, cuando me casé con Julie Ault. Ella era miembro de Group Material, un grupo compuesto por unos ocho jóvenes artistas que hacían instalaciones sobre el sida, el racismo y cuestiones muy sociales. Aunque yo no pertenecía al grupo, acudía a algunos de sus encuentros, lo cual me permitió conocer a Nancy Spero, Leon Golub y a un simpático Félix González-Torres; también a Jenny Holzer.

¿Qué tipo de cosas hacía en aquel momento?

*Ya me había decantado por la fotografía, tomaba de forma esporádica imágenes de gente y de objetos. Pero luego me di cuenta de que necesitaba trabajar por series y comencé a pensar en proyectos más complejos.

*Entonces comenzó a experimentar con los fluidos: orines, sangre, leche… ¿De dónde surgió esa idea?  

*Un día el comisario del New Museum de Nueva York William Olander vino a visitarme porque estaba organizando una exposición titulada Fake, integrada por artistas posmodernistas que hacían obras que parecían una cosa, pero eran otra. Yo pensé que mi trabajo no era lo que él estaba buscando, pero su visita me incitó a hacer una fotografía que pareciese una pintura e hice Milk, Blood como referencia a Mondrian. Después ideé otra imagen más abstracta titulada Blood. Luego vinieron los experimentos con otros líquidos corporales.

*Y llegamos a su famoso Piss Christ. ¿Imaginaba que iba a generar tanta polémica?

*Yo no pensaba que fuese una provocación. No tengo pleitos con la iglesia porque soy cristiano; nací y me crié como católico. Para mí era una cosa que tenía que ver con el trabajo que estaba desarrollando en ese momento con los fluidos del cuerpo. Al principio las fotografías eran bien abstractas y parecían pinturas, luego decidí añadir la figuración y opté por meter objetos como un crucifijo, era la evolución natural del proyecto.

Andrés Serrano. Piss Christ, Blood. 1987. Cibachrome. © Andrés Serrano.

UNA VEZ FUI A MI CARNICERO Y LE DIJE: ‘MIRA, NECESITO UN CHIVITO, PERO NO QUIERO COMPRARLO’. ÉL ME PROPUSO RENTARLO POR UN DÍA»

*No sé si preguntarle de dónde sacaba esos líquidos…

*La leche era de vaca, el pis era mío y la sangre de una carnicería, donde la compraba por galones.

*¿Y no le preguntaban que para qué la quería?

*[Risas] No, la verdad es que tenía una buena relación con el carnicero. Una vez fui y le dije: ‘Mira, necesito un chivito pero no quiero comprarlo’. Entonces él me dijo: ‘¿Y por qué no lo rentas por un día y me lo traes mañana’? Otra vez fui para pedirle una oveja viva y me la trajo. Hay mucha gente amable dispuesta a ayudarte cuando eres un joven creador.

*¿Tiene referentes españoles?

*¡Oh sí! Picasso, Dalí y sobre todo Luis Buñuel. Descubrí sus películas cuando era adolescente e inmediatamente sentí algo con él. Después está la influencia de la música de Bob Dylan. Cuando salió era un muchacho, pero parecía alguien que conocía mundo por la profundidad de sus canciones. Por ejemplo, la letra de Hard rain’s gonna fall dice ‘voy a aprender bien mi canción antes de empezar a cantar’ y eso me parece una lección muy buena para todos los artistas: antes de que tú vayas a poner tu trabajo en el mundo, debes de tener algo que decir.

Andrés Serrano. Milk, Blood. 1986. Cibachrome. © Andrés Serrano.

¿Y qué es lo que tiene que decir Andrés Serrano?

*No lo sé, todavía lo estoy diciendo [risas]. ¿Tú sabes qué estoy haciendo por primera vez? Pintar. Es curioso, porque desde la escuela de arte decidí tomar solamente fotos, pero no como fotógrafo sino como artista.

*¿Cuál es la diferencia?

*Para mí el primero lo hace por una razón: un periódico, un comercio, una publicidad… El artista en cambio las hace para uno mismo. Yo formo parte de esa gente que usa la cámara sin considerarse fotógrafo, como Cindy Sherman o Gursky. Pero hace más de un año que empecé a dibujar en un libro de Michelangelo, cogí los pasteles y empecé a pintar ligero, sin pensarlo. Me di cuenta de que tengo mucho orgullo de usar mis manos. Además, el otro día el Vaticano aceptó una de mis piezas para su colección de arte contemporáneo.

*Enhorabuena. ¿Piensa exponer esas pinturas?

*Bueno, en el Museo Maillol voy a mostrar algunos dibujos que son pastel y mix media.

*Por cierto, ¿qué pasó con su exposición La historia del sexo y unos neonazis en Suecia?

*Que cuatro tipos fueron a la galería y atacaron mi trabajo. Se sabe el número porque el quinto grabó un vídeo que subió a Youtube. La verdad es que me gustó, tenía heavy metal y eslóganes de arte degenerado de los nazis, por eso cuando mi abogado pidió que lo retirasen le dije: ‘¿pero por qué lo has hecho, si estaba bueno?’

*¿Se considera usted un provocador?

*Tengo esa reputación, pero soy bastante normal. También creo que tengo más sentido del humor que otros artistas.

 *Lo justo sería recordar otras series suyas como Nómadas, La Morgue o Ku Klux Klan con imágenes muy potentes.

*Creo que muestran conceptos bien sencillos: raza, sexo, religión… Son temas que siempre he tratado. Muchas veces una serie sigue a otra serie, yo veo la conexión entre todas ellas.

*¿Cuáles son sus proyectos futuros?

*Me gustaría hacer más pintura. Tengo en mente una idea para una pieza bien grande, pero necesito encontrar a alguien que pueda ayudarme económicamente, quizá en Catar, donde me dicen que hay mucho espacio y dinero. A menudo la gente no piensa que seas capaz de hacerlo, así que mi trabajo ahora es encontrar a la persona que pueda escuchar lo que tengo que decir. ¡Quiero hacer una pieza bien grande! Sol G. Moreno

Andrés Serrano. Grey Moses. 1990. Cibachrome. © Andrés Serrano.