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El Museo de Bellas Artes de Bilbao enriquece su colección con nuevas donaciones


Ayer Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, acompañado de Javier Novo y Miriam Alzuri, coordinador de Conservación e Investigación y miembro del departamento de exposiciones del museo bilbaíno, respectivamente, presentó las nuevas donaciones del año 2020, que pasan a formar parte de su extensa colección. Esta intención  sostenida en el tiempo refrenda una buena práctica de la generosidad de los coleccionistas que vienen contribuyendo a la mejora del conjunto de piezas que ya atesora el museo. En este caso son algo más de 150 obras de artistas como Thomas Struth, Dora Salazar, Vicente Larrea, Juncal Ballestín, Juan Carlos Eguillor, Lucas Vorsterman o el mural de Ameztoy, Zumeta o Zabala, entre otros.


Conviene destacar que desde que se constituyó la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao en 2001 el número de obras que se han donado al museo es superior a las adquisiciones, tanto en el número de piezas como en el valor patrimonial de las mismas. Y eso subraya varias cosas: la generosidad y el compromiso de instituciones y personas porque al donar están contribuyendo a enriquecer el patrimonio y la cultura de la comunidad y eso inevitablemente revierte en el bienestar de la ciudadanía y refleja el progreso de la sociedad. En los últimos años Alicia Koplowitz donó una obra maestra de Luis Paret, Triunfo del Amor sobre la Guerra (1784);  los nietos de Martín García-Urtiaga y Mercedes Torrontegui donaron la escultura Bilbao (1983) de Richard Serra; y la Fundación Vizcaína Aguirre hizo lo propio el pasado año con la instalación Hanging Figures (1997) de Juan Muñoz.

En 2020, a pesar de la situación de incertidumbre actual, también ha continuado este mecenazgo ejemplar que incorpora 160 piezas procedentes de siete donaciones. Dos de ellas se anuncian ahora con tres piezas, pero se darán a conocer más adelante. Dos grabados de Lucas Vorsterman, un maestro admirado por Rubens y Van Dyck, que supo reflejar la iconografía de Lot y sus hijas según Gentileschi (1629-1630), que guarda relación con una  obras maestra del Museo de Bilbao; y captar en un retrato efigie  la personalidad de Orazio Gentileschi, a partir de un dibujo de Van Dyck.

Y además un mural colectivo, realizado en 1980 por Vicente Ameztoy, José Luis Zumeta y Carlos Zabala, contra la central nuclear de Lemoiz, que ha sido donado tras su restauración por la Fundación Andikona, y donde los tres artistas denunciaban cómo este tipo de instalaciones podían suponer la destrucción del territorio y de su entorno natural.

Siguiendo con la disciplina del grabado cabría destacar la donación de tres aguafuertes del escultor y grabador Vicente Larrea (Bilbao, 1934). El primero de ellos es un ejemplar de 2013 y los otros dos de este mismo año, que han sido estampados por la editora Usoa Zumeta. Estos tres se unen a los de homenaje que ya tenía el museo: uno de 1996 dedicado a Jorge de Barandiarán y otro de 2008 que formó parte de la carpeta que varios artistas hicieron con motivo del centenario del museo.

El coleccionista José Ramón Prieto ha donado una escultura de Dora Salazar (Alsasua, Navarra, 1963), titulada Tejer II, 2001, hecha con hilo de cobre. Es una pieza de madurez, hecha a escala natural, que representa a una figura femenina sin extremidades y alejada de cualquier identidad individual, pero cuyo cuerpo refleja una imagen estereotipada de la feminidad que cuestiona su rol asociado al cuerpo femenino y su indumentaria.

La familia Iglesias Fernández-Berridi ha donado una foto de Thomas Struth (Geldern, Alemania, 1954), tomada en el jardín de la casa que dicha familia tiene en San Sebastián. Esta imagen pudo verse recientemente en la exposición que organizó el Museo Guggenheim Bilbao dedicada a la trayectoria del fotógrafo alemán, dentro de una de sus series más conocidas en torno a personas en su entorno familiar. En este caso, retrata a esta familia donostiarra, encabezada por el empresario Eduardo Iglesias, junto a sus hijos Eduardo, Lourdes, Alberto (músico) y Cristina (escultora y grabadora), sus hijos políticos y nietos. Aunque pueda parecer una instantánea esta composición de Struth supuso un arduo trabajo preparatorio previo como ocurre en casi todos los trabajos de uno de los fotógrafos artistas más influyentes del panorama actual, cuya incorporación a la Colección del Museo de Bilbao será de gran interés para los visitantes.

Las últimas donaciones son dos fondos documentales artísticos. La primera de ellas ha sido realizada por Carmen Eguillor, hermana de Juan Carlos Eguillor (San Sebastián, 1947-Madrid, 2011), ilustrador, pintor, videoartista y grabador, que vivió y trabajó entre Bilbao y Madrid, y que siempre estuvo atento a todo lo que acontecía. Las obras de esta donación han sido escogidas de entre el vasto fondo que dejó Eguillor a su fallecimiento y cuyo resultado constituye una magnifica representación de su polifacética labor como creador:  99 obras sobre papel, 7 cuadernos, y 4 objetos.

Y la segunda la protagoniza una colección particular de Bilbao, que ha donado un conjunto de 42 obras. La mayoría de la artista alavesa Juncal Ballestín (Vitoria-Gasteiz, 1953-2015), que cultivó la escultura, el grabado, diseñó carteles e invitaciones y que fue una de las creadoras más representativas de Álava en los años ochenta y noventa. Y junto a las 26 piezas de Ballestín, otras obras de Miguel González de San Román, Carmelo Ortiz de Elgea y Juan Mieg, así como dos carteles originales del pintor bilbaíno Alfonso Gortázar. Julián H. Miranda

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