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El mundo al otro lado del estrecho

El museo Reina Sofía, junto con el Ministerio de Cultura y Deporte de España, la Fundación Nacional de Museos del Reino de Marruecos y la colaboracion de Mathaf:Arab Museum of Modern Art – Qatar Museums y Qatar Foundation, ha inaugurado esta semana la exposición Trilogía Marroquí. 1950-2020 una mirada hacia la creación artística de los últimos 70 años del país vecino.


Tan cerca y tan lejos. Marruecos y España comparten un pasado tumultuoso y una convivencia compleja, pero la proximidad entre ambos países parece quedar relegada a un segundo plano cuando la conversación se aleja de políticas migratorias y fronteras. Trilogía marroquí 1950-2020 llega al museo Reina Sofía preparada para desterrar este tópico. La exposición comisariada por Manuel Borja Villel, director de la institución madrileña, y Adbellah Karroum, director del Mathaf: Arab Museum of Modern Art, recorre 70 años de arte y cultura marroquí, desde la década de 1950, antes de su independencia, hasta el día de hoy.

Este relato de aproximación está auspiciado por la investigación decolonial, que es una de las bases programáticas del Reina. A través de un estudio pormenorizado y de la intervención de artistas, comisarios y críticos de las zonas en las que se pone el foco de atención, se alcanza una mayor difusión de las políticas y tendencias culturales de centros de producción tradicionalmente apartados del eje de Occidente.

Gracias a 250 obras el espectador navega décadas de rebeldía y aperturismo, de intelectualidad y de práctica autodidacta, que pintan un panorama mucho más cercano de lo que muchos podrían haber imaginado. Y es que dentro de sus particularidades –técnicas, estéticas o políticas– hay también un espíritu universalista que no nos expulsa, sino que nos acoge con los brazos abiertos. En ocasiones, a través de modos y fenómenos muy diferentes a los del resto del mundo, Marruecos y sus artistas llegan a «soluciones» –o al menos «respuestas»– que conocemos como la palma de nuestra mano. El discurso de evolución, cambio y progresión que expone Trilogía marroquí refleja el de otros rincones del mundo.

Ya desde el comienzo se puede apreciar este desarrollo en paralelo. La muestra se divide en tres secciones: Tras la independencia, Desarrollo multidisciplinar de las artes y La generación 00. La primera de ellas narra el clima del país durante los últimos años del protectorado francés y español –que se prolongaron desde 1912 hasta 1956–, cuando una identidad nacional propia comenzaba a dibujarse en el horizonte, hasta los primeros momentos del Marruecos independiente. El desahogo para muchos creadores fue un rechazo al academicismo que patrocinaban las autoridades europeas cuando ostentaban el poder. La reivindicación formal de su tradición se entremezcla con las influencias internacionales, recopiladas en gran medida por aquellos privilegiados que pudieron viajar, para dar a luz piezas que van en paralelo con el rechazo a la tradición que también estaba ocurriendo en Occidente.

Dos ciudades polarizan el debate artístico desde ese momento, Casablanca, gracias a su Escuela de Bellas Artes –cuyo rumbo fue definido por los artistas que habían tenido formación internacional–, y Tánger, que se había convertido en un lugar de encuentro para la generación beat. También se relata como gracias a publicaciones como SoufflesLamalif Intégral se crearon relatos alternativos en los que debatir y explorar el significado de la modernidad para los marroquíes.

La segunda sección transcurre durante los llamados años de plomo (1970–1999). Distintos hitos marcan este periodo: la gradual arabización de la vida cultural, junto con la anexión del Sáhara occidental, el incremento del control estatal y los crecientes conflictos internos. Este es un momento de explosión en la diversidad cultural, y no solo desde las escuelas o universidades, varios artistas autodidactas hacen su aparición, con un lenguaje más personal y aislado de tendencias. Esta legitimización que apoya el museo es de especial relevancia, ya que da cabida especialmente a muchas creadoras no occidentales que suelen ser tenidas en menos consideración por una pretendida falta de formación.

La mayor experimentación en géneros como el cine o el creciente uso de objetos encontrados a finales de estos años, sirven de unión con la última sección, La generación OO. esta expresión se refiere a aquellos artistas que estuvieron en activo durante la primera década del siglo XXI, y que fueron testigos del creciente desarrollo tecnológico, de un creciente populismo y de la Primavera Árabe. La instalación, el video arte y la fotografía –casi documental– ganan terreno en las últimas salas. Con reflexiones menos dependientes de subtexto para plasmar problemas sociales acuciantes, parecen haber tendido hacia una mayor literalidad del mensaje aunque utilicen medios menos tradicionales.

Trilogía marroquí. 1950–2020 es una ventana hacia un mundo por descubrir –y a la vez familiar– a la que todos deberíamos asomarnos. Se podrá visitar hasta el 27 de septiembre. Héctor San José.

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