El Jinete Azul, redescubierto en Múnich
El Museo Lenbachhaus presenta las obras del conocido grupo expresionista bajo una nueva mirada. La exhibición forma parte de los preparativos para el primer centenario del centro y permanecerá abierta al público hasta el 5 de septiembre de 2027. TEXTO: Alfonso Echevarne
A principios del siglo XX, un círculo de artistas se reunió en Múnich. Compartían una visión común y la determinación de renovar el arte y transformar la sociedad. La imagen de un jinete azul dio nombre al grupo y poseía una fuerte carga simbólica para sus fundadores: Wassily Kandinsky y Franz Marc.
Por un lado, el azul representaba la espiritualidad y la trascendencia. Por otro, el jinete evocaba movimiento y transformación. Juntos funcionaban como una metáfora de su propuesta: cabalgar hacia un horizonte más amplio que Else Lasker-Schüler, en un poema de 1911, describió con las palabras que dan nombre a la exposición: “Más allá del mundo”.
Tras dos años de trabajo, la jefa de departamento, Melanie Vietmeier, junto con el director del Museo Lenbachhaus, Matthias Mühling, y Johannes Michael Stanislaus, han articulado un recorrido histórico y temático a través de las más de 150 obras de la colección.
Las distintas salas abordan los momentos clave del movimiento, desde su fundación y las exposiciones de 1911-1912 hasta la censura de sus obras por parte del régimen nazi. También examinan algunos de sus tópicos principales como la forma, el paisaje, la ciudad, la infancia o las artes escénicas.
La muestra se organiza en torno a los logros pioneros del movimiento. Desde la teoría simbólica del color de Franz Marc y las transgresiones performativas de Alexander Sacharoff, el visitante llega finalmente a la sala dedicada a Kandinsky, bautizada con el título de su primer ensayo: De lo espiritual en el arte. Allí puede observarse cómo el autor reduce lo representativo –todavía mostrando a tres jinetes que galopan– hasta transformarlo en composiciones dominadas por el color que terminan por condensarse en elementos compactos.
Por otro lado, destaca la obra de las mujeres artistas quienes, inusualmente visibles para su época, desempeñaron papeles protagonistas en el movimiento. Así, las dramáticas pinturas de la cosmopolita Marianne von Werefkin establecen un diálogo con las naturalezas muertas y los mundos infantiles de Maria Frank-Marc, mostrando la diversidad de voces del grupo.
Entre ellas, sobresalen especialmente las pinturas de la gran benefactora del Lenbachhaus: Gabriele Münter. La artista escondió en su casa de Murnau numerosas obras de sus compañeros, entonces consideradas “arte degenerado”, para protegerlas de los nazis y después las legó al Museo Municipal en 1957. La Fundación Münter-Eichner, con sede allí, ha preservado su legado y es una de las instituciones prestadoras de la exposición.
Por último, la muestra aprovecha la ocasión para presentar por vez primera importantes adquisiciones recientes de la pinacoteca de Múnich, como las composiciones abstractas de gran formato de Wilhelm Morgner, junto con obras de Emmy Klinker y Albert Bloch, que ofrecen reflexiones críticas de la realidad social. Integradas en el conjunto expositivo, favorecen una lectura renovada de sus fondos.
Más allá del Mundo abre nuevas perspectivas sobre uno de los movimientos más destacados de la vanguardia europea, demostrando que los temas explorados por sus artistas –la libertad personal, la práctica estética y la innovación más allá de los géneros– siguen siendo actuales.
El Jinete Azul concebía el arte como un mensaje. Su legado continúa inspirando la búsqueda de una dimensión más espiritual y renovada del arte.





