El Clavé de Catawiki se adjudica por 11.500 euros
En su licitación más reciente, los mejores resultados fueron para artistas nacionales, concretamente Antoni Clavé y Juan García Ripollés. También encontraron comprador una escultura de Igor Mitoraj y una pintura tardogótica del norte de Italia, entre otras piezas.
La subasta más reciente de Catawiki ofreció una selección muy diversa de arte que motivó la participación de pujadores de distintos mercados europeos. Entre los resultados destacados figura Hommage à El Greco, de Antoni Clavé. Su venta no debería tomar por sorpresa a nadie, ya que como adelantamos en nuestro previo (ver aquí) el éxito de otras compras protagonizadas por el artista catalán auguraba un buen desenlace para esta obra.
La admiración de Clavé por el gran maestro español del Renacimiento Doménikos Theotokópoulos lo llevó a realizar una serie de dibujos, grabados y pinturas en los años sesenta del pasado siglo. Como en sus otras versiones, la pieza aúna con gran destreza y un lenguaje propio la antigua tradición pictórica española con el modernismo posterior a la guerra.
Cabe mencionar, además, que la obra fue recientemente enmarcada por un marco tipo museal y un cristal grueso para garantizar su protección. Bajo la luz UV no se detectaron retoques. Los compradores se sintieron de inmediato atraídos por esta representación monumental y atemporal y pujaron hasta alcanzar los 11.500 euros.
Esta no fue la única alegría para el arte nacional. Una escultura de bronce de Ripollés, que a sus 94 años sigue en activo, detuvo el mazo en los 8.000 euros. Esta Bailarina, que aparece en su catálogo razonado Ripollés 1980-2006 publicado por el IVAM, es una de las figuras más reconocibles de su producción.
Versiones como ésta en gran formato se han instalado en parques, calles principales y plazas de Valencia, Madrid, Sevilla, Lisboa, Venecia, Verona, Bolduque y Pekín. Aunque no siempre gozó de este éxito internacional.
Huérfano al nacer, los primeros años de Ripollés estuvieron marcados por distintos trabajos, como chatarrero y pintor de casas, antes de perseguir sus ambiciones artísticas. En la década de 1950, se trasladó de Castellón a París, donde logró que sus obras se expusieran en la prestigiosa Galerie Drouant-David, compartiendo espacio con maestros como Picasso o Chagall.
Otra escultura que encontró comprador fue Perseo, del artista de ascendencia polaca Igor Mitoraj. La pieza, que se ha rematado en 6.000 euros, está fundida en bronce con una sutil pátina verde y montada sobre un pedestal de travertino.
La obra representa un torso masculino fragmentado, ejemplo de su habilidad técnica y su conocimiento de la mejor tradición clásica. Aunque el cuerpo humano ocupa el grueso de su proceso creativo, se vale al igual que Rodin de la fragmentación, en cuanto unidad figurativa autónoma.
Por otra parte, acostumbra a romper el contorno cerrado de sus esculturas para que el espacio penetre en el interior de la masa escultórica. En este caso, vemos cómo el artista ha arañado y parcheado este torso como si el material hubiera sufrido el acoso de agentes externos liderados por el tiempo.
En el apartado de pintura, sobresale la venta de Cristo predicando a la multitud, cuyas características la acercan a la cultura figurativa tardogótica del norte de Italia. La persistencia del fondo dorado, la disposición jerárquica de la figura de Cristo y la distribución de la multitud la aproximan a la producción lombarda que se desarrolló a mediados del siglo XV.
Asimismo, el marcado perfil de algunos rostros, la variedad de tocados y ciertas inflexiones expresivas sugieren una familiaridad con modelos transalpinos. Esta escena cargada de solemnidad sagrada se remató en 5.100 euros.
Terminamos este repaso de ventas destacadas con No Halo, una de las creaciones más recientes del pintor alemán contemporáneo Claus Bertermann. Realizada en 2026, supone un nuevo capítulo en su producción —hasta ahora centrada en la abstracción de gran formato—, con escenas figurativas en colores intensos que remiten a la pintura expresionista alemana.
La obra representa a un piloto de carreras sentado junto a su automóvil, el número 8, y con ella Bertermann quiere trasladarnos al paddock de principios de la década de 1960. El título de esta pieza, que se adjudicó por 3.500 euros, se vincula con uno de los recursos más antiguos de la pintura occidental: el halo. Durante siglos, este círculo luminoso le ha indicado al espectador quién era sagrado y quién estaba protegido.
El automovilismo moderno tomó prestado este término para una pieza de titanio que funciona de manera similar en términos prácticos: marca al piloto como alguien que está destinado a llegar a casa. La intención de Bertermann no era crear una pintura sobre velocidad, sino el retrato de un hombre que culmina la carrera sin más protección que su propia habilidad.
Catawiki cierra con esta última licitación una serie de seis subastas en las que se ofrecieron más de 400 lotes y se superaron los 250.000 euros en adjudicaciones, con cerca de seis de cada diez lotes vendidos. Nerea Méndez Pérez




