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El arte del Renacimiento vuelve al Museo de Zaragoza

Un total de 40 obras, 14 de ellas inéditas, cuelgan desde el pasado miércoles en las dos nuevas salas reabiertas al público. Trazan un recorrido por la pintura y la escultura desde el siglo XVI hasta inicios del Barroco, con nombres destacados como Damián Forment, Juan de Juanes o Lavinia Fontana, entre otros.


“La reapertura de estas nuevas salas dedicadas al Renacimiento se enmarca dentro del plan museográfico del Museo de Zaragoza de renovación de la exposición permanente”, explica el director del centro, Isidro Aguilera. Una renovación que comenzó por Francisco de Goya y su época, siguió con la presentación de la pintura barroca y que aún sigue desarrollándose. “Antes del verano se expondrá la pintura gótica, una magnífica colección que es una de las fortalezas de los fondos del museo. La renovación concluirá con la sección de arqueología”, continúa Aguilera.

El Museo de Zaragoza es un gran desconocido entre los museos españoles. Atesora una importante colección de pinturas con obras maestras de Jaume Serra, Juan de Juanes, Antonio Pereda, Francisco de Goya o Francisco Pradilla, así como piezas de escultura, artes suntuarias, etnografía y arqueología. De esta última sección destaca una cabeza de Augusto (siglo I) ejecutada en sardónice indio –única en el mundo romano– y la excepcional colección de arcos y yeserías islámicas pertenecientes al antiguo palacio taifa de la Aljafería de Zaragoza (siglo XI), que se actualizará dentro del proyecto museográfico de la sección de arqueología.

Las salas reabiertas ahora al público trazan un repaso por el Renacimiento desde comienzos del siglo XVI hasta inicios del Barroco en el que destacan los autores activos en Aragón. Las obras seleccionadas atienden a dos criterios fundamentales, según el director. “Por una parte, la excelencia y singularidad de cada una de las piezas expuestas, como en el caso del retrato real de Juan de Juanes o el doble retrato de Lavinia Fontana; y, por otra, la gran variedad de objetos que integran la plástica de la época con obras hasta ahora guardadas en los almacenes. Ejemplo de estas colecciones especiales son la vitrina dedicada a la loza de Muel o el sitial de coro procedente del monasterio cisterciense de Rueda (Sástago, Zaragoza) que se ha restaurado para la ocasión y que no se había expuesto desde su recuperación en la Desamortización de 1835”.

Las obras maestras de las nuevas salas  son los retratos. El primero cronológicamente es el del rey Alfonso V de Aragón pintado por Juan de Juanes y realizado por encargo de los jurados de Valencia.

Las obras maestras de la nuevas salas son los retratos. El primero cronológicamente es el del rey Alfonso V de Aragón (1557) pintado por Juan de Juanes y realizado por encargo de los jurados de Valencia. Durante la Ilustración perteneció al diplomático aragonés e íntimo amigo de Mengs José Nicolás de Azara.

Por otra parte, una novedad importante la constituye el doble retrato matrimonial (hacia 1577-1585) en miniatura sobre cobre atribuido a la boloñesa Lavinia Fontana, una de las primeras pintoras documentadas de la Historia del Arte (anteriormente estuvo atribuido a Benvenuto Tisi Il Garófalo). “Pronto podrá verse en la exposición que inaugurará en octubre el Museo del Prado dedicada a Sofonisba Anguissola y Lavinia Fontana” según comenta Aguilera.

La escultura de retablos y fachadas en alabastro, el ‘mármol’ aragonés, fue una de las especialidades artísticas del viejo Reino de Aragón. Los Gil de Morlanes, padre e hijo, y luego Damián Forment –autor del retablo mayor de la Basílica del Pilar– fueron los maestros principales, todos bien representados en la nueva exposición. De Forment, se presenta además una escultura inédita: Santa Ana, la Virgen y el Niño, depósito de una colección particular. Asimismo, la pintura repasa cronológicamente toda una centuria. Dos tablas con reminiscencias góticas sobre la Pasión (hacia 1515-1519) del Maestro de Sigena pertenecientes al retablo mayor del Monasterio de Sigena (Huesca) dan cuenta de la riqueza de obras artísticas soberbia que poseyó este panteón real aragonés.

También destaca la pareja de tablas de San Pedro y San Pablo (hacia 1510 ambas) realizadas por Pedro de Aponte, uno de los introductores del renacimiento en Aragón. Sin embargo, el pintor local renacentista mejor representado es Jerónimo Cósida, un importante autor bien documentado del que se presenta una de sus obras maestras: el retablo completo de la antigua capilla de la cárcel de Manifestación de Zaragoza (h.1569-1572) que conserva íntegra su mazonería original.

Otros autores sobresalientes presentes son los flamencos Colyn de Coter –San Jerónimo penitente, hacia 1500– y Pablo Scheppers –Adoración de los magos, hacia 1575–, activo en Zaragoza entre 1559 y 1575; el toledano Correa de Vivar –Resurrección, segundo tercio del siglo XVI– y un maestro español anónimo autor de una Virgen del Rosario (h. 1590), que el museo ha recibido recientemente por dación en pago de impuestos. Ricardo Centellas

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