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‘Diálogo’ luminoso entre Soledad Sevilla y Eugénio de Andrade


Recientemente La Cama Sol presentó, en el Café Comercial de Madrid, Umbral de pájaros, primera edición completa en castellano de uno de los poemarios esenciales de Eugénio de Andrade (1923-2005), seudónimo de José Fontinhas, uno de los poetas más importantes del siglo XX no sólo en Portugal, que ha sido traducido por el poeta Miguel Losada, uno de los grandes expertos en la obra de Andrade, que leyó con una voz potente y cálida algunos de los poemas que conforman esta edición, como siempre cuidada por Julio Andreu, director de arte y que ha hecho una buena selección de imágenes de obras de Soledad Sevilla (Valencia, 1944) de acuerdo con la artista, para acompañar los versos de Andrade. Se incluyen por tanto la reproducción de casi una treintena de óleos sobre tela de la pintora valenciana, que establece un ‘diálogo’ emotivo con el poeta que vivió la mayor parte de su vida en Oporto.

En esas composiciones, datadas entre 2014 y 2018, hay una conexión en el espacio de dos creadores con un mundo interior rico y  varias aristas en común, donde no han faltado cuatro o cinco pinturas creadas por la artista valenciana en 2018 para que formaran parte del libro, aunque el interés suscitado en la artista por el universo poético de Andrade ha provocado que ya estén pensando en que el próximo libro de poemas que editará la Cama Sol del poeta portugués sea un trabajo aún más ambicioso para seguir la estela de las calles que habitó el poeta portugués con nuevas obras especialmente creadas por  Soledad Sevilla.

En el acto de presentación intervino Javier Santiso, poeta y fundador de La Cama Sol, que nació hace un par de años y que ya han editado 15 títulos, tiene como objetivo  establecer un diálogo de la poesía con las artes plásticas y también de aquella con la tecnología. Y añadió que  hasta ahora se han publicado libros de poetas poco conocidos en nuestro país como el también pintor Latiff Mohidin, de Christian Bobin y José María Sicilia, de Lucien Becker con el pintor Carlos León, pero también de Gimferrer con Antoni Tàpies, o del mismo editor interactuando con la pintora Lita Cabellut, entre otros.

Por su parte, Soledad Sevilla que ahora está exponiendo en el Centro Cultural Bancaja de Valencia y en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de Sevilla, dijo que su vinculación hasta ahora con Portugal había sido con Fernando Pessoa, a través de la influencia que tuvo en ella El libro del desasosiego, escrito por Bernardo Soares, uno de los heterónimos del gran poeta portugués por lo que desarrolló el proyecto Rutas del desasosiego en la galería Pasevite de Lisboa hace un par de años, y ahora empieza con Andrade una nueva interrelación, de momento con la reproducción de imágenes de sus óleos sobre tela pero posteriormente con un nuevo proyecto partiendo de los versos de Andrade, tal y como anunciaron la artista valenciana y el editor de la Cama Sol.

En este conjunto poético de Andrade, que en realidad  son tres: Umbral de pájaros, Verano sobre el cuerpo y Cerca del habla, escritos entre 1973 y 1975, en un momento decisivo de la historia portuguesa contemporánea se alternan varios matices, pero como Soledad Sevilla en sus composiciones no renuncia a la belleza y ahí está el poder de ambos creadores.

A lo largo de su trayectoria Soledad Sevilla ha obtenido numerosos galardones, entre otros el Nacional de Artes Plásticas, la Medalla de Oro de Bellas Artes o el Premio Arte y Mecenazgo, y hoy está considerada una de las voces plásticas más potentes de nuestro país. En las imágenes que acompañan los versos ásperos y dulces de Andrade late una fuerte búsqueda de la luz y del color de ambos creadores, que están también unidos por esa reflexión hacia un mundo personal, en el que se alternan ese viaje introspectivo que les conduce a la noche pero también a la luz.

Hay dos colores que sobresalen sobre otros en las composiciones de Soledad Sevilla: el blanco y el azul, pero sin dejar de lado los verdes, grises o negros, pero también se da entre los dos creadores  un léxico compartido: el silencio, la luz, el ciclo de la naturaleza, tan presente en las ventanas de Soledad Sevilla como en los poemas de Andrade, la pasión creativa, el lirismo, lo poético, y ese sentido de la revelación que desprenden los versos del poeta y las sugerentes imágenes de Soledad Sevilla, ambos dotados con una personalidad plena y reconocible que resuenan en las palabras que escribe Miguel Losada en el prólogo y que afectan tanto a la poesía como a la pintura: «Una lluvia, que acabará por empapar nuestros ojos, inundando de nueva savia el corazón. Hasta encontrar el verdadero nombre de las cosas, y volver a nacer«. Julián H. Miranda

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