Cuando la Alhambra susurró a François Morellet su destino

Cuando la Alhambra susurró a François Morellet su destino

Con motivo del centenario del nacimiento del artista francés, el Centre Pompidou-Metz organiza su retrospectiva más completa realizada hasta la fecha. La muestra de 100 obras comienza con sus primeros experimentos pictóricos de la década de 1940, rara vez exhibidos, y culmina en las creaciones de neón de la década de 2010.

En 1952, François Morellet visitó la Alhambra de Granada. Aquel encuentro marcó un punto de inflexión en su obra, que adoptó entonces un lenguaje visual que le convertiría en el principal exponente francés de la abstracción geométrica.

Me gusta pensar en Morellet como el protagonista del epílogo de In the Mood for Love, de Wong Kar-wai. Solo que, en lugar de ver a Chow Mo-wan pasear por las ruinas del templo camboyano de Angkor Vat y confiarle su secreto amoroso a un resquicio en la piedra, me imagino al artista francés inclinado sobre los muros de la Alhambra, con la oreja apoyada en el Zellige, para escuchar aquello que la trama de líneas y formas del mosaico viene a revelarle sobre su futuro.

Aquel viaje a España, junto a otro anterior a Brasil, donde visitó una retrospectiva de Max Bill en el Museu de Arte de São Paulo que le introdujo en los principios del Arte Concreto, cambiaron por completo su enfoque estilístico.

A partir de la década de 1960, comenzó a explorar la posibilidad del espacio más allá del marco de la obra. Abandonó la composición y neutralizó la ejecución. De hecho, unos años antes ya empezó a recurrir al azar para crear piezas que desmontasen la mitología romántica del artista inspirado.

François Morellet en el laberinto de GRAV. (1963-2000). Colección del Museo de Arte e Historia de Cholet. ©Adagp, 2025.
François Morellet. 'Violet-bleu-vert-jaune-orange-rouge' (1953). Óleo sobre madera. Dimensiones: 80 x 80 cm. Fotografía: Audrey Laurans. ©París, Centro Pompidou.

Las composiciones de esta época a menudo juegan con efectos ópticos, creando ilusiones de movimiento como si las cuadrículas vibraran. Ejemplo de ello es Random Distribution of 40,000 Squares Using the Oddd and Even Numbers of a Telephone Directory, 50% Blue, 50% Red, una obra hipnótica que genera tanta fatiga visual como la longitud de su título.

Para su creación, dividió el lienzo en una cuadrícula de 40.000 cuadrados y pidió a su familia que leyeran en voz alta números de la guía telefónica. Desde la esquina superior izquierda hasta la inferior derecha, marcó un cuadrado por cada número par y dejó uno en blanco por cada número impar. Al llegar al final, coloreó de azul aquellos marcados y de rojo los que estaban en blanco.

El resultado parece tan aleatorio como meticulosamente diseñado, y revela la fascinación de Morellet por la creación algorítmica y los procesos sistemáticos. El cuadro Violet-bleu-vert-jaune-orange-rouge, presente en la muestra, también es representativo de ese sistematismo que resuena profundamente en la era digital actual.

La exposición propone también un acercamiento a algunas obras de la segunda mitad de los años 70 y de las décadas siguientes, donde el lienzo ya no es solo el soporte del contenido, sino que se convierte en la forma misma y, en ocasiones, abandona la pared para adentrarse en la tercera dimensión.

François Morellet. 'Ligne continue sur 4 plans inclinés à 0°, 30°, 60°, 90°' (1979). Acrílico sobre lienzo. Dimensiones: 200 x 800 cm (cada lienzo: 200 x 200 cm). Fotografía: Bertrand Prévost. © París, Centro Pompidou.

Así, nos encontramos con instalaciones como Ligne continue sur 4 plans inclinés à 0°, 30°, 60°, 90º o Carré (miroir) plié (coupé) à 90° en 2 parties égales. Angle de la pliure (coupe) avec le côté 67°5, que buscan desconcertar al espectador. Como hijo de Picabia, disfrutaba desestabilizando nuestro sentido de la horizontalidad colgando sus cuadros torcidos, demasiado altos o ligeramente inclinados.

Esta sensación también la consigue en 1 rayon de 1/8 de cercle, una figura de cuatro lados articulada entre dos segmentos en la pared, dos en el suelo, dos en neón y dos dibujados con los cables que alimentan los tubos eléctricos.

François Morellet. 'Carré (miroir) plié (coupé) à 90° en 2 parties égales. Angle de la pliure (coupe) avec le côté 67°5' (1982). Dimensiones: Espejo, 91 × 167 × 91 cm. Cholet, Fondo François Morellet. ©Archivos François Morellet / Adagp, París, 2026.

En 1963, Morellet comenzó a trabajar con un fabricante de neón para generar composiciones de luz combinadas con sistemas mecánicos de temporización, hechos a mano, que establecían un ritmo de iluminación específico para cada panel. De esta forma, el creador buscaba subvertir el control de la mirada del espectador, como comprobará en 64 lampes, allumage avec 4 rythmes superposé.

Finalmente, el Pompidou-Metz ha querido rendir homenaje a las numerosas intervenciones arquitectónicas que el artista realizó en el espacio público o en lugares patrimoniales destacados. Así, recordará su primera intervención en 1971 (2 doubles trames +3° -3° rouge sur bleu), realizada en la fachada La Reynie, frente al futuro Centre Pompidou de París, hasta la obra de neón de la serie Lamentable que colgó de la mano de la estatua de la Dea Roma, en la Villa Mdici, en el marco del Festival de las Luces Ouvert la nuit, en 2017.

En este marco, 4 trames 30° – 60° – 120° – 150° partant d’un angle du mur. Intervalles : hauteur du mur (1977-2026) se reactivará en la fachada del Technicentre de la SNCF de Metz, visible desde la Galería 3, donde se presenta la exposición François Morellet. 100 por cien, disponible hasta el 28 de septiembre. Nerea Méndez Pérez

François Morellet. 'π baroco no 1 rouge, 1 = 45° (angles du même côté), 7 éléments' (2001). Lápiz graso sobre pared, tubos de neón rojos y sistema eléctrico. Dimensiones: 330 × 278 cm. Cholet, Fondo François Morellet. ©Archivos François Morellet / Adagp, París, 2026.