Artur Ramon: «Los anticuarios hacen cosas que son invisibles y de las que no se habla»

Artur Ramon: «Los anticuarios hacen cosas que son invisibles y de las que no se habla»

El historiador catalán acaba de lanzar su último libro, titulado Anticuarios modernos, en el que aborda la realidad de su profesión utilizando por primera vez la ficción.

Artur Ramon no es, ni mucho menos, un autor novato. Ya ha publicado obras sobre el erotismo en el arte, el dibujo o la obra de Piero della Francesca y Roberto Longhi, entre otros temas. Sin embargo, con Anticuarios modernos, el autor se embarca por primera vez en la publicación de una obra de ficción.

El libro se compone de una serie de relatos que abordan la realidad de su profesión, a la que la familia de Ramon se lleva dedicando desde hace cuatro generaciones. Tanto por experiencia propia como por los recuerdos heredados, el autor detectó que la labor del anticuario tiene, en el imaginario popular, un cariz negativo; por eso ha querido exponer algunas de sus funciones menos conocidas, para derribar ese prejuicio mostrando un retrato humano y realista del marchante.

  • ¿De dónde proviene esa idea de que el anticuario es sospechoso o cómplice de hechos ilícitos? ¿Tiene su base en alguna figura real?

*Es la imagen que se proyecta en la Inglaterra victoriana: la de un hombre viejo, usurero y sospechoso. Quizá porque es la que nos ofrecen Charles Dickens o Walter Scott en sus libros y, de alguna manera, ha perdurado.

Artur Ramon.
  • ¿Y por qué se mantiene todavía?

*Porque cuando se habla hoy en día del anticuario en los medios de comunicación, normalmente es en negativo: como un sospechoso habitual. Cuando la realidad es que hacemos muchas cosas que son invisibles, como encontrar piezas dormidas [sleepers] y devolverlas al mercado, vender a los museos, asesorar en colecciones, repatriar piezas, organizar exposiciones y publicar libros; pero de esto casi nunca se habla.

  • ¿Quién diría que es el público de este libro: el profesional que se reconoce entre sus páginas o el lector que desconoce la profesión?

*Siempre pienso en los libros que me gustaría leer a mí y en los que les podrían interesar a las amigas de mi madre. Con esto quiero decir que me gusta escribir pensando en un público amplio. Creo que el anticuario puede apreciar historias que le son comunes y el lector ajeno se puede llevar una nueva imagen de la profesión. Diría que cuando se escribe sobre arte en nuestro país hay, a grandes rasgos, dos tipos de libros: los académicos y los epidérmicos.

  • ¿Y el suyo dónde se encontraría?

*A mí me gusta transitar una vía intermedia. Es decir, con rigor pero entreteniendo.

  • ¿Ha incluido muchas historias de su propia experiencia?

*Posiblemente es el libro más personal y a la vez el primero de ficción que publico. Hasta ahora me he movido más en el ensayo, pero aquí exploro otro ángulo narrativo que es híbrido. En él hay memoria, ficción y cuento. Me he sentido muy cómodo escribiéndolo.

  • Entonces, no será su única incursión en la ficción, supongo…

*Pues mira, he descartado algunos cuentos y quizá me aventure a hacer con ellos una segunda entrega.

  • A pesar de ser, a grandes rasgos, una historia ficticia, no puedo evitar preguntar: ¿Cuánto hay de autobiografía en ella?

*Todo libro de ficción tienen mucho de autobiografía y este no es una excepción. Uno escribe sobre lo que le pasa, lo que vive. Por secreto profesional no podía escribir las historias tal cual sucedieron, tenía que pasarlas por el filtro de la narración, esconderlas en la ficción. Escribo sobre mi familia, pero también sobre otros anticuarios; sobre historias que me han pasado a mí y otras que he conocido directa o indirectamente.

  • ¿Qué ha aprendido de esos marchantes que ha conocido a lo largo de su carrera? 

*Todo lo que sé de la profesión se la debo a otros anticuarios. El primero mi padre, pero hay muchos que me han enseñado a mirar y a moverme en este mundo. A todos ellos les hago un tributo en el libro.

Portada del nuevo libro de Artur Ramon, editado por Elba Editorial.
"La tienda del anticuario". Luis Paret. 1772. Museo Lázaro Galdiano.
  • ¿Hasta qué punto se ha inspirado en ellos para concebir a los protagonistas de sus relatos?

*Son personajes de ficción, pero confieso que mientras escribía pensaba en personas reales con las que he tratado, de las que he aprendido tanto cosas buenas como malas. El libro es, en definitiva, un estudio cultural y antropólogico sobre una profesión marginal, casi en vías de extinción.

  • ¿Hubo alguna anécdota concreta que desencadenara la idea de este libro?

*En realidad surgió de la necesidad de explicar lo que me pasa. Porque cada día es único, ninguno se repite, conozco a gente increíble y vivo historias alucinantes; pensé que sería bueno escribirlas, porque los anticuarios en España hacen muchas cosas de las que no escriben, y escribir es una manera de dejar constancia de ello.

  • ¿Cuál es la imagen del anticuario que quiere dejar en la mente del lector?

*Deseo mostrar una profesión fascinante, muy literaria, con personajes curiosos y donde cuenta mucho la psicología humana. El libro es un retrato sobre un oficio pero también sobre una época, sobre el gusto de un tiempo y un análisis antropológico.