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Arata Isozaki, Premio Pritzker 2019

“Isozaki es un pionero en comprender que la necesidad de la arquitectura es global y local. Que esas dos fuerzas son parte de un solo desafío” [Stephen Breyer, presidente del jurado del Premio Pritzker].


Un año más se ha hecho público el Premio Pritzker 2019, que este año ha recaído en el arquitecto nipón Arata Isozaki (Oita, Japón, 1931). El galardón del principal premio de arquitectura del mundo lo concede el jurado de fundación estadounidense Hyatt, patrocinadora del prestigioso premio.

Isozaki nació en Ōita (Isla de Kyushu, Japón) en 1931, antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial. A los 14 años vivió en persona los bombardeos Hiroshima y Nagasaki. De ese momento recuerda cómo: “cuando tuve la edad suficiente para comenzar a comprender el mundo, mi ciudad natal se quemó. Al otro lado de la costa, la bomba atómica se lanzó sobre Hiroshima, así que crecí cerca del punto cero. Estaba en ruinas completas, y no había arquitectura, ni edificios, ni siquiera una ciudad. Sólo me rodeaban cuarteles y refugios. Mi primera experiencia de arquitectura fue el vacío de la arquitectura, y comencé a considerar cómo las personas podrían reconstruir sus hogares y ciudades”. Este terrible episodio marcó su manera de concebir la arquitectura como un elemento transitorio, no perdurable en el tiempo. Es por ello que busca ante todo complacer la belleza de quienes la habitan, tanto en los interiores como en los exteriores de sus edificios.

Graduado en el Departamento de Arquitectura de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Tokio en 1954, Isozaki comenzó su carrera con un aprendizaje bajo la dirección del Premio Pritzker de 1987, Kenzo Tange. Su trabajo comenzó a nivel local, con muchos edificios en su ciudad natal y Fukuoka, como la Biblioteca de la Prefectura de Ita (1962-1966), el Museo de Arte Moderno de Gunma (1971-1974) o el Kitakyushu Museo Municipal de Arte de Fukuoka (1972-1974).

Durante la década de 1980 su trabajo se internacionalizó, creando un puente entre el Este y el Oeste. Así lo destaca Tom Pritzker, Presidente de la Fundación Hyatt: “Isozaki fue uno de los primeros arquitectos japoneses en construir fuera de Japón en una época en que las civilizaciones occidentales influyeron tradicionalmente en el Este, haciendo que su arquitectura, que fue claramente influenciada por su ciudadanía global, sea verdaderamente internacional”.

Su primera obra fuera de Japón fue el Museum of Contemporary Art, de Los Angeles (1981-1986). Le siguieron Team Disney Building de Florida (1987-1990); el Centro Cultural de Shenzhen en China (1998-2007); la Academia Central de Bellas Artes de Beijing (2003-2008); la milanesa Torre Allianz (2003-2014); y más recientemente el Centro Nacional de Convenciones de Qatar en Doha (2004-2011); el Shanghai Symphony Hall (2008-2014) o el Museo Provincial de Hunan en China (2011-2017).

Su vinculación con nuestro país también ha sido larga y provechosa. De hecho, ha establecido una especial relación con la ciudad de Barcelona y su entorno. Así, en 1976 intervino en el edificio que hoy alberga el Caixaforum, aunque es sin duda la construcción del Palau Sant Jordi (1983-1990) su obra más emblemática. Otro hito fue el edificio Domus: La Casa del Hombre en A Coruña, inaugurado en 1995 al igual que el Centro de Estudios Avanzados de Santiago de Compostela. En las últimas décadas ha sido responsable de la construcción del Complejo Atea de Bilbao (2003-2008) o del complejo residencial Carabanchel 21 de Madrid, un espacio para el que ha empleado las sucesiones numéricas del matemático italiano del siglo XIII, Fibonacci.

Haría falta dedicar mucho espacio para enumerar los premios de calibre internacional que ha recibido (ver aquí). El jurado ha destacado de él cómo “poseyendo un profundo conocimiento de la historia y la teoría de la arquitectura, y abrazando la vanguardia, nunca se limitó a replicar el status quo, sino que su búsqueda de arquitectura significativa se reflejó en sus edificios que, hasta hoy, desafiar las categorizaciones estilísticas, están en constante evolución y siempre tienen un enfoque fresco”.

La ceremonia de entrega tendrá lugar, nada menos, que en el Palacio de Versalles. Un honor al alcance de muy pocos, pues el complejo palacial construido por iniciativa de Luis XIV sólo acogió dicha ceremonia en el año 1995, cuando el galardón fue concedido al arquitecto Tadao Ando, celebrándose entones en el Petit Trianon.

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