En Mercado

El posible caravaggio, inexportable y retirado de la subasta de Ansorena

La casa de subastas ofrecía esta tarde un Ecce Homo atribuido a un seguidor de Ribera por 1.500 euros de salida pero, finalmente, su venta se ha paralizado. La posibilidad de que se trate de una obra de Michelangelo Merisi y el hecho de que el Ministerio de Cultura la haya declarado inexportable han propiciado su salida de la licitación.


Los que hubiesen echado el ojo al lote 229 que se ofrecía en la subasta de hoy de Ansorena se han quedado con la miel en los labios. La retirada de la licitación de este Ecce Homo, atribuido por la sala a un seguidor de José Ribera,  promete ser la continuación de una interesante historia.

La pintura salió a la luz con la publicación del catálogo –físico y online– de la casa de subastas, en el que figuraba con una salida de apenas 1.500 euros. Para el público en general pasó desapercibida y aunque alguno pudo pensar que su calidad era superior a esa cifra, nada ocurrió de cara a la galería. Pero entre bambalinas la actividad debió ser frenética.

Ayer por la tarde, varios periódicos italianos –La Reppublica y Il Corriere della Sera– desvelaban que la pieza podía tratarse de un Caravaggio y que había sido retirada de la subasta. Según ha declarado Ansorena, «Se ha retirado el lote porque hay que comprobar y estudiar la pieza más a fondo. Los propietarios tenían dudas». Ha sido el experto Vittorio Sgarbi el que ha aventurado la atribución a los medios, que ahora ponen en duda otros expertos, como Nicola Spinosa que apuesta por un «caravaggiesco» de alta calidad, «Pero no Ribera».

La diferencia puede ser abismal. Si Spinosa acierta, el lienzo no podría superar los 200.000 euros que según él solo cosecharía de tratarse de una obra de El Españoleto. Si, en cambio, Sgarbi ha tenido mejor ojo, la familia podría pedir «lo que quisiese» por el cuadro: «entre 100 y 150 millones de euros, si se lo vende a un inversor privado o de 40 a 50 millones si se lo vende al Museo del Prado».

Este último destino pasó por la mente de muchos al conocer los detalles de esta historia. De hecho, tal y como ha publicado ABCla Junta de Calificación, Valoración y Exportación del Ministerio de Cultura se reunió ayer de urgencia y declaró inexportable al Ecce Homo. Con esto se ha frenado la salida de la pieza de nuestras fronteras y es de suponer que habrá propiciado una serie de investigaciones y futuras negociaciones con los propietarios.

Aunque el Estado pueda haber perdido una cierta ventaja de la que habría gozado de haberse celebrado la subasta, ejerciendo el derecho de tanteo, el anticuario y especialista en el pintor milanés –estudió en profundidad el «caravaggio de Montserrat»Artur Ramón opina que esta situación beneficia a la pinacoteca: «Ahora hay tiempo para analizarlo y negociar con calma, sin el mercado internacional presionando».

También nos cuenta cómo, más allá de las cuestiones de mercado, fue María Cristina Terzaghi la única de los expertos italianos que se desplazó a Madrid para poder estudiar en directo el lienzo. Su conclusión fue apoyar la nueva, y ambiciosa, atribución: «¡Es él!» declaró a La Reppublica. Ramón, por su parte, nos explica que descubrir un caravaggio perdido «es como el sueño imposible» que tienen todos los anticuarios. «Desde que lo vi en el catálogo me di cuenta de que la importancia de la obra no se correspondía con el precio que le habían dado. Cuando se empezó a barajar esta atribución la razón me dijo, en un primer momento, que debía descartarlo; pero luego me di cuenta de que la pintura es indudablemente de ese entorno naturalista y que la teoría encaja».

No obstante, no coincide con todo lo expuesto por Sgarbi a los medios: «La fecha de 1605 me parece muy temprana, no me cuadra con el estilo romano de Merisi, sino más bien con su última época».

Esta reflexión es importante, porque según las investigaciones más optimistas, este Ecce Homo sería el pintado para el cardenal Massimi sobre el que el artista incluso escribe en un documento custodiado en el archivo de la familia en Roma: «Yo Michel Ang.lo Merisi da Caravaggio, me obligo a presentarme ante el ilustre Massimo Massimi por haber sido pagado por un cuadro de valor y grandeza como lo que ya hice para la Coronación de Crixto … 25 de junio de 1605».

Aunque a finales del mismo siglo la obra citada en la declaración ya se encontraba en España según los historiadores Bellori y Badinucci, Roberto Longhi lo identificó con el Ecce Homo de la colección Doria del Palazzo Bianco de Génova. Precisamente, en el número 24 de ARS Magazine Gianni Papi firmó un reportaje (compartido AQUÍ en abierto) en el que descubría un nuevo Ecce Homo y se refería críticamente al dictamen de Longhi: «A estas alturas me parece razonable pensar que dicho cuadro [el Ecce Homo del cardenal Massimi] –que se habría realizado en 1605, aunque no hay evidencia de que se pintase realmente– no corresponde a ninguno de los tres lienzos autógrafos del maestro que nos han llegado. […] El primer Ecce Homo en orden cronológico es el que se publica aquí por primera vez, pues tanto el del Palazzo Bianco como el que se conserva en el Santuario del Bambino Gesù de Praga en Arenzano (Génova) son, según mi reconstrucción, muy posteriores: se pintaron 15 años más tarde, durante su época siciliana».

Al respecto de esta pintura Papi ha declarado: «No he visto el cuadro en persona y por tanto no quiero emitir ningún juicio de valor. Pero, en cualquier caso, lo primero que habría que hacer para estudiarlo es limpiarlo.»

No hay, por tanto, consenso en cuanto a la identificación de este Ecce Homo cuya autoría puede seguir considerándose discutida. Pero, ahora que es del dominio público, se podrá dilucidar con mayor facilidad esta cuestión. La única duda que nos quedará es si volveremos a ver esta pieza o no. Héctor San José.

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