Felipe González: «Ten en cuenta que como el restaurador se lleve el perro de ‘Las Meninas’ en la limpieza, el Gobierno cae»
El Museo de Bellas Artes de Bilbao aprovecha el homenaje en el Prado a Plácido Arango para recordar sus donaciones a varios museos españoles y presentar el regalo de Patricia Phelps de Cisneros: Esfera número 1 de Gego. TEXTO: Fernando Rayón.
Fue vocal y luego presidente del Real Patronato del Prado. Pero ya desde 1984 colaboraba con el museo y a él se debe la restauración que hizo John Brealey de Las Meninas de Velázquez. «Entonces –recordaba en una entrevista que me concedió el propio Arango– yo era patrono del Metropolitan Museum de Nueva York.
También formaba parte de la comisión de compras. Y allí trabajaba Brealey. Su restauración fue magnífica, pero provocó un gran debate en la prensa. Un día me contó Javier Solana –entonces ministro de Cultura– un comentario que le había hecho el propio Felipe González: “Ten en cuenta que como el restaurador se lleve el perro en la limpieza, el Gobierno cae”… Pero Brealey lo hizo genial».
Aquel fue quizá el primer servicio –siempre desconocido– que Arango hizo al Prado, pero no se quedó allí. Decidió donar parte de su colección al museo: 26 obras de 14 pintores –cuatro de ellos ausentes en el Prado hasta entonces–; y preparó otras sucesivas al Museo de Bellas Artes de Asturias: 33 obras de 30 artistas (17 de los cuales no estaban representados en las colecciones del museo) recordando a su abuelo asturiano; y tres piezas a Museo de Bellas Artes de Bilbao en memoria de su suegro Martín García Urtiaga. Y todo en el más puro «estilo Arango»: sin que tu mano derecha sepa lo que hace la izquierda.
Un estilo contagioso que ahora, gracias a la muestra que prepara el museo vasco con sus hijos Plácido, Maite y Francisco, ha continuado su amiga Patricia Phelps de Cisneros con la donación de la escultura de Gego.
El museo dirigido por Miguel Zugaza continua así con una tradición, ya que el 70% de las obras que conserva proceden de donaciones. Todo un aperitivo para los fastos que se le vienen encima al museo bilbaíno con la inauguración de la ampliación de Norman Foster en octubre.

