Las realidades oníricas de un Dalí infinito

Las realidades oníricas de un Dalí infinito

El Palacio de Gaviria propone una exposición permanente dedicada a una de las facetas menos conocidas de Salvador Dalí, con su producción escultórica a partir de 1973. 

Dalí infinito se desarrolla en un entorno donde arquitectura y obra se articulan de manera teatral, desplegando un universo tridimensional en el que el artista convierte la materia en imagen, símbolo y experiencia sensorial.

Comisariada por Rosa Perales Piques, Doctora en Historia del Arte junto con el apoyo de Jesús Rodríguez, Director del proyecto y Laura Bartolomé, Subdirectora de investigación y proyectos de la Fundación Gala Salvador Dalí, la exposición plantea un enfoque inmersivo, que permite comprender la escultura daliniana no solo como extensión de su obra pictórica, sino como un campo autónomo de experimentación plástica. 

Reúne 14 esculturas de gran formato –entre ellas Elefante cósmico, Mujer desnuda subiendo escalera o Cristo de San Juan de la Cruz– junto a dibujos y obra gráfica que recorren los grandes ejes del imaginario daliniano: la religión, la ciencia, la literatura, el Mediterráneo y la figura central de Gala.

Estas piezas, procedentes de la colección Clot, revelan un momento de intensa experimentación formal en el que Dalí expande su lenguaje surrealista hacia el volumen.

La Crótalos. 1987-1988. Ampliación de la escultura creada en 1974 autorizada por Salvador Dalí. Bronce. 160 x 78 x 60 cm. © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres 2026.

En este proceso creativo resulta fundamental el método sueño-vigilia, una práctica mediante la cual el artista producía imágenes hipnagógicas –alucinaciones propias del tránsito entre el sueño y la consciencia– que posteriormente trasladaba al ejercicio del modelado escultórico.

Este estado liminal le permitía capturar formas inestables, así como figuras suspendidas entre lo real y lo onírico, consolidando una estética donde la lógica se disuelve en favor de asociaciones libres y visiones fragmentadas.

Un proceso que conecta directamente con su práctica paranoico-crítica, donde las esculturas se convierten en cuerpos que parecen desafiar la gravedad. Se fragmentan o recomponen, reflejando su fascinación por la física moderna, la desintegración de la materia y lo que él denominó “mística nuclear”.

Gala asomada a la ventana. 1985 - 1987. Ampliación de la escultura creada en 1974 autorizada por Salvador Dalí. Bronce. 107 x 98 x 46 cm. © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres 2026.

La exhibición se articula como una cartografía del pensamiento daliniano. En él, la tradición literaria –con referencias a Don Quijote o a la Divina Comedia– convive con la iconografía religiosa y las obsesiones científicas.

Al mismo tiempo, el paisaje del Ampurdán y el Mediterráneo emerge como un escenario simbólico donde se proyecta su subconsciente. Por supuesto, la presencia de Gala –musa y figura esencial en su vida– atraviesa la exposición como eje emocional y poético, siendo representada en múltiples formas.

Más allá del pintor universalmente conocido, Dalí Infinito revela a un creador que concibe el arte como territorio de tránsito, un espacio donde la vigilia se funde con el sueño y donde la escultura se convierte en la huella tangible de lo invisible. 

Elefante cósmico. 1981-1986. Ampliación de la escultura creada en 1974 autorizada por Salvador Dalí. Bronce. 160 x 330 x 75 cm. © Salvador Dalí, Fundació Gala-Salvador Dalí, Figueres 2026.